Del soñado casamiento a la tristeza del duelo

El dolor de Florencia Paz, novia de uno de los bomberos fallecidos
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19 de febrero de 2014  

Si en marzo cobraba el dinero que le debía la empresa en la que había trabajado, José Luis Méndez y Florencia Paz se convertirían este año en marido y mujer. Pero, después de tres años de amor, ese sueño quedó trunco cuando una pared del depósito de Iron Mountain le quitó la vida al bombero y dejó a la joven sumida en el dolor y la tristeza.

Paz, de 23 años, fue ayer al velatorio del bombero Facundo Ambrosi, en La Boca, como lo hizo hace dos semanas para despedir a su novio, en el cuartel de Villa Dominico-Wilde. José, de 31, había llegado a atender el incendio de Barracas como integrante de Defensa Civil porteño.

"Era muy chinchudo", lo recordó ayer Florencia, mientras sus manos se entrelazaban y movían nerviosas. Pero su buena forma de ser, "tan familiero", le robó el corazón. También lo recuerda como una persona que siempre estaba contenta, que dejaba de lado sus preocupaciones para apoyar a otros y que siempre se despedía con un "cuidate".

La tragedia golpeó fuerte a Florencia. Su madre, Gladys, hace lo imposible para que no caiga en la tristeza y pueda salir adelante. "Le digo que se maquille, que salga, aunque es muy duro", dijo a LA NACION. Aunque los Paz intentan superar el duro momento, cada noche, a la cena, hay una silla vacía. Falta José.

El padre de Florencia era uno de los superiores de Méndez. Ella y José se conocieron, obviamente, en el cuartel de Villa Dominico. "José era bombero de sangre. A los 13 años le dijo al papá que le tenía que firmar unos papeles para obtener el permiso. Aunque no había nadie en la familia que tuviera esa profesión, tenía esa vocación dentro suyo", recordó Florencia. Desde entonces, prácticamente vivió en el destacamento.

Se sorprendió cuando tuvo que recoger las pertenencias que había en el cuartel. "Mientras todos sus compañeros tienen un cofre, él tenía tres. Vivía para los bomberos", agregó, melancólica. Sus manos, en tanto, no dejaban de moverse.

Ahora, en pleno duelo, se aferrará a otro sueño para mantenerse en pie: comenzará el curso para ser bombero. "Quiero que él [José] me vea en lo que él más amaba. Quiero seguir sus pasos", concluyó.

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