Cómo es el Club Francés, símbolo de la belle époque que cumple 150 años
Se trata de un elegante edificio de principios del siglo XX, que fue íntegramente restaurado respetando el estilo original
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Con unas enormes arañas estilo Versalles, tapices, pisos de mármol y vitraux que decoran el techo del primer piso, el Club Francés reabre sus puertas, íntegramente restaurado y convertido en hotel boutique.
El edificio cuenta con 60 m2 cubiertos de boiserie de roble labrado y con obras de arte que fueron recuperadas: lienzos de Eduardo Sívori y óleos regalados al club por Clemenceau, como el Vercingétorix, entre otros.
El Club Francés representa, junto al tradicional Jockey Club, un símbolo de la belle époque. Fue fundado en 1866 por los primeros residentes franceses en Buenos Aires. En 1941 adquirieron la actual sede, una mansión en Rodríguez Peña y Quintana, compuesta por tres plantas en estilo Luis XVI.
"La restauración se hizo respetando el estilo original del edificio", explica Hernán España, presidente del club, según publica LA NACION en una nota de la edición impresa donde se detalla cómo fue la millonaria inversión.
La mansión de Recoleta, que data de 1906 y que pertenecía a la familia Vázquez Mansilla, se le respetó por completo la fachada a pesar de que se realizaron modificaciones para transformarla en un moderno hotel boutique. "Era una casa perpendicular. La parte de la entrada estaba reservada para los coches a caballo y la de atrás, para la mansión", afirmó España. La casa es seguida de un jardín de invierno, hoy utilizado como parte del restaurante al que se ingresa por una puerta de madera realizada a partir de lo que era la biblioteca principal del club.



