
Volver a comprobar si el auto quedó cerrado forma parte del funcionamiento normal de la memoria, pero en algunos casos se vuelve una constante
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“¿Lo cerré realmente o solo pensé que lo hice?”. En ciudades donde los robos son constantes, es normal asegurarse de que las ventanas no quedaron bajas y que la alarma sí se activó antes de alejarse del auto; sin embargo, para algunos se vuelve una duda persistente que los obliga a volver por más que ya caminaron algunas cuadras o entraron al restaurante.
Frente a esto, la psicología se encargó de analizar por qué algunas personas revisan varias veces si cerraron el auto. Los expertos coinciden en que esto no es solo por seguridad, sino que refleja otros detalles de la personalidad como una necesidad de control y no un problema de distracción.
¿Qué significa que las personas revisen varias veces si cerraron el auto?
Volver a comprobar si el auto está cerrado suele ser un acto normal del “piloto automático” o un mecanismo del cerebro para reducir la incertidumbre y liberar la mente. Sin embargo, cuando la acción es repetitiva, refleja una alta necesidad de control, perfeccionismo o, en casos extremos, Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) de comprobación.

Los especialistas detallan que este comportamiento suele vincularse con la llamada memoria prospectiva, un sistema del cerebro encargado de recordar acciones futuras o recién realizadas.
Es decir, cuando una tarea cotidiana se vuelve completamente automática, el cerebro dedica muy poca atención consciente a registrarla y, como consecuencia, unos segundos después puede resultar difícil recordar si realmente ocurrió o simplemente se imaginó. Es una pequeña confirmación que ayuda al cerebro a reducir la incertidumbre y continuar con otras tareas sin seguir pensando en aquello que ya hizo.
La psicología explica este comportamiento a través de tres factores principales:
- Lapsos de memoria a corto plazo: al hacer cosas rutinarias (como cerrar el auto mientras se piensa en el trabajo o las tareas del día), el cerebro no procesa la acción como un recuerdo sólido. Volver a comprobar es una forma de asegurarse y crear la memoria de que todo está bien.
- Intolerancia a la incertidumbre: son personas que tienden a preocuparse por posibles escenarios negativos (como un robo o pérdida de pertenencias) y sienten la necesidad de verificar la situación para evitar la culpa o la ansiedad anticipatoria.
- Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): si la revisión es compulsiva, consume mucho tiempo, interfiere con la rutina diaria y genera angustia o pensamientos catastróficos si no se realiza, puede ser síntoma clínico de un TOC de comprobación.

Quienes realizan comprobaciones constantes suelen compartir algunos rasgos ya que no necesariamente son personas despistadas ni tienen mala memoria, sino que suelen ser muy responsables, cuidadosos y atentos a los detalles.
Según explica el psicoterapeuta cognitivo-conductual Christian Hughes, casi todas las personas comprueban cosas de vez en cuando como una puerta bien cerrada, el caño que no gotea o las luces apagadas, pero la diferencia está en lo que ocurre después.
“Mientras la mayoría comprueba y continúa con su día sin más preocupación, otras personas sienten que la duda permanece activa. La revisión deja de ofrecer tranquilidad y, paradójicamente, genera aún más inseguridad”, afirma el profesional. El problema está en la necesidad de comprobar y la ansiedad que acompaña a esa necesidad.
La psicóloga Marta Cordero explica que las personas con comprobación compulsiva experimentan dudas continuas que las empujan a revisar una y otra vez determinadas situaciones. Detrás de esa conducta suele existir un miedo intenso a equivocarse o a provocar consecuencias negativas.


