Las obras en el parque Lezama no contemplan el enrejado
Mantendrán el anfiteatro; los trabajos de recuperación del paseo finalizarán dentro de cinco meses
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Se hizo esperar, pero finalmente el parque Lezama comenzó a cambiar la cara de suciedad y abandono que se había transformado en la moneda común del lugar. En cinco meses, dicen, volverá a lucir como en sus mejores tiempos.
Al menos por ahora, y tras el fuerte rechazo de un grupo de vecinos, no habrá rejas que lo rodeen. Y tampoco desaparecerá el anfiteatro.
La puesta en valor del parque dio sus primeros pasos tres semanas atrás, cuando se iniciaron los trabajos de remodelación sobre la porción que corre paralela a la calle Brasil, entre Paseo Colón y Defensa. Allí ya se removieron las baldosas de la vereda perimetral, que serán reemplazadas por piezas premoldeadas color ladrillo.
El parque contará además con nuevos bancos y flamantes bebederos. El proyecto incluye la plantación de ejemplares arbóreos originales, la instalación de un sistema de riego, la restauración de monumentos y obras de arte y nuevas luminarias.
Dicen en el gobierno de la ciudad que se colocarán lámparas en dos alturas, algunas de las cuales serán de época y estarán a nivel peatonal, según informaron desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño.
"Era hora de que se hiciera algo. Es muy triste ver el parque tan abandonada", dijo a LA NACION María Angélica, una vecina de 65 años, mientras caminaba a paso ligero sorteando las raíces que sobresalían por la vereda.
Mariano García, integrante de la Asamblea Parque Lezama, también se mostró conforme: "Con los nuevos solados se va a respetar el diseño que tenía el parque en 1930. Esto era lo que pedíamos: que la plaza recuperase su esplendor".
García, vecino de San Telmo, sin embargo, dice que está "en alerta". Como todos los que forman parte de la asamblea, rechaza la idea de que la plaza sea enrejada. "Las rejas no van a solucionar los problemas de inseguridad que hay en el barrio. Tampoco resolverán el problema de falta de viviendas que tiene la gente que duerme allí", aseguró.
El proyecto puesto en marcha insumirá una inversión de $ 23 millones y se prevé que esté finalizado dentro de cinco meses.
La idea original de enrejarlo, por el momento, quedó descartada, y así lo confirmó el subsecretario de Uso del Espacio Público, Patricio Di Stéfano: "Se van a tomar otras medidas de seguridad, como la instalación de cámaras de video conectadas con el destacamento que tiene la Policía Metropolitana en Constitución", dijo.
Una vez finalizada la obra, además, habrá guardaparques que patrullarán la plaza y que se sumarán a los efectivos de la Metropolitana.
Sin embargo, desde el gobierno porteño dejaron entrever que si pese a estos reparos se producen hechos vandálicos en la plaza, volverá a analizarse la posibilidad de colocar rejas.
Como la Ciudad, hay otros vecinos que apoyan el cuestionado enrejado del paseo.
Alberto Martínez, de la Asociación Mirador del Lezama, explicó a LA NACION: "Entendemos que debería ser enrejado, aunque sea para proteger lo que se va a invertir en las obras". Martínez aseguró que no quiere que "el vandalismo destruya todo para que luego se pongan rejas".
El patio de juegos es otro de los lugares que ya comenzaron a refaccionarse. Allí se colocará un piso de caucho reciclado en lugar del arenero. "Es mejor. Más higiénico", consideró Mirta Ruiz mientras le explicaba a su hija de 2 años por qué no podían utilizar en esos momentos las hamacas.
Sin fuente
El gobierno de la ciudad había propuesto que el anfiteatro que da sobre la calle Brasil volviera a ser -como en la época de su inauguración- una gran fuente donde, incluso, había peces. Pero no hubo consenso. Quienes rechazaron el enrejado se opusieron a la idea.
"No queremos que se saque el anfiteatro porque allí se realizan actividades culturales y deportivas. Lo que tienen que hacer desde el gobierno de la ciudad es arreglar las escalinatas que están rotas", dijo García.
Así, la instalación de la fuente volvió a enfrentar a los vecinos de la zona. Hay quienes sí desean que el paisaje del parque recupere el espejo de agua.
Martínez, de la Asociación Mirador del Lezama, está entre estos últimos. "Vemos innecesario el actual playón del anfiteatro. Actualmente, se lo usa para actos políticos y para bandas de rock que hacen mucho bochinche. Antes, ese espacio tenía esa hermosísima fuente con flores que decoraban las gradas."
Tal vez su sueño se haga realidad cuando el gobierno porteño analice en el futuro, en una posible segunda etapa de obras, instalar finalmente la fuente.
Obras para revertir años de abandono
$ 23 millones
Es, según el gobierno porteño, lo que demandarán las obras de recuperación del parque Lezama
Cámaras de monitoreo
Conectadas con la central de la Policía Metropolitana, suplantarán a las rejas
Dibujo original
El parque volverá a tener la estética que presentaba en su versión original, aunque por ahora mantendrá el anfiteatro en lugar de la fuente
Nuevo mobilliario
Se colocarán nuevos bancos, se restaurarán los monumentos y se colocará un sistema de riego por aspersión
Doble iluminación
Las columnas de alumbrado tendrán lámparas en dos alturas



