El barrio Mitre, con reglamento de propiedad horizontal y consorcio
Fue la única manera de regularizar y escriturar los terrenos; hace cinco años que no se renuevan las autoridades y que no se pagan expensas; los vecinos piden luz, gas y agua
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¿El barrio Mitre, de Saavedra, un extraño country enclavado en medio de la ciudad? Con 324 casas y una población estimada de 4000 habitantes, se organiza como una propiedad horizontal con consorcio de propietarios. Sin embargo, su realidad dista mucho de las comodidades de un barrio cerrado.
Además de sufrir el anegamiento de sus calles y la inundación de las casas en los últimos temporales, los vecinos tienen grandes dificultades para acceder a servicios básicos, como el gas, las cloacas, limpieza y alumbrado públicos. A ello se suman serios problemas de adicciones entre los jóvenes, de acuerdo con lo manifestado por la Asociación Madres del Barrio Mitre y el Movimiento de Madres en Lucha, dos organizaciones que trabajan en el barrio.
Dentro de una superficie de unas seis hectáreas, delimitadas por las calles Melián, Correa, Posta y Arias, las viviendas se amontonan. No hay seguridad privada ni salones de usos múltiples: las únicas áreas de esparcimiento son una canchita de fútbol sobre Posta y Correa, y una plaza, ubicada en medio de dos filas de viviendas.
Como ninguno de los dieciséis pasillos internos tiene nombre, cada casa lleva un número que las identifica. Una calle central divide al barrio al medio. Los vecinos la llaman la "calle muerta". "Por acá no pasa nadie que no sea del barrio", explica Mónica Rolón, una vecina.

"Aunque el GPS nos marque como «zona peligrosa», no somos una villa ni un asentamiento: esto es un barrio, pagamos impuestos y somos propietarios", asegura María Cristina D'Angelo, otra vecina.
Según explican Cristina y Mónica, los mecanismos por los que obtuvieron gran parte de los servicios son "el mangazo" y la colaboración de los habitantes del barrio. El agua potable, por ejemplo, llega a las viviendas después de que los propios vecinos reemplazaran el entubado subterráneo obsoleto por conexiones aéreas. El gas natural es un privilegio de algunos, ya que por falta de conexión a la red hay quienes todavía usan garrafas. Y la red cloacal está colapsada. "Con el caño maestro derrumbado en la calle muerta, cada vez que llueve tenemos aguas servidas en medio del barrio", explica Mónica.
La única calle asfaltada es la central. A falta de semáforos, los vecinos instalaron unos lomos de burro donados por el shopping Dot y el Parque Saavedra. Las callejuelas internas son en su mayoría de tierra, y los mismos propietarios asfaltaron las veredas. También se ocupan de limpiar los pasillos, las bocas de tormenta y las canaletas. Sobre las calles perimetrales se ven contenedores de basura, en los que junto a los residuos residenciales se apilan las ramas que los mismos vecinos podan.
Un empleado se ocupa del barrido, aunque sólo de las calles exteriores (Melián, Posta, Correa y Arias). A la plaza la mantienen limpia entre todos, especialmente para las fechas en las que se organiza algún evento.
A pesar de que pagan regularmente el ABL, meses atrás el barrio estaba a oscuras. La luz pública volvió, según Mónica, después de un "mangazo" a la sede comunal.
"El mangazo es el modo en el que obtenemos las cosas: sean planes sociales del político de turno, la colaboración de empresas u otras instituciones, sin importar el color ni la ideología", sintetiza Cristina.
Según los estatutos, el barrio Mitre debería organizarse en tres consorcios y elegir autoridades cada dos años. Sin embargo, desde hace cinco no se renuevan autoridades ni se pagan expensas.
Walter Correa, presidente de la última lista vigente, sostiene: "El barrio no está preparado para tener un consorcio; está muy dividido, y la gente está cansada de que los consorcios fallen".
La ley N° 106 de 1998 es la que determina que las parcelas del barrio Mitre estén compuestas por un consorcio de copropietarios, según la ley 13.512. No obstante, dispone que las "circulaciones vehiculares, peatonales y los espacios verdes se consideren espacio urbano".
Enrique García Espil, quien era secretario de planeamiento de la ciudad al momento de la sanción de la ley, explica que, para esa fecha, "el barrio no cumplía con el ancho mínimo de las calles y del frente de las parcelas, entre otras disposiciones del Código de Planeamiento Urbano. Como ya estaba habitado, se adoptó la forma de propiedad horizontal para posibilitar la normalización de planos y títulos".
Meses atrás, después de las inundaciones de abril, la Legislatura porteña aprobó un proyecto de la diputada Gabriela Cerruti, que modifica la ley 106 y obliga a la Ciudad a proveer los servicios públicos básicos. En los argumentos del proyecto, Cerruti denunció que el gobierno de la ciudad equiparara "a las viviendas populares a un barrio privado", una "diferenciación" a la que calificó "a todas luces inequitativa".
Mientras tanto, los vecinos buscan reponerse de las últimas inundaciones de abril. Para ello, renuevan sus casas y cuidan los espacios verdes. "No queremos que el barrio Mitre sea Lugano 1 y 2", remata Cristina.



