Av. Libertador y General Paz: el cruce más peligroso que nadie controla
De los cuatro accesos deeste nodo vial, uno sólo tiene semáforos; los controles de Prefectura se fueron y ya nadie respeta los cruces de peatones
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Casi ningún vehículo se detiene. Casi nadie registra al peatón y casi nadie se ocupa de cómo evitar una posible tragedia. El nodo vial de la avenida General Paz y Libertador es casi imposible de sortear para los peatones. Los automovilistas que toman o dejan la avenida que divide la Capital de Vicente López, por las cuatro vías posibles, lo hacen a toda velocidad. Un sólo cruce tiene semáforo. En el resto, no hay nada.
Nada es preocupante. Nada es, también, que sobreviva vacío de controles policiales: hasta hace una semana, había puestos fijos de la Prefectura; evitaban que la avenida del Libertador se transforme en una pista de carreras. Los controles se esfumaron por una nueva disposición de seguridad. Ahora son móviles, no fijos. Pero Libertador volvió a ser aquello que durante años trató de mitigarse: la peligrosa pista de carreras.
Los cruces y los bajo puentes de la General Paz son tierra de nadie. Ni del gobierno de la ciudad ni de los municipios; ni de la Nación: de nadie. Nadie se ocupa de instalar más semáforos; nadie limpia los residuos de esos “Triángulos de las Bermudas” y nadie quiere retirar de allí los autos abandonados. Nadie es nadie.
De nadie también será la responsabilidad si esta zona, hoy nutrida de vecinos y empleados, donde hay un colegio, decenas de empresas, un mega supermercado, comercios, bancos, y, muy pronto, un centro comercial y otras dos torres, ocurriese un accidente de tránsito. Por allí, decenas de peatones esperan cada día en su senda, en las horas pico, hasta que algún automovilista se apiade, frene y les permita el paso. Le rezan a la Virgen. Y si no obtienen respuestas, se lanzarán a una carrera rápida para llegar al otro lado de la vereda... con vida. Porque en el nodo de la avenida General Paz y Libertador casi nadie frena, casi nadie registra al peatón y casi nadie se ocupa de que este monumento de nadie, deje de serlo.



