David Sim: "Buenos Aires es una versión más moderna de París, más grande e impactante"
El escocés experto en movilidad enumeró las bondades de la ciudad; también aseguró que el subte porteño "necesita una inversión"
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Es uno de los arquitectos y urbanistas más destacados que posibilitó el desarrollo de la calidad de vida en ciudades como Nueva York, Londres, Sydney y Copenhague, entre otras, al reorientar sus diseños hacia los peatones y los ciclistas. El escocés David Sim, director creativo de la firma Gehl Architects, está en Buenos Aires, donde la semana pasada encabezó una master class para 70 funcionarios de ciudades argentinas y de América latina. Y habló con LA NACION en el Palacio San Martín.
-¿Qué le gusta de una ciudad como Buenos Aires y qué cosas cambiaría?
-Da la impresión de que cuando uno aterriza en Buenos Aires, aterriza en Europa. Los edificios, las calles, los monumentos me hacen sentir como en casa. Tiene una alta calidad urbana y no se necesitan tantos cambios para que sea una ciudad más vivible; progresó mucho. No quiero decir que Europa sea mejor, sino que la estructura de edificios urbanos sobrevivió mejor que acá.
-¿Con qué ciudad de Europa compara a Buenos Aires?
-Estaría entre Barcelona y París. Creo que es una versión más moderna de París, más grande e impactante. Se puede leer la riqueza de su historia en los edificios. Ves todos los estilos del arte en cada uno de ellos, y no en individualidades sino en los edificios en su conjunto. Buenos Aires tiene algo distintivo: su totalidad es mayor que la suma de sus partes.
-En Buenos Aires hay una disputa sobre la movilidad, centrada entre el subte versus el Metrobus. ¿Qué piensa al respecto?
-No hay una respuesta correcta sobre el tema. Diría que todo el transporte público es bueno: los ferrocarriles, subtes, ómnibus y minibuses son una gran familia. Lo que me parece interesante en favor del Metrobus es que uno viaja a nivel de la vista; ve a la gente, los árboles, el barrio; ve la vida. Y uno interactúa más cuando hay vida: es más probable que le hablemos a un extraño en la parada del colectivo que en el andén de un subte.
-Viajó en el transporte público porteño. ¿Qué le pareció?
-Soy un romántico del transporte público. Y como extranjero, me gusta usarlo y tengo menos miedo. Creo que en el subte porteño tiene que haber una nueva inversión. No hay nada malo con el sistema, pero está desgastado, oscuro... El subte es básicamente sencillo: con que los trenes sean nuevos, ya será más eficiente. Y en cuanto a los colectivos, el Metrobus es increíble: mejoró mucho los tiempos de viaje con poco dinero invertido.
-¿Qué sensación le dejó el microcentro, hoy prioridad para los peatones?
-Hay que felicitar a Buenos Aires por esta iniciativa. Es una red fabulosa que se usa mucho, tiene mucha vida. También es muy positivo para los comercios y una muy buena alternativa para competir con los shoppings. Ésa es la principal diferencia entre la cultura tradicional y la norteamericana: la dominancia del shopping. En una calle uno puede encontrar varios tipos de comercios, hasta locales familiares. Y en un shopping nunca hay algo tan interesante.
-Buenos Aires es una ciudad agresiva en cuanto al tránsito. ¿Puede lograr un cambio cultural interesante en ese sentido?
-Buenos Aires tiene una clase media con personas educadas. La gente de este país viaja y tiene referencias de afuera. Por eso es más sencillo que tomen las nuevas tendencias de usar el transporte público, de andar en bicicleta y de usar mejor el espacio de todos. Es más sencillo que los argentinos adopten estas ideas a que lo hagan los norteamericanos, que las sienten más ajenas.
-La tendencia mundial urbana apunta a abrir los barrios cerrados. ¿Cuál es la ventaja para la gente que, justamente, buscaba una vida más privada?
-Estamos frente a uno de los grandes cambios que sufre la sociedad, y ésa es la equidad. En Brasil, por ejemplo, hay más delitos en los barrios cerrados. La gente está más aislada, la vida es más autónoma. En la ciudad, en cambio, hay más chances de que alguien te dé una mano. Necesitamos interactuar, no aislarnos.
-¿Cuál es la ciudad ideal si la calificamos por la movilidad sustentable?
-Ninguna lo es. Pero lo que me encanta de Copenhague es que andar en bicicleta es muy fácil: no hay peligros y todo es muy, pero muy fácil.



