Miniturismo: disfrutar el fin de semana a menos de 200 km

Pueblos rurales, como Carlos Keen, atraen por su tranquilidad
Agustina Mac Mullen
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11 de enero de 2016  

Por la ruta 7, unos 5000 visitantes llegan por fin de semana a Carlos Keen
Por la ruta 7, unos 5000 visitantes llegan por fin de semana a Carlos Keen Crédito: Diego Spivacow / AFV

Escaparse de la ciudad durante el fin de semana es una alternativa, o a veces una urgencia, para los porteños que no se tomaron vacaciones. Y no tienen necesidad de trasladarse hasta la playa para despejarse: a menos de 200 kilómetros de la Capital, las localidades rurales bonaerenses son destinos ideales para concretar una estadía fugaz. Carlos Keen y Uribelarrea son los más cercanos de un posible circuito, pero existe una decena más.

A pesar del calor, los sábados y domingos miles de personas viajan hacia los pequeños pueblos de la provincia de Buenos Aires para disfrutar de la tranquilidad, el aire libre y los platos típicos, que van desde el asado y las picadas hasta las pastas caseras o alguna carne de caza. Hay estancias, hoteles, hosterías y campings que ofrecen alojamiento con pileta, por entre $ 200 y $ 2000 el día. Unos pocos cuentan, además, con balneario.

Ésos son los principales atractivos que tientan a los viajeros para llegar hasta allí. Y que, según los comerciantes locales, permiten sacar ventaja ante la muchedumbre de Mar del Plata o de Pinamar durante enero, cuando se moviliza la mayor cantidad de veraneantes.

El 85% de los visitantes proviene de la Capital y el conurbano bonaerense, según estimaciones de los municipios consultados. "Las localidades rurales se consolidan gracias a que los turistas eligen pasar el día o el fin de semana a no más de 200 kilómetros de su ciudad, para cortar con la rutina", opinó Ignacio Crotto, subsecretario de Turismo de la provincia de Buenos Aires.

Fue en los últimos 15 años cuando se transformaron en polos gastronómicos o sitios de interés cultural donde conviven capillas, pulperías, almacenes, casonas antiguas y ancianos de rostros gastados que murmuran historias gauchescas.

Muchos de esos sitios integran el catálogo de doce pueblos turísticos, ideado hace años por la Subsecretaría de Turismo bonaerense para incentivar allí el desarrollo de emprendimientos. Para conocerlos, hay que adentrarse en una de las tantas rutas que convergen en la Capital. Aquí, algunas opciones para armar un circuito:

Carlos Keen es, quizás, el pueblo turístico más conocido de la zona. A unos 83 kilómetros de la Capital y a 13 de Luján por la ruta 7, esa localidad de antiguas casas y una estación ferroviaria en el centro invita a transportarse en el tiempo. En 2003, fue declarado Poblado Histórico. Los fines de semana unas 5000 personas llegan desde la gran ciudad para conocerlo, según la Dirección de Turismo de Luján. Y parece extraño pero, con apenas 1000 habitantes, contando también a quienes viven en el campo, alberga nada menos que 14 restaurantes.

La capital del turismo rural

La ruta 8 conduce a San Antonio de Areco. En el kilómetro 113 queda esta ciudad, considerada la capital bonaerense del turismo rural, sede de la gran Fiesta de la Tradición. Tiene una plaza rodeada de adoquines, veredas angostas y nostálgicas casonas que inspiran imágenes de un pasado gauchesco.

Hace tiempo que Areco experimenta un crecimiento que se refleja en el aumento de los visitantes y en la multiplicación de los servicios: tiene 35 restaurantes y 55 hoteles, posadas y residenciales. Y sólo el año pasado fue visitada por 320.000 turistas, de los cuales 25.000 fueron extranjeros, según datos de la Secretaría de Turismo local.

La onda expansiva llegó a los pueblos vecinos del pago, como Villa Lía. A 20 kilómetros de Areco, se destaca por su feria de artesanos, entre otras cosas.

Por la ruta 9 se llega a Baradero. A 142 kilómetros de Capital, la ciudad -cuna de la primera colonia agrícola suiza del país- ofrece alternativas para pasar un fin de semana o día de campo. El sitio se disfruta sobre todo por las orillas del río homónimo, que tiene balnearios, clubes náuticos y campings. Pero también ofrece estancias, cabalgatas y paseos en carruaje. Y el condimento que más sabor le da a la visita es la gastronomía: hay buenos cortes de carne, productos de granja y recetas suizas.

Con 40.000 habitantes, la ciudad recibe 30.000 turistas anuales, según datos de la Dirección de Turismo de Baradero. El pico de recepción de visitantes es en febrero, durante el Festival Nacional de la Música Popular. La próxima edición se hará el fin de semana del 12, 13 y 14; ya están confirmados Abel Pintos, Peteco Carabajal, Raly Barrionuevo, Bruno Arias y Los Huayra.

Treinta kilómetros al oeste de Baradero, sobre la ruta provincial 41, está Santa Coloma, una localidad bonaerense de 200 habitantes que integra la lista de pueblos turísticos. El poblado es conocido por ser la cuna del mondongo y de la torta frita.

Más adelante, a 164 kilómetros de la Capital, queda San Pedro, bastión de inmigrantes de la isla española de Mallorca. Es popular por su paisaje a orillas del río Paraná y las ensaimadas, una rosca rellena de crema pastelera o dulce de leche. Pero también por su festival de música country. Para finalizar el recorrido, a 20 kilómetros de allí está Vuelta de Obligado, otro pueblo turístico que fue escenario de la batalla con los ingleses y franceses en 1845.

Cañuelas, a sólo 63 kilómetros de la Capital, es la primera ciudad turística de la ruta 205. Combina historia con naturaleza, además de guardar un dato fantástico sobre el origen del dulce de leche. A 16 kilómetros de allí está Uribelarrea, un pueblo de 1000 habitantes que convirtió su pasado tambero en un vergel gastronómico y despertó gracias al turismo. Además de haberse filmado allí la película Juan Moreira y parte de Evita, la localidad es conocida por sus construcciones del 1900. En el poblado se jugará la Copa Cañuelas de polo del 25 de enero al 6 de febrero.

Los viajeros pueden seguir camino hacia Lobos para disfrutar de la pesca deportiva y los deportes náuticos en la laguna; también, de la lindera Villa Loguercio. Más adelante, a 125 kilómetros del obelisco porteño, queda Roque Pérez. Allí está la casa donde nació Juan Domingo Perón, declarada de interés histórico.

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