Los reyes de la bocina
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Parece que en Núñez, como en otros tantos barrios porteños, numerosos vecinos insisten en una teoría: la bocina ayuda a descomprimir el tránsito. Por aquí, cada día hábil, entre las 7.30 y las 8.15, las esquinas de Montañeses e Iberá, Quesada y Arribeños, y Montañeses y Congreso, los automovilistas ensayan la peor de las melodías: los autos que no logran circular por los embotellamientos.
Ocurre que en la zona hay tres colegios y los padres pretenden dejar a sus hijos en la puerta, tras descartar la posibilidad de poder ingresar con los vehículos en el aula... Así, unos y otros se estacionan en doble fila hasta que los niños y adolescentes descienden del auto y entran al establecimiento. Esto provoca largas filas y protestas de otros conductores que quieren salir rápido del caos y llegar a destino.
Para peor, el semáforo de Quesada y Del Libertador dura unos pocos segundos en verde, y las largas filas se han vuelto un problema cotidiano. Tanto molestan las bocinas que los vecinos colocaron carteles en las calles que rezan: "Prohibido tocar bocina" o "Tocá la bocina cuando llegues a tu casa".
Pero como nadie cumple esta prohibición, tipificada en el código de infracciones, tal vez sea conveniente que un agente ordene el tránsito en estos puntos conflictivos. Allí, donde los conductores imprudentes conviven con los reyes de la bocina.
Reparan semáforos en avenida 9 de Julio
Cinco días después de que el vecino Marcelo Louge contara en esta sección que no funcionaban los semáforos peatonales en la avenida 9 de Julio entre Carlos Pellegrini y Cerrito, el gobierno de la ciudad remendó esta situación. "Afortunadamente, ya fueron reparados y los peatones pueden cruzar. Era un verdadero peligro", dijo Louge.
Cruzar la calle, una misión imposible
Claudio Smulevich envió un mail a esta sección para contar que resulta "imposible" para los peatones ingresar al parque Centenario, en Díaz Vélez y Marechal. "No hay semáforos peatonales ni reductores de velocidad ni senda peatonal. Cruzar es una aventura", dijo Smulevich.
Un trapito que hace de todo
La actividad de los cuidacoches parece no tener límites: no sólo ahora ofrecen el servicio de lavar los autos particulares cuando uno estaciona, sino que también limpian los... patrulleros. Esta situación ocurrió en Pereyra Lucena y Del Libertador, y fue enviada por una vecina, Flavia. Ella consignó: "Un auto de la policía estacionado en doble fila, ¡mientras era lavado por un trapito! ¿No será mucho?".

"En Senillosa y Chaco (en el barrio Caballito) Rompí mi tren delantero en una nueva bicisenda"
"Esta vía no tiene ninguna señalización"
(Matias Dombald / @dombaldm)



