Expropiaron la Confitería del Molino y será reabierta en julio de 2016

Diputados aprobó por ley que el emblemático lugar cerrado en 1997 pase a manos del Estado; en él funcionarán un café, un museo y un centro cultural
Laura Serra
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13 de noviembre de 2014  

Uno de los más tradicionales cafés porteños, la histórica confitería del Molino, reabrirá nuevamente sus puertas después de casi dos décadas de abandono y desidia.

Por abrumadora mayoría, la Cámara de Diputados convirtió ayer en ley la expropiación del imponente edificio ubicado en Callao y Rivadavia, cuyas puertas se mantienen cerradas desde 1997.

Las tareas de reconstrucción comenzarán no bien sea promulgada la ley, y formarán parte del Plan Rector de Intervenciones Edilicias (Prie), que actualmente lleva adelante la Cámara de Diputados para recuperar y preservar el patrimonio arquitectónico del Palacio del Congreso.

Así, una vez concluido el trámite de expropiación por parte del Poder Ejecutivo, la Confitería del Molino se cederá al Congreso y se integrará a la manzana legislativa, encuadrada entre las calles Rivadavia, Callao, Mitre y Riobamba. Según dispone la nueva ley, el subsuelo y la planta baja deberán ser concesionados para su utilización como confitería, restaurante, local de elaboración de productos de panadería, pastelería o cualquier otro uso afín a esas actividades.

El resto del edificio deberá consagrarse a un museo dedicado a la historia de la confitería y al rol que tuvo "en el crecimiento y consolidación de la democracia argentina", según se especifica en los considerandos de la expropiación.

Además, se diseñará un centro cultural que se llamará "De las Aspas, dedicado a difundir y exhibir la obra de artistas jóvenes argentinos que no haya sido expuesta públicamente en ningún medio.

La iniciativa, que fue elaborada por el senador (MC) Samuel Cabanchik, tuvo al presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez, como su principal impulsor en este cuerpo. De hecho, cuando comenzó el debate en el recinto, el diputado oficialista bajó de su sitial en el estrado y se sentó en una banca para fundamentar la necesidad de sancionar el proyecto.

"Recuperamos para todos los argentinos una parte de nuestra historia", dijo Domínguez, quien confió en que las obras de restauración concluirán para su reinauguración en 2016, en ocasión del Bicentenario de la Declaración de la Independencia. Las obras estarán a cargo del arquitecto Guillermo García, jefe del Prie.

Todos los bloques legislativos celebraron la flamante ley salvo el diputado Alberto Asseff (Unir-Frente Renovador), que se abstuvo en la votación.

"Estoy en desacuerdo con seguir sobrecargando el gasto público sin haber intentado seriamente rescatar al emblemático edificio con participación del sector privado. Además, ni siquiera está asegurada la marca El Molino", explicó el legislador a LA NACION.

Un edificio con historia

El edificio de la confitería, típico exponente del art nouveau, fue diseñado por el arquitecto italiano Francisco Gianotti y se inauguró en 1917. Gianotti hizo traer todos los materiales de Italia: puertas, ventanas, mármoles, manijones de bronce, cerámicas, cristalería y más de 150 metros cuadrados de vitraux, que dotaron de elegancia y esplendor a la confitería.

Por ello, fue el sitio de encuentro predilecto de la sociedad burguesa de principios y mediados del siglo pasado; por sus mesas pasaron, además, figuras como Marcelo T. de Alvear, Lisandro de la Torre, Alfredo Palacios y Eva Perón, y los artistas Carlos Gardel, Niní Marshall, Tita Merello y Libertad Lamarque, entre muchos otros.

Por los vaivenes de la política, en 1930 la confitería fue incendiada durante el golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen.

Si bien fue reconstruida, ocho años después se produjo la muerte de Cayetano Brenna, su dueño; a partir de entonces, la confitería pasaría a manos de diferentes dueños hasta que se presentó la quiebra. Los nietos de Brenna lograron recuperarla, pero los problemas económicos, que se agudizaron durante los 90, condenaron a El Molino a su cierre definitivo en 1997.

"El Molino es un lugar histórico. Cuando recorremos Buenos Aires, vemos largas colas de turistas que quieren visitar bares históricos recuperados, por ejemplo la confitería El Tortoni, o el bar Británico. Ahora será el caso de la confitería El Molino", elogió Patricia Bullrich (Unión Pro).

Pasado y futuro del tradicional café

Desde su estreno hasta hoy, y el plan de reapertura

1917

Inauguración

Ese año se estrenó la Confitería del Molino, en Callao y Rivadavia, proyecto del arquitecto italiano Francisco Gianotti.

1997

Cierre

Tras estar en declive durante décadas, el tradicional punto de encuentro de políticos bajó la persiana a principios de ese año.

  • Tras la expropiación, El Molino reabrirá como café y será parte de un proyecto que se integrará a la manzana legislativa, frente al Congreso Nacional.
  • El inmueble se transferirá sin cargo al patrimonio del Congreso de la Nación. El subsuelo y la planta baja deberán ser concesionados para su uso como confitería.
  • El resto del edificio deberá consagrarse a un museo dedicado a la rica historia de la confitería y a un centro cultural.

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