
Aconsejan a los diabéticos medir la glucosa luego de las comidas
Lo afirma un experto finlandés que lidera un estudio europeo
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Tanto en individuos sanos como en pacientes diabéticos, la medición de los niveles de glucosa en sangre constituye el principal camino para diagnosticar y controlar la enfermedad, que afecta a 130 millones de personas. Hasta hace pocos años, los especialistas sólo recomendaban medirse la glucosa en ayunas, pero diversos estudios epidemiológicos indican que el control posprandial de la glucosa (después de las comidas) también resultaría fundamental para conocer y combatir las complicaciones vasculares de la enfermedad.
El profesor Jaako Tuomilehto, investigador principal del estudio Análisis cooperativo para los criterios diagnósticos de diabetes en Europa (Decode) es uno de los médicos que, siguiendo los criterios de la Organización Mundial de la Salud, recomienda sumar la medición posprandial a la basal (en ayunas). De visita en Buenos Aires, dialogó con LA NACION sobre los alcances de esta nueva concepción y el futuro del Decode, el estudio que involucra 19 centros europeos y 55.000 pacientes.
Alteraciones peligrosas
Naturalmente, la concentración de azúcar en la sangre aumenta después de las comidas. En personas sanas, los valores de glucosa -entre 70 y 110 mg/dl en ayunas e inferiores a 140 mg/dl después de la ingestión de alimentos- se recuperan al cabo de dos horas. Por el contrario, las personas con diabetes producen picos hiperglucémicos posprandiales : en menor tiempo, la glucosa se eleva más y baja con mayor lentitud.
"Los niveles altos de glucosa pueden afectar en forma inmediata el organismo, produciendo daño arterial y alteraciones circulatorias", explica el investigador, premiado por la Asociación Americana de Diabetes. A diferencia de la OMS, este organismo sólo aconseja la medición basal. La primera parte del Decode, publicada el año pasado en The Lancet, examinó la mortalidad asociada con la hiperglucemia en 18.048 hombres y 7316 mujeres, con diferentes categorías diagnósticas de glucosa.
Concluyó que "la concentración de glucosa en ayunas no permite identificar el riesgo aumentado de muerte". En cambio, en los que experimentan un aumento de glucosa posprandial, el control no sólo permite detectar el riesgo, sino cuantificarlo: aumenta en un 30 por ciento.
Tomar únicamente la glucosa en ayunas "ya no es suficiente -dice Tuomilehto-. También aconsejamos a los pacientes automonitoreados que midan sus niveles de glucosa después de comer. Necesitamos cambiar la mentalidad para disminuir las graves consecuencias de esta enfermedad".
En la Argentina
Isaac Sinay, jefe del Centro de Endocrinología y Metabolismo del Hospital Francés, afirma: "Los estudios están confirmando que el ascenso glucémico posprandial produce cambios en el endotelio vascular, en la coagulabilidad sanguínea y la adhesividad plaquetaria. Muchos dirán que las dos mediciones implican mayores costos, pero creo que es más costoso tratar pacientes con problemas vasculares".
El doctor León Litwak, coordinador del área de diabetes y metabolismo del Servicio de Endocrinología del Hospital Italiano, señala: "Impulsamos las dos mediciones. No sólo porque contamos con medicamentos capaces de controlar la hiperglucemia posprandial, sino también porque así prevenimos complicaciones".






