Los riesgos de comprar vegetales en la calle
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Los vegetales son alimentos con una elevada carga bacteriana, no sólo porque se cultivan en los suelos, sino también porque su consumo es de forma directa, en estado crudo. Muchos no se someten a ningún tratamiento previo a la ingesta, lo que eliminaría posibles patógenos, como ocurre con las ensaladas.
Sumado a esto, las malas prácticas de manipulación e higiene de los vendedores en la vía pública aumentan el riesgo del consumidor de contraer una enfermedad transmitida por los alimentos (ETA). Así, los peligros microbiológicos más comunes en este tipo de alimentos son la Listeria, la Escherichia coli y la Salmonella sp., pero también presentan riesgos químicos, como los insecticidas, plaguicidas o herbicidas, entre otros.
Estos peligros se incrementan cuando las quintas de producción son regadas con aguas servidas provenientes de camiones atmosféricos. De más está decir que esta práctica está prohibida, pero se sigue haciendo en algunos lugares por productores inescrupulosos. El Mercado Central realiza controles sobre las verduras y frutas ingresadas, que son aproximadamente el 50% de las que se venden en la Capital y el Gran Buenos Aires; hace análisis de residuos de pesticidas, microbiológicos y de colorantes en frutas.
Pero la venta callejera, además de estar prohibida, representa un potencial riesgo para la salud pública, ya que los productos no suelen tener el debido amparo sanitario ni la factura de compra. En este caso, se desconocerá su origen y no se podrá saber desde qué huerta productora llegó el producto y en qué condiciones fueron cultivadas las frutas, verduras y hortalizas.
Por eso la Dirección General de Higiene y Seguridad Alimentaria de la Agencia Gubernamental de Control realiza el decomiso directo e inmediato de toda mercadería que no cumpla con la documentación que ampare su origen, mientras que inspectores del Ministerio de Espacio Público deben "levantar" los puestos ambulantes. Eso sí: el consumidor siempre debe adquirir los productos en lugares debidamente habilitados y controlados por inspecciones frecuentes. Y nunca en la calle.
Gastón Diéguez



