El palacio Ortiz Basualdo recupera su antiguo esplendor

Con un presupuesto de casi cuatro millones de euros, un equipo de arquitectos argentinos y franceses trabaja para restaurar la fachada y los lujosos salones del edificio en el que funciona la embajada gala
Fernando Castro Nevares
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20 de abril de 2013  

El palacio Ortiz Basualdo, concebido por el arquitecto francés Paul Pater para el matrimonio de Daniel Ortiz Basualdo y Mercedes Zapiola, volverá a tener el esplendor que supo exhibir cuando se inauguró, allá por 1923.

El edificio, típico ejemplo de hotel particulier, sufrió a lo largo del tiempo modificaciones que no contribuyeron a su conservación. Eso puede verse en los mármoles, que abundan, en la boiserie de los distintos salones y hasta en la fachada.

Por eso, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia contrató a un equipo de arquitectos argentinos y franceses, y giró 3,7 millones de euros para su restauración y renovación.

Cuando uno pasa por la embajada de Francia, en Arroyo y Cerrito, se encuentra con andamios sobre el lado que mira hacia la avenida 9 de Julio. Allí, en el exterior, está a la vista uno de los problemas con que se encontraron los arquitectos María Paula Báez, Eduardo Carena y Marie Sinizergues: nada menos que la fachada pintada, que oculta la textura original símil piedra del inmueble. Ahora, con paciencia, los operarios trabajan sobre ella para encontrar el revoque original. "Encontramos que había más de una capa de pintura y que el revoque, que debería tener unos 5 mm de espesor promedio, tiene solamente alrededor de 2 mm", detalla Carena, arquitecto experimentado en temas de patrimonio.

El proyecto para el exterior, cuentan los profesionales, es emplear procesos químicos removedores y procesos mecánicos como hidrolavado con agua a presión. Para su satisfacción, desde que comenzaron los trabajos, en febrero, ya pudieron ver el revestimiento original. Quedará, una vez despojado de las sustancias químicas y pintadas que lo taparon, hacer un "peinado" con mortero -arenas de distintos granos, piedras de distintos colores, etc- para devolverle su textura original.

Además, en la fachada se agregarán motivos ornamentales que se perdieron. Se colocarán ménsulas en los balcones del segundo y tercer piso, similares a las que pueden verse en los balcones del primero, y se trabajará en la cornisa superior, agregándole pares de ménsulas más pequeñas y modillones.

Así como en el plan de los arquitectos está la restauración de la fachada, un total de 3500 m2, las otras dos patas del proyecto son la restauración de los salones de la planta baja y el primer piso y la renovación de la infraestructura del edificio.

En el primer caso, ya se está trabajando en tres de los seis salones del primer piso, en la biblioteca, el salón de billar y el salón dorado. Allí, como en el hall de la planta baja, las tareas por realizar son varias: quitar las numerosas capas de cera de los pisos de mármol, el pulido de la boiserie y el reemplazo de los ornamentos en yeso rotos o caídos. Parte de estas tareas son las que pueden verse hoy en el salón dorado. Allí, artesanos están puliendo los elementos en madera que adornan las paredes.

"Más adelante -cuenta Laurent Daoudal, el responsable francés de las obras- dentro del plan de incorporar elementos que resuelvan necesidades funcionales se va a inaugurar una nueva cocina." "También se va a mejorar el sistema de refrigeración, que ya es bueno. Pero la idea es optimizarlo para que el edificio tenga la temperatura y las condiciones de humedad adecuadas que contribuyan a la conservación de sus pisos, paredes, techos y ornamentos", agregó Carena.

Otra innovación será la refuncionalización del ascensor de servicio en un elevador multifunción. La accesibilidad es una de las preocupaciones primordiales del equipo galo-argentino. No es casualidad que también prevean rampas en los accesos al edificio. También se renovará el sistema de detección y extinción de incendios, un nuevo sistema de alarmas y un nuevo plan de evacuación.

La obra continuará más adelante con la puesta en valor de los otros tres salones del primer piso: el salón de música, el comedor -inspirado en el del Palacio Real de Oslo- y el Jardín de Invierno. En 12 meses, estiman los arquitectos, los mármoles, las maderas, los elementos de yeso, las paredes, los techos recuperarán su esplendor. Además, señala Daoudal, "se restaurarán la mesa y las sillas del comedor y las banquetas de hall del primer piso y se quitarán muebles que no son originales y se incorporarán otros, como también alfombras y cortinas".

La intención es que el palacio vuelva a lucir tal cual el francés Paul Pater y los Ortiz Basualdo lo concibieron.

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