Incidentes en otro día complicado para los usuarios del subte B
Ira en un tren que demoró más de 90 minutos desde Alem hasta Lacroze
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Una vez más, los usuarios del subte vivieron una jornada complicada para transportarse. En una semana cargada de episodios que condicionaron el servicio normal de la línea B , ayer se sumaron fallas en el sistema de señalización en la estación Rosas, una de las in-auguradas el 26 de julio pasado. Y a la noche, presuntas "fallas técnicas" en un servicio que partió des-de Leandro N. Alem desataron la furia de los pasajeros, varados en la estación Federico Lacroze.
Por las fallas de la mañana, las formaciones debieron realizar un recorrido incompleto hasta Los Incas durante gran parte del día. Y, poco más tarde, un grupo de pasajeros agredió a una maquinista que fue asistida en el hospital Tornú por una crisis nerviosa, según pudo saber LA NACION.
Alrededor de las 8.30 una formación esperaba la orden de salida en Rosas con los pasajeros a bordo . Pero, sin la autorización correspondiente, la conductora, Andrea Gómez –delegada de la Unión Tranviaria Automotor (UTA)– no podía poner el coche en funcionamiento. Fue en ese momento cuando se originó la violenta agresión de un grupo de usuarios. "Primero fue-ron apremios; después, insultos, y luego pasaron a las manos. La compañera trastabilló, se cayó y la patearon en el piso", contó Alejandro Gauto, delegado de UTA de línea B. En el gremio minimizaron el incidente. "No pasó nada, sólo algunos insultos porque la gente está perdiendo la paciencia. Pero no la llevaron al hospital", indicó Roberto Fernández, titular del sindicato, en contradicción con lo que pudo averiguar LA NACION.
En el hecho también se involucraron los metrodelegados, que solicitaron una reunión con Subterráneos de Buenos Aires (Sbase), que podría concretarse hoy. "La empresa, durante 20 días, puso un audio permanente en las estaciones en el que decía que había servicio limitado por un conflicto gremial; ahora queremos que digan que no funciona por problemas técnicos", pidió Roberto Pianelli, titular de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte (Agtsyp).
Por la noche, otro áspero episodio enfrentó a usuarios y metrodelegados. Cerca de las 22, el maquinista de una formación que había partido de Leandro N. Alem les informó a los pasajeros, por los altavoces, que "por problemas técnicos" el subte sólo llegaría a la estación Federico Lacroze. El subte se encontraba a la altura de Carlos Pellegrini y, desde entonces, corrió a una velocidad mínima. El tren tardó una hora y media en llegar a Federico Lacroze, y la de-mora provocó la ira de quienes se encontraban en el interior.
"Tardábamos 25 minutos entre estación y estación –dijo a LA NACION el usuario Augusto Zamora, quien viajaba en uno de los vagones–. Cuando nos dijeron que debíamos bajarnos, la gente empezó a gritar «no somos rehenes; no nos usen más». El maquinista se dio a la fuga, cruzó las vías y se fue. Directamente el subte dejó de funcionar con la gente adentro. Había niños, señoras, muchas personas que salían de trabajar. La gente se quedó alteradísima y por eso rompieron las ventanillas y todo lo que encontraron cuando salieron, como las boleterías." Según Zamora, en el subte había al menos unas 200 personas, y muchas de ellas debieron caminar por los túneles para llegar a los andenes. Cuando la policía llegó para hacerse cargo de la situación, la gente también increpó a los oficiales. "Aparecen ahora y no cuando nos roban", les gritó una pasajera. "Si pudiera prender fuego todo, lo haría; es inhumano esto que hacen", dijo Lourdes Velázquez, de 26 años. Por otro lado, uno de los usuarios reunió firmas entre los damnifica-dos para iniciar una acción legal contra Metrovías, los metrodelegados y el gobierno de la ciudad. Poco después de las 23, el servicio se reanudó para llegar sólo hasta la estación Los Incas. La Policía Metropolitana informó que no se registraron heridos



