El tren Sarmiento, cada vez peor
Por la quita de ocho formaciones, por la mañana los delegados decidieron una medida de fuerza que se extendió hasta el mediodía; los usuarios, molestos
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Fue otra mañana caótica para los usuarios del ferrocarril Sarmiento: ayer, miles de pasajeros no pudieron viajar por la mañana debido a una sorpresiva medida de fuerza que paralizó el servicio hasta poco después de las 12.20.
El conflicto gremial entre el sindicato que lidera Rubén Sobrero y la concesionaria del servicio, la Unidad de Gestión Operativa Mitre Sarmiento SA (Ugoms), volvió a complicar la vida de los 350.000 usuarios que por día utilizan este ramal entre Once y Moreno.
Según el delegado Edgardo Reynoso, la empresa puso en funcionamiento sólo seis formaciones de las 14 que habitualmente circulan. Y aseguró a LA NACION que con esa cantidad "no se podía prestar ni un servicio de emergencia".
"Transportamos por día 350.000 personas. Así, la gente tendría que viajar en el techo. Y eso es una locura. Por eso decidimos tomar esta medida. El Sarmiento está en un abandono total", dijo Reynoso.
En un comunicado, los sindicalistas habían expresado que hicieron "todo lo posible" para sostener el servicio, pero que la "irresponsabilidad empresaria" llevó al "colapso".
Pablo Gunning, gerente de comunicaciones de la Ugoms, marcó la responsabilidad en los gremialistas. Señaló que el cese del servicio se debió a una medida de fuerza del personal de talleres que se negó a poner en movimiento las 14 formaciones. "Sólo liberaron siete trenes y en esas condiciones no se puede prestar el servicio", retrucó.
Mientras ayer miles de usuarios hacían largas colas en Liniers para tomar un colectivo y viajar hasta el centro porteño, los sindicalistas redoblaron la apuesta: no descartan otras medidas de fuerza y ayer se reunieron con funcionarios de la Secretaría de Transporte de la Nación para denunciar la falta de mantenimiento en la red. Aunque los ferroviarios pretenden, también, un aumento del 30% y la eliminación del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios. La línea Sarmiento no fue la única que funcionó con demoras en una jornada complicada: sufrió retrasos el Mitre y también el Roca, luego de que un empleado de seguridad fuera agredido en la madrugada.
A los males de los trenes metropolitanos se sumaron los subtes: la empresa concesionaria Metrovías le reclamó ayer a la Ciudad una deuda de $ 150 millones por subsidios al boleto. Algo que los metrodelegados siguen de reojo porque temen que peligre el pago de sus salarios.



