El subte perdió 8,5 millones de pasajeros en los primeros siete meses del año

La línea C sufrió la mayor baja
La línea C sufrió la mayor baja Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Mauricio Giambartolomei
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23 de septiembre de 2019  • 13:34

La extensión de la línea E, que desde junio comenzó a llegar a Retiro, no alcanzó para disminuir una tendencia que se apreciaba desde comienzo de año: la disminución de pasajeros en el subte porteño después de cuatro años consecutivos de crecimiento. Los últimos datos oficiales muestran que entre enero y julio pasado hubo 8.590.007 viajes menos que en el mismo período de 2018, lo que marca una reducción del 4% en casi toda la red. Sólo la línea H, la más moderna y aún en crecimiento, mantuvo un incremento sostenido casi todos los meses de lo que va del año. En el otro extremo se ubica la C, que sufrió la mayor deserción.

La reconfiguración de los bolsillos frente a la crisis económica que enfrenta el país desde hace meses y a pesar que desde mayo está suspendido el aumento para llevar el boleto a $21, parace ser una de las razones que encuentran referentes de la movilidad urbana y usuarios. También aparecen otras razones que podrían explicar la reducción, como el traslado de pasajeros a otros medios de transporte que finalizaron obras importantes y la calidad del servicio muchas veces cuestionada.

Junio fue el mes con mayor rojo y una reducción superior al 11% por los 3,2 millones de pasajeros que dejaron de viajar en subte. Durante los primeros cinco meses del año se habían perdido 3,7 millones de pasajeros, siempre comparando con el mismo período del año anterior. En junio, además, todas las líneas redujeron público con respecto a junio de 2018. Las más afectadas fueron la C (-14,4%), la B (-13,3%), la D (-12%), la A (-11,4%) y el Premetro (-10,4%). Al mal de junio tampoco lo pudo evitar la línea H que perdió pasajeros por primera vez en el año, con una caída del 5%.

"Hay una relación bastante directa con la actividad económica. Cuando aumenta la actividad económica, crecen los viajes y cuando baja, disminuyen. Es una tendencia universal", opina Andrés Borthagaray, director para América Latina del Instituto para la Ciudad en Movimiento. "Se debe analizar el motivo de viaje de cada persona. Si hay gente que se tomaba el subte para ir a trabajar y de repente perdió el trabajo, no lo toma más; o si lo tomaba para hacer una actividad recreativa que no la hace más, tampoco viaja en subte", agrega.

La caída de este año pone fin a cuatro años de suba de viajes.
La caída de este año pone fin a cuatro años de suba de viajes. Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

Los números de Estadística y Censo indican que entre enero y julio de este año viajaron 183.429.012 personas en las seis líneas de subte y el premetro contra las 192.019.019 que lo utilizaron el año pasado. La caída actual contrasta con los últimos cuatro años que fueron en alza. Siempre al observar los primeros siete meses del año en 2017 en dicho período la red fue utilizada por 173 millones de pasajeros, en 2016 fueron 164 millones y en 2015, 151 millones. Para llegar a la anteriores números en rojo hay que remontarse a 2014 cuando se registró una circulación de 134 millones de pasajeros contra los 140 millones de 2013.

Clara Castro estudia idiomas en la zona de Retiro. Solía caminar hasta la línea B para volver a su casa en Villa Urquiza, pero cambió de hábitos y desde hace unos meses se toma el tren Mitre. "El subte está caro y el tren es más cómodo. No me hace sentir mal, como los coches nuevos de la B. Viaja menos gente y se puede respirar", cuenta. Su caso puede servir para explicar otras de las razones de la caída de los pasajeros del subte: el traslado hacia otros medios de transporte.

Los trenes metropolitanos fueron los únicos medios de transporte que cerraron el primer semestre del año con un saldo positivo. En las líneas Mitre, Sarmiento, Urquiza, Roca, San Martín y Belgrano Norte y Sur se desplazaron 205.527.175 de pasajeros entre enero y junio de 2019; en el mismo período de 2018 los usuarios fueron 203.861.628, según la información de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.

"La red de transporte urbano de la ciudad tiene varios protagonistas y factores que la pueden estar afectando. Por ejemplo, hay muchas obras ferroviarias que se fueron terminando y quizás una gran cantidad de pasajeros se pasó al tren porque podría ser más eficaz que el subte", analiza Nicolás Estupiñan director de Conocimiento Sectorial del CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y exviceministro de Transporte de Colombia.

Los 10.000 colectivos de las 137 líneas que operan en la ciudad de Buenos Aires también experimentaron una reducción importante. El primer semestre del año terminó con 694 millones de pasajeros contra los 756 millones de 2018, lo que representa una caída del 8%. "El número de pasajeros va creciendo, pero dada la crisis económica aún no sabemos cómo se está distribuyendo de acuerdo a la Red SUBE. La integración tarifaria favorece al pasajero, pero nadie sabe cuál es el comportamiento", agrega Estupiñan.

Desde Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) no dieron una explicación oficial sobre las razones del éxodo de pasajeros. La tendencia se considera siempre en alza de acuerdo a la demanda de los últimos años, con un crecimiento sostenido en la cantidad de pasajeros con aumentos y reducciones estacionales o de contexto.

Aunque la actualidad económica parece ser el indicador más contundente de la realidad estacional a la que se hace referencia, la calidad del servicio también es un termómetro del cambio de hábito en alguna porción de los pasajeros que hasta hace un tiempo eran fieles al subte. "Combinaba la H con la E, de Barrio Norte a Flores, para viajar del trabajo a casa, pero dejé de hacerlo porque me siento muy poco cuidada en la E. Decidí tardar un poco más y tomar el colectivo", advierte Valeria Pereira para ejemplificar el asunto. "Yo no lo tomo más porque me duele usar las escaleras y generalmente las automáticas no funcionan. Antes usaba constantemente la línea A, pero me cansé de las escaleras fuera de servicio", suma Laura Xu.

Patricia Navarra también habla de las deficiencias en la línea E, de la alta densidad de la línea B y del mal ambiente de la línea C -en los que suelen movilizarse los participantes de movilizaciones- como los factores que influyeron en que use cada vez menos el subte. "Camino más. Trato de usar el metrobús, que mejoró mucho. También aprovecho el camino nuevo por la Avenida de la Rábida", describe.

Algunos paros que realizaron los metrodelegados, el impacto de la ampliación de la red Ecobici (con bicicletas gratuitas) y la llegada de los monopatines de alquiler también son factores que pudieron atentar con la pérdida de más de ocho millones de pasajeros. El año que puede terminar con un cambio de mando en la concesión del servicio también puede culminar con la peor marca de transporte de pasajeros de la década.

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