Un embotellamiento gigantesco hizo del regreso un infierno
Miles de vehículos quedaron atrapados en las calles sin poder avanzar
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"Tengo una parrilla plegable, si querés, en un rato hacemos un asado", le decía Gustavo Avelleida Balviani al chofer del camión que tenía delante en la avenida Huergo. La larga espera para poder avanzar pasó para ellos de ser una tragedia a una comedia. Avelleida Balviani dice que le tomó tres horas y media avanzar dos mil metros. Como él, miles de conductores quedaron atrapados en el caos que comenzó ayer alrededor de las 15 y duró más de cuatro horas.
Pasadas las 22 toda la zona del bajo porteño continuaba colapsada. Cientos de camiones que habían quedado varados por los cortes de tránsito en el centro aun no podían circular. La gran cantidad de ómnibus que salían de la terminal de Retiro agravaban el problema.
La avenida Leandro N. Alem, Huergo, la autopista 25 de Mayo, Diagonal Norte, la subida a la autopista Buenos Aires-La Plata y la avenida Madero fueron algunas de las vías en las que hubo atascamientos. El colapso de estas, progresivamente se fue trasladando a calles aledañas, lo que terminó por convertir al centro en un verdadero infierno.
"Tardé dos horas desde Pueyrredón y Las Heras hasta plaza Roma", contó Alejandro Abate, quien decidió estacionar su auto en donde pudo. "Me voy por ahí a tomar un café y esperar; otra no me queda", dijo.
Gustavo Oficialdegui tenía su camión parado en Av. Alem hacia el Sur. "Estoy acá desde las 18; llevo una hora y media y no avanzo", se quejó. En otro carril, en la misma avenida, Nicolás Lombardi se había bajado de su auto para estirar un poco las piernas y conversar con otros que esperaban como él. "Hace una hora que estoy parado", dijo.
Los embotellamientos llevaron a algunos conductores, hartos de la demora, a arriesgarse en maniobras prohibidas. Camiones que circulaban por la Av. Alem aprovechaban cuando se producía un hueco para girar hacia el otro sentido. Autos que se cruzaban de carril, pasando por encima del cantero del medio. Colectivos que intentaban pasar a toda costa, compitiendo con los automóviles. Y ningún agente de tránsito que pusiera orden.Los peatones fueron también víctimas. Cruzar la calle era imposible, ya que los vehículos atravesaban todas las esquinas.
Las colas en las paradas de combis y colectivos eran de varias cuadras en la zona del Bajo. "Estoy acá desde hace ya tres horas. Todavía me espera un viaje de dos horas hasta mi casa", contó Isabel Florentín.
En Aeroparque, además, hubo varios vuelos demorados porque las tripulaciones no podían llegar hasta la aeroestación. La zona portuaria también estaba paralizada debido a la cantidad de camiones estacionados en los playones.
En la zona norte, la Panamericana también resultó un infierno. El saqueo de un supermercado en Campana (de lo que se informa por separado) motivó un operativo policial a la altura del km 74 lo que demoró el tránsito, ya de por sí pesado.


