La Marcha nupcial, esa tradición que perdura
Contratar este servicio puede llegar a costar hasta 50.000 pesos
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El órgano es un instrumento fundamental en la tradición de los casamientos por iglesia y es testigo privilegiado del "sí, quiero" de la novia. De cuán afinado esté o no este instrumento dependen de las voces que lo acompañan y del ritmo que tendrá toda la ceremonia, que podrá ser solemne y tediosa o altamente emotiva. Para los católicos, su uso es obligatorio, ya que es el único instrumento que se acomoda a la liturgia y que mantuvo durante siglos la tradición que deben tener estas celebraciones.
Cuando los novios se acercan por primera vez a la parroquia que eligieron para la boda es el propio padre a cargo quien les ofrece un amplio repertorio. Para la entrada del novio puede ser Música acuática, de Georg Friedrich Händel, y para la de la novia, Gloria, de Antonio Vivaldi, y antes del Evangelio, Aleluya, de Henry Purcell, o Ave María, de Franz Schubert, entre otras.
De todos modos, generalmente son las novias y las suegras quienes dan el veredicto final a esta elección. La mayor parte de las veces apuntan a los clásicos: Ave María, la Marcha nupcial y Pompas y circunstancia. La Marcha nupcial es una tradición que viene de la boda de la princesa Victoria de Inglaterra con el príncipe Federico Guillermo de Prusia. La princesa eligió las dos marchas: La Nupcial de Mendelssohn para su entrada a la iglesia y la ópera Lohengrin de Wagner para la salida.
Pero también están las parejas que prefieren canciones de los Beatles, o bien otras alejadas de la tradición, que, de acuerdo con el tipo de iglesia, son aceptadas o no. En la celebración del sacramento del matrimonio, ya sea con misa o sin misa, muchos sacerdotes se atienen a lo estrictamente establecido en el Concilio Vaticano II sobre la música.
En todos los casos los costos de contar con un órgano y tener música durante la ceremonia corren por cuenta de los novios. Y hasta puede llegar a costar hasta $ 50.000 en las iglesias más renombradas. Ceremonias con o sin órganos, con o sin coros, con o sin arreglos florales o una decoración austera, dejando de lado la alfombra roja que conduce a la pareja al altar. En cualquier caso siempre se deberán abonar los honorarios de los músicos expertos organistas, los luthiers que afinan y quienes componen el coro.



