Las regalerías, el rubro comercial que más se inauguró en la Capital

En 2014 se habilitaron 1417 locales para ejercer esta actividad, donde sobresalen quienes venden artículos de diseño; en las antípodas quedaron los videoclubes, ya que abrió un solo comercio
Juan Landa
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5 de mayo de 2015  

Los comercios dedicados a la venta de artículos personales y regalos encabezan el listado de locales inaugurados el año pasado en la ciudad: se habilitaron 1417, según cifras de la Agencia Gubernamental de Control (AGC). El segundo lugar fue para los locales de venta de indumentaria (1330), y el tercero, para los comercios de calzado (929).

En las antípodas se ubicaron locales que hoy tienen fecha de vencimiento, como los videoclubes: sólo abrió uno en toda la ciudad. Y también los locales de santería o de venta de medallas y trofeos, de los que únicamente se habilitaron tres.

"El análisis de la actividad comercial de la ciudad siempre nos deja datos interesantes: refleja las nuevas tendencias de la sociedad, los gustos, el consumo, para dónde se va inclinando la economía y también la forma en que la gente se divierte", explicó a la nacion Gustavo Iannella, director del área de habilitación de la AGC.

Por segundo año consecutivo, los tres rubros comerciales mencionados fueron los más elegidos. "Un negocio de artículos personales es una buena opción para iniciarse en la actividad comercial. Las habilitaciones son rápidas, la logística es sencilla y la mercadería genera buena rentabilidad", indicó Vicente Lourenzo, secretario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Lourenzo agregó que las tendencias comerciales van variando según los años y que, por ejemplo, el rubro gastronómico entre 2005 y 2010 fue de lo más solicitado, aunque por estos días decreció "porque los números ya no cierran como antes".

El rubro artículos personales y regalos es muy amplio: abarca desde bazares hasta sex shops . Pero hay un negocio que el último tiempo goza de una gran popularidad: la venta de artículos personales "de diseño".

Desde vinilos para decorar paredes; tazas que cambian de color con el café; destapadores de la figura de Maradona y la mano de Dios; un porta USB con forma de chocolate; una granada que en realidad es una birome; un cenicero que no deja olor y un cerdo parlante hasta un papel higiénico de dólares son algunos de los objetos que se pueden encontrar en estos comercios que han captado la atención de los porteños.

Agustina Varela y Camilo, su marido, decidieron incursionar en el negocio cansados de la rutina de sus profesiones. Comenzaron con un showroom y, un año después, decidieron abrir un local en Palermo: Ábrete Sésamo. "A los clientes les encantan estos objetos. Entran a la tienda y se quedan un buen rato observando todo lo que hay. La respuesta es muy positiva y variada, ya que grandes y chicos encuentran algo que les guste. El público más frecuente son los jóvenes de entre 25 y 35 años", contó la emprendedora.

En Villa Crespo, sobre la avenida Corrientes, casi Scalabrini Ortiz, Rodolfo Serio es el dueño de Tienda Kitsch: "El mercado está muy exigente. En el último año creció mucho y hay una saturación. Además de los productos de diseño propio, trabajamos con proveedores nacionales y también con objetos importados. Hoy, tener variedad y originalidad es clave para marcar una diferencia con respecto al resto".

Otra que le dijo adiós a la rutina para insertarse en el mundo de los objetos de diseño fue Emilse Elías, que comenzó con un negocio en Palermo y luego se mudó a Colegiales, donde abrió Cocou. "Soy diseñadora gráfica y trabajaba en una agencia. Tenía ganas de cambiar y me animé. Colegiales es un barrio tranquilo, pero que está creciendo. Nos va bien, la gente ya se acostumbró a que en un mismo espacio pueda comprar un body para bebé o vajilla; convive todo perfectamente", explicó.

Otros de los rubros comerciales que más se habilitaron el año pasado fueron los bares, las rotiserías y las oficinas comerciales.

Los olvidados

Claro que también hay negocios relegados, que en otras épocas tuvieron su auge y que hoy subsisten gracias a los más nostálgicos. Tal es el caso del videoclub: sólo abrió uno en 2014.

En Palermo, desde hace más de 25 años funciona Black Jack. "Estamos relativamente bien. Nos defendemos con la calidad; tenemos todo original. Desde los VHS hasta los CD y blue ray. Y los clientes lo valoran. Vienen a hablar de cine y nosotros les recomendemos películas, algo que Internet y los manteros no te dan", contó Marcos Rago, dueño del local y vicepresidente de la Cámara de Videoclubes, que agregó que en la ciudad, con suerte, hay unos 30 locales.

Otros comercios entre los menos habilitados fueron los de santería y los de venta de medallas y trofeos. Viejos oficios que las nuevas actividades comerciales relegaron... para vender un parlante con forma de cerdo, por ejemplo.

Por: Juan Landa
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