Violentos que pisotean el derecho de los demás

Hernán Lombardi
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15 de marzo de 2013  

Es a todas luces lamentable y triste lo que ha ocurrido en el Centro Cultural San Martín, hecho que debemos enmarcar en el clima de violencia, crispación e intolerancia que estamos viviendo en el país.

Oscuramente motivados por una supuesta intención privatizadora del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, un grupo de desconocidos se apropió de instalaciones públicas en una actitud que debe ser repudiada por toda aquella persona que aspire, legítimamente por cierto, a ser parte de una sociedad civilizada, donde las diferencias se diriman mediante el diálogo, de forma pacífica y en los ámbitos que corresponde.

No conozco artistas que se cubran el rostro y usen palos, piedras y bombas molotov para expresar un reclamo, como sí lo han hecho estos desconocidos que no se han identificado y se escudan en el anonimato. Son grupos ideologizados y muy violentos que se ocultan detrás de una presunta defensa de lo que llaman "cultura popular". Es absurda la pretensión de los "okupas" que aún permanecen usurpando la Sala Alberdi. Hablan de autogestionar para ellos ese espacio que es de todos, mientras nos acusan de querer privatizarlo.

Este pequeño grupo de violentos no ha dudado en pisotear el derecho de los demás y poner en riesgo personas y uno de los patrimonios culturales más importantes de la ciudad.

Nosotros, en cambio, hemos dado la cara como corresponde, hemos asumido nuestra responsabilidad y nos hemos ajustado siempre a derecho, con firmeza pero con también paciencia y vocación dialoguista. Este conflicto, que comenzó años antes del inicio de nuestra gestión, prueba nuestra templanza, y es un laboratorio social del funcionamiento del Estado de Derecho. La Justicia debe resolver sin más dilaciones este conflicto, que se torna cada vez más serio y no puede tener solución amigable cuando una de las partes decidió apropiarse de lo que es de todos y que necesitamos recuperar para todos.

En medio de estos sinsabores, agradezco la actitud de los trabajadores del Centro Cultural San Martín, que con gran madurez y vocación de servicio no dudaron en defender el Centro junto con sus autoridades. Fuerte aliciente fue en la triste madrugada de ayer, y con el escenario de los daños causados, confundirnos todos en un abrazo y comprometernos con el futuro.

Queremos difundir y hacer masiva una cultura para la paz, con respeto de los unos por los otros. Una cultura que no sea neutra frente al desafío que se plantea una sociedad donde el respeto a la norma debe ser la regla y no la excepción.

Nuestro objetivo es recuperar la Sala Alberdi, efectuar allí los trabajos de refacción ordenados por la Justicia e imprescindibles para su funcionamiento para devolverla a los porteños y a todos los argentinos en condiciones óptimas. El Centro Cultural San Martín es un espacio que fue y debe seguir siendo un orgullo para todos nosotros. Durante 2012 hemos inaugurado una moderna infraestructura en el Bajo Plaza, con nuevos cines, sala de teatro y el moderno núcleo audiovisual. Su programación con énfasis en los jóvenes artistas nos enorgulleció a todos.

La cultura será en 2013, al cumplirse 30 años de la democracia recuperada, una herramienta al servicio de la construcción de ciudadanía donde la violencia sea una pesadilla del pasado.

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