Evacuaron el Hospital Español y no se sabe cuándo lo reabren
Inundado y sin energía eléctrica, los médicos lucharon para salvar la vida de los pacientes
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LA PLATA.- Alcanzado gravemente por la inundación el Hospital Español de esta ciudad cerró sus puertas sin fecha cierta de reapertura. Sin luz, sin agua y sin alimentos, unos 70 pacientes tuvieron que ser asistidos manualmente durante 10 horas en medio del temporal y trasladados a otros centros de atención, luego de que el agua inundó el recinto de los generadores de energía.
"Actuamos de forma inmediata y logramos trasladar con éxito a todos los pacientes cuando la lluvia paró. Mientras tanto hubo un trabajo manual del personal médico y de enfermeros que mantuvieron con vida a los casos más críticos", explicó a LA NACIO el vicepresidente del hospital, Luis Galdamez, al rechazar las versiones de que se habían producido varios decesos.
Galdamez contó que el subsuelo de la institución quedó sumergido bajo un metro y medio de agua con toda la aparatología médica de que se disponía, y que sólo gracias al esfuerzo del personal se pudo resolver la crítica situación durante la tormenta. Los empleados pidieron auxilio telefónicamente durante horas sin que ninguna autoridad se hiciera presente.
El agua ingresó luego de vencer una placa de durlock que separaba el edificio de una nueva construcción para ampliar las instalaciones. A medida que el nivel del agua crecía los operadores telefónicos del hospital intentaron comunicarse con Defensa Civil. "Resultó imposible hasta comunicarse con el Ministerio de Salud de la provincia", contó el operador del turno noche. "Aunque sea pedimos que acerquen algunos micros para llevar a la gente a otros hospitales. Hay gente que salvar en (la unidad) coronaria, terapia intensiva y neonatología. Es desesperante el cuadro de situación", recordó el empleado que pedía ayuda.
En plena madrugada, luego de que las precipitaciones cedieron, comenzó el traslado de 38 internados de neonatología, unidad coronaria y terapia intensiva. En medio de escenas de angustia e incertidumbre, familiares y allegados intentaron colaborar.
"Yo estaba muy dolorido; mientras me hacía diálisis se venía abajo el hospital", relató Roberto Alejandro Aceto. Y agregó: "Si al hospital le ocurrió esto, no quiero pensar lo que vivieron las familias que en plena emergencia también quedaron a la buena de Dios".
Durante la tormenta personas que habían quedado en la calle fueron a guarecerse en el hall del hospital. A las 22, Nicolás Guerrero, que falleció electrocutado en un cotillón ubicado a dos cuadras del nosocomio, llegó a la guardia muerto en los brazos de seis vecinos.
Aunque el establecimiento recuperó anteayer la energía eléctrica, sus directivos aún no pudieron hacer un balance de las pérdidas. "Todavía no sabemos lo que perdimos. Abajo había un angiógrafo, un tomógrafo, resonador, mamógrafo, varios ecógrafos y equipos de rayos, además de la cocina del lugar. Hasta no dar un buen servicio preferimos no dar atención", reconoció Juan Carlos Ozón, integrante del consejo directivo. Las autoridades trazaron un plan de contingencia que aspira a poder reabrir la atención en consultorios la semana próxima y trabajar en la restauración del resto de los servicios.
Según los directivos del hospital, más de la mitad de los empleados y pacientes que estaban en el lugar sufrieron en sus casas los efectos de la inundación. "Fue un momento muy difícil que pudimos sortear con la actitud ejemplar de los empleados", dijo Galdamez. Ayer, el personal de limpieza, los enfermeros y hasta los propios médicos y directivos seguían sacando con botas y escurridores agua y barro del subsuelo para intentar volver a poner en condiciones las instalaciones.
El lugar fue recorrido ayer por la tarde por el ministro de Salud bonaerense, Alejandro Collia, quien dijo a LA NACION: "Vamos a estudiar este caso y veremos qué se puede hacer para que el hospital vuelva a funcionar lo antes posible".
El Hospital de Niños también fue castigado. "Se inundó el subsuelo, donde está la cocina, por lo que se perdió la comida y la leche para los niños", relató personal del lugar. Añadieron que "cedieron techos, se inundaron algunas salas y hubo que llevar a los nenes a otras. Nos quedamos sin agua, y varios sectores sin luz". Collia admitió que el techo de la sala de cuidados intensivos se vio averiado y que se inundó el sótano, donde están los generadores.




