Demoras de hasta más de una hora entre un servicio y otro
Según constató LA NACION en recorridas por los tres ramales, los horarios son una lotería
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La paciencia se pierde a fuerza de minutos que se esfuman sin que nada pase... Sobre todo, el tren, cuando se lo espera y no llega. Hoy, el ferrocarril Mitre acumula demoras de hasta más de una hora entre una formación y otra, cancelaciones reiteradas y retrasos significativos que les causan serios problemas a los usuarios.
Esta línea, que conecta el norte del conurbano con la Capital y a la que durante mucho tiempo se consideró la "joya" del sistema ferroviario ya no lo es: tiene serios problemas para cumplir con los cronogramas anunciados y se estima que tardarán más de un año en tener un servicio óptimo. Hoy, hay trenes maltrechos y de los casi 5 millones de pasajeros que transporta por mes sólo el 40 por ciento paga su boleto, ya que los controles son ineficientes debido al mal servicio.
Según constató LA NACION en distintas recorridas que realizó la semana pasada, los horarios de los trenes son una verdadera lotería. Y la mayoría de los pasajeros se quejan porque, además de viajar hacinados, pocas veces llegan a tiempo a destino. Todo eso sin que ninguna autoridad dé una respuesta.
Desde la concesionaria Unidad de Gestión Operativa Mitre Sarmiento (Ugoms), a cargo del Mitre y del Sarmiento, admitieron las falencias que hoy tiene el servicio y aseguraron que las demoras de la semana pasada se debieron a problemas en los ramales Mitre y Coronel Suárez, donde el martes pasado hubo un accidente. Asimismo, también explicaron que el tendido de vías del servicio se encuentra en pleno recambio y que por lo tanto hay un 33 por ciento menos de formaciones en servicio.
El ramal Retiro-Tigre es el que transporta más pasajeros: un total de 3,6 millones . En este ramal, abordar una formación en Retiro para cumplir todo el trayecto exige paciencia. Si bien se pueden obtener boletos con la tarjeta SUBE, las colas para comprar un boleto son muy largas. Al mismo tiempo, los horarios de partida cambian continuamente y muy pocas veces se respetan.
Una vez a bordo del tren, a cuyo interior le falta el debido mantenimiento, se advierte que la circulación es mucho más lenta de lo habitual. Antes, el viaje entre cabeceras demoraba 50 minutos y hoy roza los 80.
El martes pasado, a las 16, la espera entre un tren y otro en la estación Belgrano C, donde uno de los monitores que marcan el tiempo de espera de la siguiente formación decía "sin servicio", fue de 63 minutos.
Para Martín Balcala, que viaja desde San Isidro hasta Retiro, el servicio es pésimo. "Unos meses antes de que se diera por terminada la concesión de TBA, las demoras y cancelaciones del servicio se empezaron a hacer muy frecuentes. Las esperas se prolongaban más allá de los 10 o 20 minutos vinculados con la frecuencia habitual y llegaron a ser de entre 40 y 60 minutos, sin que se informara a los pasajeros."
La espera también fue tediosa entre las estaciones del ramal Mitre, donde nunca se cumplen los 20 minutos prometidos entre un tren y otro. Los usuarios de ese ramal se quejan porque el servicio redujo sensiblemente sus horarios. Y es común, en Retiro, que por los altoparlantes se informen los cambios de andenes de salida y los pasajeros deban correr de un lado a otro para abordar los trenes.
"Cada vez es más complejo viajar en el tren, porque nunca se respetan los horarios anunciados. Cada mes el servicio es más reducido. Y nadie explica hasta cuándo tendremos que padecer este descontrol. Desde que el Gobierno volvió a hacerse cargo de los trenes la novedad más grande que se ve en los andenes de Retiro son cuatro reflectores", dijo María, de Florida, usuaria del ferrocarril desde 1996.
Viajar en el ramal Coronel Suárez también es una odisea, sobre todo porque los horarios parecen una quimera. El miércoles, en la estación Drago, entre un tren y otro hubo que esperar 45 minutos. Al respecto, Pablo Gunning, gerente de Comunicaciones de la Ugoms, dijo que "el servicio dista hoy del estándar que nosotros pretendemos para la red, pero se están haciendo las obras necesarias para que se viaje mucho mejor. Hoy, los trenes en numerosos tramos tienen que circular a 12 km/h por el recambio de vías. Toda esta renovación se hace sin detener el servicio".



