Los "trapitos" se fueron de San Martín, pero nada los frena en la Capital
Tras la agresión en el conurbano, los cuidacoches desaparecieron y un fuerte operativo evita su regreso; en la ciudad, Palermo es el barrio más afectado
1 minuto de lectura'

La brutal agresión que recibió un joven de 26 años por negarse a pagarle a un cuidacoches en San Martín parece haber espantado a los llamados "trapitos" de la zona céntrica, de boliches y restaurantes de esa localidad, a diferencia de otros lugares del conurbano y de la Capital, donde la actividad ilegal persiste sin ningún control.
"El video [de la agresión] hizo que los trapitos no vinieran más desde que se hizo viral en los medios de comunicación y las redes sociales. Aquí tenían ganado territorio y las autoridades nunca hicieron nada para persuadirlos", señaló Martín, quien la noche del pasado viernes llegó hasta un restaurante de la calle Ayacucho, en la que hace dos semanas Fernando Jorge Abelik le propinó una trompada a Leonel Biasutti, cuando supuestamente este último se negó a abonarle a una cuidacoches.
Martín aseguró que desde que se registró la agresión, el 16 del mes pasado, ha dejado de pagar entre $ 20 y $ 50 cada vez que deja estacionado su vehículo en alguna de las calles del polo que congrega los bares y boliches y ha notado un mayor control policial desde entonces en la vía pública.
El viernes y el sábado pasados, según constató LA NACION, en San Martín se registró la presencia de agentes de Protección Ciudadana de San Martín, de la policía bonaerense y de Tránsito en varias arterias.

Andrés Fernández, un empleado de un restaurante sobre la calle Perón, indicó que, pese a este despliegue, teme que los "trapitos" vuelvan dentro de unos días, pues a su criterio la mayoría son conocidos y trabajan en complicidad. Duda incluso de por cuánto tiempo se prolongarán los controles.
Abelik trabajaba como empleado de la División de Señalamiento de la Municipalidad de San Martín y fue desplazado por el intendente Gabriel Katopodis cuando los hechos cobraron notoriedad.
No obstante, desde el municipio se desestimó que exista una red de "trapitos" que involucren a elementos municipales y catalogan a Abelik como un caso aislado.
"El agresor era conocido, él no está en esa actividad ilegal desde hace meses, sino desde hace años, los únicos que no conocían lo que hacía eran los de la intendencia; deben esforzar los controles para que no regresen cuando empiece a olvidarse el caso de la agresión", señaló.
Más tranquilidad
El empleado de una estación de servicio situada en Ayacucho y Perón, que prefirió no dar su nombre, agregó que durante la última semana los policías realizaron operativos en las esquinas de las intersecciones en patrulleros y a pie; y que los agentes de Tránsito frenaban vehículos para realizar operativos de alcoholemia.
"Esta semana la zona ha estado más alumbrada por las luces de las patrullas que por las del alumbrado público o los bares. Por ahora hay más tranquilidad", detalló.
Un vocero de la municipalidad sostuvo que el Ministerio de Seguridad de la provincia viene desde antes del incidente haciendo controles para contrarrestar la labor de los "trapitos", pero reconoció que la agresión aceleró su desaparición. "El objetivo ahora es hacer que no vuelvan", enfatizó, y agregó que como parte del combate también empezó a regir un sistema de estacionamiento medido en las zonas céntricas del partido.
Días atrás, el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, no descartó que miembros de la policía bonaerense puedan estar "entongados" con las mafias y adelantó que una ley provincial o la unificación de criterio en ordenanzas municipales deberían combatir la actividad ilegal de las organizaciones que lucran con los "trapitos" y "limpiavidrios" en los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires.
Sin descanso
Mientras, en la ciudad de Buenos Aires el panorama es distinto. En la zona de la plaza Serrano y en los alrededores de los bares y restaurantes que funcionan a lo largo de Fitz Roy la presencia de "trapitos" es evidente, pese a la presencia de la policía.
"Acá parece que no ocurrió nada con el tema de la agresión, nunca se fueron los trapitos, siguen sin control alguno, lo peor es que nadie dice nada", reclamó Viviana Mussachio tras estacionar su vehículo en Niceto Vega y Fitz Roy. La joven tuvo que desembolsar 20 pesos la noche del jueves en la plaza Serrano.
El escenario era similar en la calle Godoy Cruz, donde uno de los cuidacoches, franela en mano, comentó en una breve conversación que deben "seguir laburando para comer". Él negó que integre una red de "trapitos" y afirmó que trabaja para su propio beneficio.
El entorno del hipódromo, Las Cañitas y la zona recreativa de Niceto Vega, también en Palermo, son otros focos habituales de presencia de cuidacoches. El barrio encabezó en 2015 el ranking de denuncias contra "trapitos", con 915 casos.
Le siguen Belgrano, con 627, y La Boca, con 465. Por el contrario, en los barrios de Agronomía, Boedo, Coghlan, Parque Avellaneda, Parque Chacabuco, Parque Chas, Saavedra, Vélez Sarsfield, Villa Devoto, Villa Ortúzar, Villa Pueyrredón, Villa Santa Rita y Villa Riachuelo no se registró ninguna denuncia por cuidacoches, informaron a LA NACION voceros de la Fiscalía General de la Ciudad.
El artículo 79 del Código Contravencional penaliza a "quien exige retribución por el estacionamiento o cuidado de vehículos en la vía pública sin autorización legal". No obstante, casi todos los expedientes iniciados son desechados, dijo Eduardo Reggi, fiscal de la Cámara de la Unidad Norte. Explicó que si la víctima no denuncia o sale de testigo es imposible demostrar que le exigieron dinero.
En varias ocasiones el oficialismo porteño intentó sancionar una ley que directamente prohíbe la actuación de los cuidacoches, pero no logró el respaldo de la oposición. Ayer, fuentes del gobierno porteño dijeron a LA NACION que el tema volverá a estar en la agenda legislativa, aunque hasta lo ocurrido en San Martín no era una prioridad.



