La zona de Once, sin control: hay casi 700 puestos de venta ilegal
El perímetro que va de Rivadavia a Corrientes y de Pueyrredón a Pasteur concentra la mayor cantidad de puestos de toda la ciudad; el comercio informal creció un 19% con respecto a abril; quejas de los vecinos
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Poco después de las 8, las calles que circundan la estación de Once empiezan a poblarse no sólo de peatones y pasajeros de tren, subte y colectivo, sino también de puestos de venta ilegal que se amontonan sobre las veredas . Y es que el fenómeno del comercio sin autorización en la zona crece sin control: de acuerdo con un informe de mayo de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la venta ilegal entre las avenidas Rivadavia, Pueyrredón y Corrientes y la calle Pasteur, en Balvanera, pasó de 577 puestos a 688, lo que representa un aumento de un 19% respecto de abril.
Estos datos la convierten en la zona de la ciudad con mayor concentración de puestos (23%), seguida por la calle Bogotá, en Floresta, que, con 523 puestos, reúne al 17%. Otro informe de junio de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) ratifica la tendencia, al indicar que Once, con 122 puntos de venta ilegal, concentra el 51% de los puestos en estaciones de toda la ciudad.
En los alrededores de la estación, al paso agitado de los peatones se suma el trajín de los carros que, desde depósitos aledaños, transportan la mercadería hacia los puestos. En un local de ropa deportiva de Valentín Gómez al 2800 se despachan bandejas con tamales, pollo y papas rellenas para venderlas en la esquina de la avenida Pueyrredón y Sarmiento. Y en Boulogne Sur Mer al 300, un joven acomoda en su carro una bolsa con ropa que llevará hasta un puesto sobre la misma avenida. Estos traslados son continuos y se realizan a plena luz del día, a la vista de todos.
Entre las 9 y las 10, algunos tramos de la avenida Pueyrredón se tornan intransitables . Junto a los puestos fijos que, por las noches, dejan la mercadería bajo la vigilancia de cuidadores, se despliegan cajones, cajas, parrillas, rejas que en otro momento custodiaron algún balcón y tablas que improvisan precarios puestos de venta desmontables.
Allí se ofrece todo tipo de productos: de anteojos de sol por $ 30 a camperas por $ 200, pasando por termómetros, pelotas de fútbol, juguetes, cordones de zapatillas, ropa interior y hasta chips de celulares. En la esquina de Sarmiento y Pueyrredón, actualmente en obras, se concentra gran parte de la oferta gastronómica: además de los tamales, las papas y el pollo, bajo el tibio reparo de sombrillas y paraguas también se venden chicha y torta de crema.
La acumulación de mercadería invade hasta los más mínimos recovecos, como puertas de estacionamientos, vallados de obra, columnas entre un comercio y otro, paradas de colectivo y quioscos de revistas. Al mismo tiempo, la oferta sexual en pegatinas cubre el mobiliario urbano y empapela los postes de luz y los contenedores de basura.
Frente a la estación, la sucesión de puestos es tal que los pasajeros de colectivo deben conformarse con la delgada línea de formación, de no más de 20 centímetros, que les dejan la parte trasera de los puestos y el cordón. Algunos peatones, resignados, optan por el riesgo que supone caminar por la calle para evitar el embotellamiento.
Iniciativas vecinales
Olivia Salom y Gloria Llopiz Ortiz, dos vecinas del barrio, decidieron conformar, unos meses atrás, la Asociación Buenos Vecinos Once. El motivo que las llevó a reunirse fue que un día, al querer salir de un edificio, un puesto de ropa de bebé les obstruía el paso. Según cuentan, fueron a la comisaría y allí se negaron a tomarles la denuncia. "La sensación es desoladora. Los vecinos nos sentimos huérfanos y rehenes", comenta Gloria. Gabino Salas, otro vecino que lidera la agrupación Por un Once Mejor, vive en el barrio desde hace tres años. "Si hoy tuviera que alquilar por aquí, ni me molestaría en ver el departamento", afirma. Cuenta que desde que se mudó la situación empeoró hasta convertirse en lo que, dice, es una "tierra de nadie". "De día no se puede caminar por la vereda por culpa de los puestos y la basura, y de noche está demasiado oscuro y no hay ni un policía. Es una zona liberada", relata.
Para Vicente Lourenzo, vocero de CAME, el incremento de puestos se debe a que la zona "se está convirtiendo en un reservorio de ilegales que expulsan de otros lados, como Florida, Constitución o Retiro", donde ya se realizaron desalojos. Ante la consulta de si responden a algún tipo de organización, algunos puesteros lo niegan y otros admiten el pago de cánones y la existencia de "dirigentes", aunque se rehúsan a aportar precisiones, según indican, por temor a represalias. Algunos se declaran propietarios del puesto, otros dicen recibir pagos de hasta $ 100 por día por atenderlos.
En respuesta a esta problemática, el director general de Inspección del Uso del Espacio Público, Alex Campbell, sostiene que "Once está en la línea de trabajo de Florida, Constitución y Retiro", y que "se espera solucionar el problema en algún momento de este año". Asegura que "se está trabajando con los vecinos y los inspectores para levantar los puestos ilegales y renovar el mobiliario". En sus palabras, "el objetivo es terminar con la venta ilegal en 2015".
Por su parte, la fiscal contravencional de la Unidad Fiscal Este, Daniela Dupuy, lleva adelante una investigación en la zona sobre venta lucrativa sin autorización y la posible existencia de una organización delictiva. Según señala, la pesquisa "logró resultados positivos y está en pleno avance".
Los números de la informalidad
- 688
Puestos
El 23% de toda la ciudad
Esa cantidad se ubica entre las avenidas Rivadavia, Corrientes y Pueyrredón ?y la calle Pasteur, según un informe de mayo de la CAME - 51%
De acuerdo con la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la estación de Once concentra ese porcentaje de puestos de los centros de trasbordo porteños - 19%
Es lo que aumentó el comercio informal en la zona de Once respecto de abril pasado, según la CAME - Objetivo oficial
Alex Campbell, director general de Inspección del Uso de Espacio Público, señaló que "el objetivo es terminar con la venta ilegal en 2015" - Reclamos
Los vecinos, organizados
Asociación Buenos Vecinos de Once y Por un Once Mejor son dos agrupaciones barriales que denuncian la inseguridad y la venta ilegal en los alrededores de la estación y de la plaza de Miserere



