La cúpula del edificio Bencich, intervenida por dos artistas

La bóveda del predio de Diagonal Norte y Florida vuelve a lucir; el público podrá visitar la obra durante hoy y mañana
Fernando Castro Nevares
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9 de mayo de 2013  

Rosario Zorraquín y Luciana Lamothe, dos jóvenes artistas contemporáneas, intervinieron la cúpula abandonada del edificio Bencich, ubicado en Roque Sáenz Peña 615. El resultado es un trabajo que convierte en arte un espacio de gran interés histórico.

No fue casualidad que Zorraquín y Lamothe, de 28 y 37 años, respectivamente, ganadoras de la Beca Kuitca 2010-2011, eligieran esta enorme construcción neoclásica de 1927, obra del arquitecto francés Edouard Le Monnier, para montar la intervención, a la que llamaron "Rampante". "Queríamos trabajar en un lugar que tuviera una carga histórica y arquitectónica, encontrarnos con la energía de la gente que pasó por ahí", cuenta Zorraquín.

Las artistas advirtieron que, después de años de abandono, partes de la bóveda mostraban varias capas de pintura. Y también encontraron, a un lado de una ventana con calcomanías de pájaros y de las vigas en cruz que sostienen la bóveda, una botella de licor de los años 30.

"Había una energía de okupas. Y después de caminarla durante enero y febrero, de recorrerla bien y de habitarla, sentí que yo también era una okupa y que debía dejar mi testimonio, aportarle mi información", cuenta Zorraquín, quien con ese espíritu intervino cuatro sectores de lo más alto de la cúpula, a la que se llega tras sortear cuatro pisos de escaleras, con símbolos que podrían remitir a las pinturas rupestres.

La remodelación del ambiente también incluye una instalación de Lamothe: un andamio con una rampa de madera en la base que se desplaza cuando se camina sobre ella. "Me inspiré en la verticalidad del edificio", explica la artista.

A su alrededor están los distintos ambientes trabajados por Zorraquín. En uno cuelga una tela con una cruz roja que la divide en cuatro partes, también generosamente rojas. En otro se distribuyen, a lo largo y ancho de la bóveda, cruces, símbolos y paréntesis invertidos negros y verdes. Y en un sector desde el que se ve la silueta del Banco de Boston, cruces de gran tamaño, realizadas con acrílicos blancos, verdes y negros, cargan el espacio. Sin embargo, la obra está dispuesta de tal manera que conduce a la calma. Porque a través de los pequeños pares de ventanas que adornan la cúpula, el trabajo de Zorraquín se vuelve livianocuando se completa con el entorno.

Los últimos rayos de sol entran en la cúpula y desde lo más alto se obtiene una vista privilegiada de los más magníficos edificios con cúpulas de la ciudad: el neocolonial Banco de Boston, con su techo de tejas y linterna, proyecto de los arquitectos estadounidenses Chambers y Newbery Thomas; el art decó de La Equitativa del Plata, del otro lado de la diagonal, obra del arquitecto Alejandro Virasoro, con su cúpula profusa en detalles geométricos, y el edificio Miguel Bencich, también obra de Le Monnier, neoclásico y con una cúpula algo más ornamentada que su edificio hermano.

Las vistas desde la cúpula sorprenden e invitan a redescubrir la ciudad. El Río de la Plata se vislumbra detrás de la Plaza de Mayo y al final de la calle San Martín; la Galería Güemes, sobre Florida, muestra su perfil ecléctico y sus bow windows ; al Sur, la torre del palacio de la Legislatura porteña en restauración, y en el Oeste se imponen los perfiles del Palacio Barolo y del Congreso Nacional.

Es un secreto a voces que Buenos Aires no se ve favorecida desde la altura. Las medianeras de los edificios no contribuyen con la armonía ni la belleza de la metrópoli. Sin embargo, en Diagonal Norte y Florida, el panorama es otro. Gracias a una estricta normativa, en la que se establecieron la altura, el basamento, desarrollo y remate de cada predio, y la continuidad de balcones y cornisas de los edificios, la avenida se convirtió en uno de los sectores más homogéneos de la ciudad y la prueba visual de que Buenos Aires puede ser muy linda.

Los artistas no querían mostrar la obra al público. Pero finalmente accedieron a que hoy y mañana, previa cita por mail a machete@macheteart.com, se la pueda visitar para disfrutar de la conjunción entre el arte y la ciudad.

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