Reconstruyen el ex Paseo de la Infanta

Ya se instaló un local de comidas rápidas y llegarán dos bares, un restó de sushi y una pizzería; avanzan las obras en la Plaza de la Shoá
Pablo Tomino
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13 de marzo de 2012  

Varios vecinos de Palermo festejaron la noticia: tras 16 años de abandono, comenzó el arribo de un polo gastronómico a los arcos del paseo Marcela Iglesias, conocido como Paseo de la Infanta, con el estreno de un local de McDonald's, el jueves pasado, sobre la Avenida del Libertador. En el entorno avanza también la obra de la prometida y demorada Plaza de la Shoá, con el monumento a las víctimas del holocausto judío, que se inaugurará el 18 del mes próximo.

Además del local de comidas rápidas, en la próxima semana firmará su llegada una importante cadena internacional de cafetería, mientras que se sumará a los legendarios arcos bajo las vías del ferrocarril San Martín, ahora denominado Arcos de Buenos Aires, un restó de sushi, un bar, una pizzería y una parrilla.

ANTES. En 2010, los arcos bajo el ferrocarril San Martín estaban abandonados
ANTES. En 2010, los arcos bajo el ferrocarril San Martín estaban abandonados Fuente: Archivo
AHORA. El jueves pasado, se inauguró un local de comidas rápidas sobre la Avenida del Libertador
AHORA. El jueves pasado, se inauguró un local de comidas rápidas sobre la Avenida del Libertador Fuente: LA NACION - Crédito: Gabriela Calabrese

"Esto era un abandono total y ahora, con los locales de gastronomía, le dará otro aire al barrio. Todos los vecinos lo esperábamos", dijo Agustina Fiori, que vive frente al Rosedal, y que solía quejarse porque, desde 1996, el lugar fue utilizado como playa provisoria para que regulen los colectivos urbanos o como viviendas precarias de personas que no tenían un techo.

El ex Paseo de la Infanta entró en decadencia luego de que el 5 de febrero de 1996 falleciera en el lugar la niña Marcela Iglesias, aplastada por una escultura montada allí. Hoy, el sitio fue rebautizado por ley con el nombre de la menor fallecida.

Luego del accidente, que motivó una causa judicial contra funcionarios porteños y contra los entonces propietarios de los locales, se rompió la sociedad comercial. Las acciones fueron transferidas en 2003 a dos nuevos socios. Sin embargo, Panter SRL no logró primero, y no quiso después, explotar la concesión.

Entre 2003 y 2009, explicaron las fuentes a LA NACION, el convenio firmado con el Estado nacional estuvo pendiente de homologación en la Justicia, situación que obstaculizaba la subconcesión de los arcos. Luego, la concesión -que venció en abril de 2009- fue renovada por un lapso breve que no hubiera permitido a los empresarios recuperar la millonaria inversión prevista.

Donde ayer el olvido dominaba en locales vacíos, con vidrios y paredes de ladrillo opacadas, el césped crecido y la basura acumulada, hoy comienza a iluminarse un presente distinto. Panter SRL, a quien el Estado nacional, mediante la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF), le extendiera la concesión de los arcos hasta 2020, comenzó a invertir para recuperar el deteriorado complejo. Y ya se están readecuando las instalaciones de gas, y en pocos días comenzarían algunas obras de la empresa Edenor para proveer un servicio más potente de energía que pueda abastecer a todos los locales gastronómicos.

"El lugar se pensó como un polo gastronómico enclavado en un lugar lindísimo de Palermo. Queremos recuperar aquel polo que una vez tuvo esta zona. Llegarán importantes restaurantes y ganará más presencia y ya no estará en el olvido", dijo Marcelo Vallarino, uno de los responsables de Panter SRL.

Si bien el polo gastronómico ya comenzó a instalarse, vecinos agrupados en la asociación Amigos del Lago de Palermo aseguran, desde hace varios años, que en los arcos de Palermo no se puede desarrollar una actividad comercial debido a que está enclavados dentro del Parque Tres de Febrero, un Area de Protección Histórica (APH). Si bien la Ciudad reconoció esta situación, un decreto estableció que sólo podrán ser habilitados locales allí similares a los que ya funcionaron oportunamente, para preservar la memoria y la tradición del lugar. Pero la polémica no cesa.

La plaza, en obra

Con la inauguración de la Plaza de la Shoá, se creará en Libertador y Bullrich un rincón con "presencia" de las tres religiones monoteístas, ya que hasta esa esquina también llegan el parque lineal Madre Teresa de Calcuta (en Bullrich, entre Santa Fe y Libertador) y el centro cultural islámico Rey Fahd. "La plaza costó 900.000 pesos y se inaugurará el 18 de abril", dijo Diego Santilli, ministro de Espacio Público porteño.

Todo el complejo gastronómico, junto con la plaza, se espera que sea una suerte de espejo del paseo existente en el barrio judío de Berlín, en el entorno de la plaza Alexander, donde en arcos ferroviarios atienden al público bares y restaurantes con mesas en el interior y en el exterior.

Twitter : @lnciudad

ciudad@lanacion.com.ar

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