Ciclovías: autos, baches y basura en la ruta del ciclista
Los usuarios se quejan por el estado de las bicisendas porteñas
1 minuto de lectura'
Los más de 100 kilómetros de bicisendas y ciclovías de la ciudad de Buenos Aires son cada vez más usados, pero no sólo por los que eligieron desplazarse en bicicleta. Contenedores de basura y de obras en construcción, baches, desniveles y hasta autos estacionados son obstáculos habituales de una red cuyo crecimiento va acompañado de efectos no deseados.
Aunque casi todas las ciclovías están protegidas por separadores físicos, muchos usuarios se quejan de lo inseguro que puede ser viajar en bicicleta por la ciudad. En el gobierno porteño reconocen los problemas y dicen que están trabajando para resolver los inconvenientes.
Los contenedores de basura representan el mayor peligro, ya que en no pocas cuadras están ubicados sobre el espacio que le corresponde a la ciclovía. "Es espantoso ver cómo no se respeta al ciclista. En la ciclovía de la calle Arenales, por ejemplo, es muy común ver contenedores", señaló Sebastián Ricciardi, un abogado que usa la bicicleta para trasladarse todos los días desde Palermo hacia su trabajo, en el microcentro porteño.
"Estos obstáculos son un peligro porque te obligan a salir de la ciclovía o frenar", dice Matías Kalwill, un argentino conocido por su activismo internacional en favor del uso de la bicicleta.
Para Kalwill, quien además de utilizar la bicicleta diariamente lleva adelante el proyecto La vida en bici (www.lavidaenbici.com ), cuyo objetivo es imponer la bicicleta como medio de transporte en todo el planeta, "esos obstáculos son peligrosos y representan una situación de riesgo".

"Si venís en el sentido de la calle, no hay drama, pero si vas en el sentido inverso, es peligroso. Yo nunca uso las ciclovías cuando voy en el sentido inverso de la calle", explicó Rafael Benvenuti, uno de los ideadores de La fabricicleta ( www.lafabricicleta.com.ar ), un taller que promueve el uso de la bicicleta.
El subsecretario de Transporte porteño, Guillermo Dietrich , reconoce que, como señala Ricciardi, la ciclovía de la calle Arenales convive con los contenedores de basura. "Yo diría que es una excepción, estamos hablando de un kilómetro sobre Arenales donde decidimos, hasta encontrar una solución, dejar el 30% de los contenedores sobre la ciclovía y el resto en la vereda". El funcionario señaló que allí la calzada es angosta y por eso no hay suficiente lugar para autos, bicicletas y contenedores. "Claramente no es lo óptimo, y estamos trabajando para encontrar una solución", aclaró.
Sin embargo, la postal se repite en otras arterias. En Virrey Liniers entre Venezuela y Belgrano, por ejemplo, hay cuatro contenedores invasores en la misma cuadra.
A los tachos se suman los volquetes de las obras en construcción. Por ejemplo, en Perón y Rivadavia y Arenales y Billinghurst, entre otros cruces.
Otro obstáculo son los mismos peatones, que no respetan el espacio destinado a ciclistas, sobre todo en calles peatonales del centro o las bicisendas de Libertador. "Los peatones te discuten, te insultan", contó Cristian Chajías, otro ciclista. "Yo trato de evitar las bicisendas de las peatonales; prefiero ir por las calles normales para evitarme problemas", aseguró Francisco Parano, que trabaja en una mensajería y se moviliza en bicicleta.

"La diagonal que va desde Retiro hasta Antártida Argentina la usan quienes van a Migraciones, y ellos caminan por la ciclovía y no por la vereda. A veces están con carritos de bebés", se quejó Ricciardi.
Quienes tampoco respetan la zona demarcada son los automovilistas. "Deberían estar atentos cuando doblan a la izquierda, pero no miran", dijo Frankie Leonard, quien también es usuario de bicisendas.
"Por Perón, te pasan rozando", advirtió Chajías. En esa arteria hay contenedores, cartoneros y autos estacionados que ocupan la ciclovía.
Los pozos y baches son un obstáculo más. "Gorriti es una calle muy poceada, sobre todo entre Serrano y Scalabrini Ortiz", describió Kalwill.
Desniveles en el asfalto, escalones y salidas de garajes que desembocan en las ciclovías son comunes de ver. "En la diagonal que va desde Antártida Argentina y Córdoba hasta Madero y Viamonte cruza la vía del tren y hay una imperfección en el asfalto tan grande que siempre tenemos que ir por el costado. Yo la primera vez que fui por ahí me maté de un golpe", recordó Ricciardi.
Cuando la vía protegida se corta, el ciclista queda librado a su suerte. Le ocurrió a Helena Cubillan, que en septiembre pasado circulaba en bicicleta por Libertador hasta la esquina de Salguero, donde hay una estación de servicio. "Había un charquito. Era agua, pero como es una zona en la que entran autos constantemente, tendría aceite. Yo venía lento y me resbalé igual. Me fracturé el tobillo. Tuvieron que operarme y ponerme cuatro clavos", comentó.
Dietrich reconoció que hay tramos en donde la inclinación del asfalto es grande, pero explicó que en ciertos casos no hay solución posible.
Respecto de los pozos, dijo que a veces quedan porque las empresas de servicios no terminan bien sus trabajos cuando hacen arreglos.
Además, sostuvo: "Estamos en una ciudad en la que el respeto al otro no es muy alto", y se mostró convencido de que la mejor manera de que se respete a los ciclistas es "que haya más ciclistas".
Para Kalwill, uno de los desafíos es lograr que las ciclovías sean una red de tránsito segura y eficiente. "Es eficiente si se puede viajar por ella sin tener que frenar o esquivar obstáculos", explicó. "Ahora se están dando los primeros pasos y hay mucho para mejorar", agregó.
"Hay muchos obstáculos peligrosos"
Sebastián Ricciardi
Ciclista, abogado
"Hay muchos obstáculos peligrosos que complican la circulación en las ciclovías. La diagonal que va desde Retiro hasta Antártida Argentina la usan todos los que van a hacer el trámite en Migraciones, que caminan por la ciclovía y no lo hacen por la vereda. A veces están con carritos de bebes. Otro problema se advierte en la diagonal que va desde Antártida Argentina y Córdoba hasta Madero y Viamonte, que cruza la vía del tren. Allí hay rotra en el asfalto tan grande que todos los que vamos siempre tenemos que ir por el costado. La primera vez que la usé me maté de un golpe".
"Me caí y me fracturé el tobillo"
Helena Cubillan
Vecina de la ciudad
"En septiembre pasado paseaba con la bicicleta por la avenida Del Libertador y al llegar a la esquina de Salguero, donde hay una estación de servicio, me pegué un gran golpe. Había un charquito. Era agua, pero creo que como es una zona en la que entran autos constantemente, tendría aceite. Yo venía lento y me resbalé igual. Al final, me fracturé el tobillo. Tuvieron que operarme y ponerme cuatro clavos. Todavía estoy en proceso de recuperación. Es necesario que hoy las ciclovías y las calles estén bien cuidadas y controladas para evitar accidentes".
<b>Del editor: por qué es importante</b>



