Barracas: el control del depósito era responsabilidad de la Ciudad

Desde la tragedia de Cromagnon, la inspección no es más potestad de los bomberos
Gustavo Carabajal
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10 de febrero de 2014  

La responsabilidad de la inspección del depósito en Barracas de la empresa Iron Mountain, cuyo i ncendio y posterior derrumbe ocasionó la muerte de 7 bomberos y dos rescatistas, corresponde a la Agencia Gubernamental de Control (AGC) de la ciudad. Desde la tragedia que tuvo lugar en el boliche República Cromagnon, en Once, ese tipo de inspección ya no es potestad de los bomberos de la Policía Federal.

Tras el fatal incendio del 30 de diciembre de 2004 en República Cromagnon, donde fallecieron 194 personas, la Superintendencia de Bomberos de la Federal dejó de tener la obligación de controlar las instalaciones contra incendios de los inmuebles de la ciudad de Buenos Aires.

A partir de allí, la responsabilidad de revisar las instalaciones para la prevención del fuego pasó a ser exclusiva de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) porteña, que depende de la administración de Mauricio Macri.

Esto significa que el depósito de Iron Mountain que se incendió el miércoles pasado en Barracas no exigió obligatoriamente una inspección de los bomberos para ser habilitado, tal como ocurrió con el boliche de la zona de Once. En ese caso, República Cromagnon seguía funcionando a pesar de que el 8 de diciembre de 2004 había vencido el certificado de prevención contra el fuego que extendía la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal. Por esa circunstancia, el local nocturno debía estar cerrado.

La última inspección que el gobierno de la ciudad hizo en el depósito de la empresa norteamericana, con sede central en Boston, fue en julio de 2012. En ese momento cumplía con la normativa para funcionar.

Desde el 8 de noviembre de 2007, fecha en la que se habilitó el depósito de Barracas donde ocurrió la mayor tragedia de la historia de los bomberos de la Capital, el lugar había recibido -tal como marca la legislación vigente- una inspección por año de parte de la Agencia Gubernamental de Control (AGC).

Las inspecciones de la Ciudad consisten en la verificación de la habilitación, el funcionamiento de los matafuegos, la correcta señalización de las salidas de emergencia y la constatación de material ignífugo en zonas proclives a sufrir incendios.

Entre los elementos que se tienen en cuenta en el momento de exigir una correcta instalación del sistema de prevención de incendios figuran los rociadores, cuyas válvulas se abren cuando la temperatura en el recinto llega a 90 grados.

Este elemento sirve para actuar sobre la superficie que se prendió fuego y para retardar la propagación de las llamas, mientras que los hidrantes o mangueras sirven para atacar el fuego.

"El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es el responsable técnico y tiene la potestad absoluta y plena de la prevención de incendios y de la instalación de equipos contra el fuego que sirven para la prevención", explicó a la nacion uno de los responsables de las empresas que se dedican a tramitar las habilitaciones.

Sólo certificados

A partir del incendio en Cromagnon, la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal sólo fue convocada para emitir los certificados de prevención de incendios en casos donde el gobierno porteño lo requería específicamente.

En los locales bailables, los bomberos siguieron con las inspecciones, aunque la última palabra para el otorgamiento del certificado la tenían los técnicos de la Agencia Gubernamental de Control y de la Dirección General de Fiscalización y Control.

De todas maneras, la realidad indica que existen reglamentaciones cruzadas y que no todas las instalaciones de prevención contra incendios son efectivamente revisadas por los funcionarios de la Agencia Gubernamental de Control.

Por ejemplo, la disposición 415/11, que reglamenta el Registro de Mantenedores de Instalaciones Fijas Contra Incendio "obliga a la verificación del correcto estado de las instalaciones y sistemas y a la extensión de un certificado de aptitud de la instalación cada 90 días".

Esto significa que los dueños de un depósito como el que se incendió en Barracas pudieron haber contratado a alguna de las empresas homologadas por el gobierno porteño para instalar el sistema de prevención de incendios, de acuerdo con la normativa vigente, y a otra firma distinta para que revise el correcto funcionamiento de los aparatos y realice el mantenimiento.

Se trata de una situación similar a la que ocurre con los ascensores o los matafuegos, que tienen empresas que los revisan periódicamente y el técnico firma y sella un certificado en el que se deja constancia de la inspección y verificación del correcto funcionamiento. En el caso de los sistemas de prevención de incendios, las empresas contratadas deben realizar las inspecciones cada tres meses.

"Todos los planos con los sistemas de prevención de incendios deben ser realizados y firmados por un profesional del Consejo Profesional de Ingenieros o Arquitectos. Además, deben especificar el tipo de carga de fuego del depósito. No es lo mismo si en un local se guardan metales que papeles, como ocurrió en el caso de Barracas. Desde que ocurrió la tragedia de Cromagnon, la función de los bomberos quedó muy restringida", explicó un jefe policial de la Superintendencia de Bomberos.

Cómo sigue la causa en la Justicia

Testimonios

La fiscal Marcela Sánchez les tomó declaración a ocho personas: cinco empleados de Iron Mountain y tres bomberos. Esta semana se sumarán otros rescatistas.

Documentación

La Fiscalía N° 37 solicitó que la empresa le envíe un registro de las empresas que archivaban documentación en su depósito.

Cámaras de seguridad

La Justicia analizará las filmaciones de las cámaras de seguridad de la zona.

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