Boulevard Sáenz Peña, el circuito de arte y gastronomía que se adueñó de Tigre
El “distrito” oficiará este fin de semana de anfitrión de la Noche de las Artes, el evento en el que amateurs, pintores y chefs locales abren sus atelieres y cocinas a vecinos y también curiosos; el año pasado reunió a más de 10.000 personas
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"Ecléctico". "Artefiesta". "Vaudeville". Todo eso y mucho más condensado en sólo dos cuadras que respiran cultura, música y gastronomía para disfrutar, conectar y aprender. Así lo interpretan y definen al Boulevard Sáenz Peña artistas, músicos y chefs locales que participarán este fin de semana de la cuarta edición de la Noche de las Artes, una de las propuestas más consolidadas del diminuto distrito que se adueñó por su mística de Tigre.
De dos tímidas y casi inadvertidas casas estilo chorizo -devenidas en conventillo- y emplazadas en una esquina, el pintoresco paseo se extendió a mitad de calle, hasta que "la movida" -como les gusta catalogarla a varios de los consultados por LA NACION- creció y apostó por más. Hoy, el circuito de dos cuadras impregnadas de colores, aromas y alternativas es sinónimo de contacto, cercanía e intercambio entre amateurs y profesionales con residentes, curiosos y extranjeros atraídos por el aura única que sobrevuela a esta iniciativa polirrubro.
La gente busca conocer la cocina de la cosa: quieren reunir obras y autores en forma directa
Fue la artista Andrea Degiovanni, más conocida por todos en el barrio como "La Tana", la que dio el puntapié inicial al imaginar este espacio abierto al público, que derivó cuatro años después en la Usina Cultural Sáenz Peña. La Noche de las Artes es, dentro de este completo circuito con rincones todavía vírgenes, una de las citas más celebradas por los habitúes de la zona, aunque también la convocatoria atrapa a visitantes ocasionales que llegan hasta allí gracias a un positivo boca en boca.

"La gente busca conocer la cocina de la cosa y encuentran interesantísima la posibilidad de reunir obras y autores en forma directa. Se los ve felices cuando tienen la oportunidad de lograrlo", describe a este medio Degiovanni, fundadora de la Usina y creadora del festival, que este año -a diferencia de ediciones anteriores- desembarcará en pleno otoño.
Y añade, con argumentos convincentes, a modo de invitación: "Estamos trabajando muy unidos en un espíritu que contagie optimismo, que nos conecte con nuestra creatividad para vivir una verdadera fiesta".
Los que dicen presente

Más de cien artistas y 30 espacios, entre atelieres, talleres, galerías, restaurantes, cocinas y tiendas, se encontrarán este viernes 8, sábado 9 y domingo 10 de mayo para "darle un espacio al arte" y tomar literalmente la calle en un clima que, según aseguran, invitará a quedarse.
Juliana Lopez May es una de las chefs argentinas que buscará contagiar esa energía que la caracteriza con su plan de cocina callejera de corte tigrense. Lo hará desde la puerta de su estudio / restaurante con un plato de estación que combinará sopa y quesadillas.
Como Juliana, Milo Lockett, artista plástico y pintor, integra el grupo de participantes que, más allá de su talento y popularidad, se regodean ante otros por tener asistencia perfecta.
Se trata de un verdadero abrazo al arte. Milo Lockett
Cuando se le pregunta acerca de los motivos que lo llevan a mantenerse fiel al proyecto, responde a este medio: "Es un lugar interesante para recuperar la vereda y ver a todos allí, a la gente, a los niños, a los grandes, mirando arte, participando, degustando comidas. Lo hace un lugar muy especial y una noche distinta".

Lockett, a quien se lo podrá encontrar en el Viejo Mercado de Don Toto durante tres noches consecutivas, destaca el apoyo de la comunidad y la importancia de ser un buen anfitrión para captar nuevos "fans" del festival. "Se trata de un verdadero abrazo al arte", dice al reflexionar en torno al carácter universal de la cultura y sus variadas expresiones.
Algo similar parece experimentar David Klauser, de 33 años, quien entiende que su presencia el próximo fin de semana se relaciona con esa necesidad inherente de cualquier artista de querer compartir sus trabajos: "Me parece una de las formas más perfectas. Supongo que el condimento del conglomerado de propuestas lo enriquece. Hay libertad de decir, hacer y mostrar".
Hay libertad de decir, hacer y mostrar. David Klauser
Para el autor de "Pinturas & Juguetes Rabiosos", el Boulevard representa, en simultáneo, "un caldo de cultivo, sinergia y posibilidad para el arte".
En la misma sintonía se expresa Antonia Guzmán, artista visual de 60 años, que vive en Tigre desde hace 38 y dice estar "maravillada" con el fenómeno que se gestó en este circuito. "No sé si es único. Sólo sé de la energía positiva que derrama", sostiene.

Ricky Crespo, quien este año será un reincidente de la Noche de las Artes destaca, además, el perfil innovador que destila el evento. Admite que lo que más le llama la atención es que "retoma el concepto de movida muy propia de los 80´s pero con fines artísticos y solidarios", y confiesa también que disfruta de la cercanía con la gente y la mezcla de estilos que se producen detrás de cada intercambio.
"Tiene algo de bohemio, algo de buen gusto, algo de otra época, y algo moderno; todo comprimido en dos cuadras", resume al hablar de estas dosis de cultura que encuentra a su paso en Sáenz Peña, cada día y cada noche, que lo convierten en un espacio singular y fuera de serie.
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