Con fuerte custodia, reabrió la escuela de Villa Lugano
Una decena de gendarmes vigila el colegio Delpini, donde una chica murió baleada
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"Aunque la Gendarmería custodie la escuela, vine a buscar a mi hija porque me da miedo que vuelva sola a casa", dice Zulma Romero, mientras espera en la puerta de la Escuela Técnica N° 13 Ingeniero Delpini, donde cursaba Melina López, la chica asesinada en Villa Lugano hace más de dos semanas. El hecho aceleró el desalojo del predio en Fernández de la Cruz y Pola -bautizado por sus ocupantes como barrio Papa Francisco-, que está a metros de la institución, y desató la polémica sobre la falta de seguridad en el barrio.
La escuela de Chilavert al 5400, a la que concurren 1500 alumnos en tres turnos, estuvo cerrada por más de dos semanas porque los docentes y vecinos reclamaban que los gobiernos nacional y porteño "pacificaran" la zona tras el desalojo. Finalmente, ayer volvió a abrir sus puertas, custodiada por efectivos de la Gendarmería. Lo mismo ocurrió en la Escuela N° 5 Armada Argentina, situada en Larrazábal al 4500.
Una decena de gendarmes custodiaban ayer la salida del turno tarde de la escuela, a las 17.50, y la entrada al turno noche, a las 18.30. La mayoría de los docentes, padres y alumnos consultados por la nacion se mostraron satisfechos con la idea de volver a la escuela, aunque todavía están temerosos y piden una solución definitiva al problema de la violencia.
El rector de la técnica Delpini, Amílcar Battaglia, dijo que nunca va a olvidar el asesinato de Melina, pero se alegra de que el resto de los chicos vuelvan a clases. "A los profesores del turno noche siempre les intentaban robar. Ahora estamos más tranquilos porque hay seguridad", dijo, ayer, en la puerta de la escuela.
Lo mismo opinaron los alumnos. "Lo de Melina le podría haber pasado a cualquiera de nosotros, así que estamos contentos de que haya gendarmes. Esperemos que se queden por mucho tiempo", dijo Jonathan Caravajal, de 5° año del turno tarde.
Sin embargo, algunos vecinos cuestionaron que el destacamento móvil de Gendarmería, instalado por el secretario de Seguridad, Sergio Berni, sea la respuesta concreta a sus reclamos. "Acá hay un brote de violencia que se incrementó con la venta de drogas y con la toma del predio Papa Francisco", agregó Claudio López, vecino de la villa 20.
Así, mientras los docentes, alumnos y padres intentan volver a la normalidad a pesar del miedo, las paredes de la escuela todavía tienen las marcas de la inseguridad: en la biblioteca quedó un impacto de bala que no se puede borrar.



