Vecinos confundidos y enojados durante el acto de inauguración
Creían que el servicio iba a correr desde la mañana; hubo gritos y acusaciones
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Sólo por la tarde, cuando los coches conducidos por personal jerárquico comenzaron a llegar a la nueva estación Rosas, los ánimos parecieron calmarse y los sonrisas se dibujaron en los rostros de los vecinos. Es que por la mañana el clima había estado bastante tenso. Mientras el jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, inauguraba las dos nuevas estaciones de la línea B de subtes, en un acto bajo tierra que incluyó catering, globos y payasos vestidos de amarillo, en la boca de la flamante estación J.M. de Rosas una treintena de vecinos creían que a partir de esa hora ya podían tomar el esperado subterráneo.
"Vine a tomar el subte, que estamos esperando desde hace siete años, y parece que tampoco vamos a poder viajar", dijo Betina Rossi, vecina del barrio de Saavedra desde hace 66 años.
"Yo me acerqué contento a la inauguración de la estación que desde la gestión de Ibarra parece que está a punto de abrir, y me entero que no; que todavía no está funcionando", compartió otro vecino de la zona, Damián Pigliapoco.
La falta de información contribuyó al enojo de la gente, ya que no había carteles ni personas que indicaran cuándo iba a empezar a funcionar el servicio.
"Desde que me mudé hace tres años que lo estoy esperando, y hoy [por ayer] vinimos a festejar. Es una lástima que no pudiéramos pasar. Para el barrio es muy positivo porque viajar al centro ahora es una aventura" afirmó otra vecina, María Isabel Gardey.
Junto con los vecinos también llegó hasta el lugar una agrupación que se identificó como de damnificados por las inundaciones de Parque Chas, y otro pequeño grupo de comerciantes de Pompeya miembros de la Comisión de Comerciantes e Inquilinos Expropiados por la línea H. Estos últimos -cinco adultos con cinco niños-, se ubicaron en la entrada de la estación con un megáfono y bombos a gritar consignas en contra del gobierno de la ciudad.
"A nosotros nos expropiaron para hacer negocios, todavía se viaja mal, y no hay una política de transporte coherente. Pedimos que no nos dejen sin trabajo, que no se expropie" exclamó Claudio D'Amore, quien lideraba la protesta.
Hartos del ruido, un grupo de comerciantes de la cuadra les pidió que se retiraran . En pocos minutos la confrontación escaló en volumen y cantidad de gente hasta transformarse en una pelea, a los gritos, entre unas veinte personas que, con acusaciones cruzadas, defendían o acusaban a los manifestantes.
" ¡Déjenlos protestar, tienen derecho a reclamar!", exclamó una persona que pasaba por el lugar,
"¡Si tienen un problema en Pompeya que protesten ahí, o que protesten en la Casa de Gobierno, pero que no vengan a la puerta de mi negocio a hacer este ruido, la gente está tratando de trabajar!", vociferó Ernesto Ramírez por encima de los bombos. "El otro día estuve 3 horas en la autopista Riccheri por una protesta, ayer (por el jueves) otro tanto en la 9 de Julio por un piquete. Estoy harto."
Por la tarde llegó el subte. Los ánimos ya se habían calmado.


