Una ecuación que no cierra

Luis Moreiro
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19 de diciembre de 2012  

Con miles de vecinos poco menos que soliviantados contra el aumento en la tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza, el gobierno porteño se apresta a cerrar un año particularmente extraño.

Los enojados ponen el grito en el cielo por el monto de lo que deben pagar. Pero esa ecuación estará incompleta si no se le agrega el componente del servicio que reciben a cambio.

La ciudad está sucia -muy sucia-, se inunda, tiene un stock de 4000 baches que no se arreglan y no se termina de concretar el traspaso del subte, entre otros detalles que hacen a la calidad de vida del porteño.

En contrapartida, la ciudad creció mucho y para bien, en el concepto de movilidad alternativa -léase bicisendas- y Metrobús. Dos aciertos. ¿Alcanzan?

El aumento del ABL era conocido desde hacía un año. Pero estuvo pésimamente comunicado. Al porteño no se le explicó que el tan mentado 23% era el monto global que la ciudad iba a percibir respecto de 2012, pero que esto implicaba incrementos varias veces superiores para el vecino.

Hoy, el gobierno porteño compara lo que se paga en la ciudad con otros municipios del conurbano. Las comparaciones suelen ser odiosas y, a la vez, injustas. En Vicente López, San Isidro o Tigre la tasa municipal sumada a la provincial es superior a la de Buenos Aires. Pero también es cierto que en Vicente López -donde gobierna Pro- la recolección de residuos es más eficiente que en la ciudad.

La Legislatura porteña acaba de aprobar un presupuesto de más de 2600 millones para 2013. Es el más alto en la historia. Entonces, si el presupuesto convalida impuestos que pretenden ser del Primer Mundo, que los servicios también lo sean.

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