Por qué los puesteros no vuelven a montar sus negocios

La Justicia cree que la clave fue apuntar a la connivencia policial
Pablo Tomino
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26 de enero de 2017  

¿Por qué no vuelven los manteros a ocupar las calles de Once? O mejor, ¿por qué no vuelven los manteros? Para la Justicia hay tres factores determinantes: se enfocó en las comisarías en cuyos distritos prosperaba la venta ambulante, donde detectaron casos de corrupción; se disminuyó el tráfico de mercadería ilegal y las organizaciones ya no tienen stock inmediato para la reposición, y se sostuvieron los controles para evitar que regresen, marcando lo que será una decisión política del larretismo con la policía en su poder.

Con un capital recortado, con más control sobre sus puntos de venta y sin complicidad policial, el negocio de la venta callejera parece más bien cercado: ya no hay manteros en Caballito, Retiro, Constitución, Flores ni Once.

Luego del acuerdo con el Gobierno, los manteros no vuelven a montar sus negocios
Luego del acuerdo con el Gobierno, los manteros no vuelven a montar sus negocios Fuente: Archivo - Crédito: Maxie Amena / LA NACION

El gobierno porteño no quiere la venta ilegal en la vía pública. En diciembre pasado, el ministro de Justicia, Martín Ocampo, y el fiscal general de la Ciudad, Luis Cevasco, se reunieron para diagramar cómo sería el operativo desalojo que luego se dispuso en Once. Seguirá en Liniers y luego continuará en otros barrios porteños donde se instalen con planes de perpetuidad.

"No hay manteros cuentapropistas ni intermediarios independientes. Hay importantes organizaciones entrecruzadas que actúan de manera premeditada y que contratan gente a su cargo", dijo a LA NACION el fiscal Cevasco. Estas millonarias organizaciones, cuando caían en operativos donde le secuestraban la mercadería, tenían el poder -y la libertad- para volver a montar sus negocios callejeros en la primera noche.

Hoy, la historia es bastante diferente: la primera noche, la siguiente y la otra habrá un policía apostado en la calle para evitar la ocupación ilegal del espacio público. Cambiaron las reglas del juego, o no: se hacen cumplir las que ya están.

Para que la zona de Once no vuelva a ser tomado por vendedores ambulantes, la Ciudad dispone de casi 300 policías, divididos en turnos, que custodian el lugar. Es la mitad del personal que se destina en un "clásico" del fútbol argentino. La pregunta: ¿hasta cuándo lo sostendrán este nivel de control? Y la respuesta de Cevasco, que avala una decisión política, fue contundente: "Todo el tiempo que sea necesario".

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