
Adopción: cómo enfrentar miedos y dudas
Los padres adoptantes se preguntan cómo contar la verdad a los hijos o si éstos serán discriminados debido a su origen
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-¿Por qué yo no estuve en tu panza?
-Porque acá no podías crecer. Estuviste en otra panza...
-¡Ay, mami! y yo que te extrañaba tanto...
Hace un año que María recibió esta respuesta de una de sus gemelas, que ahora tienen 4 años. Respuesta que disipa cualquier clase de duda acerca del amor que un hijo adoptivo puede llegar a tener por sus papás "no biológicos", uno de los temores más frecuentes entre quienes adoptan.
Para Beatriz Gelman y Graciela Lipski, directoras de la Fundación Adoptare, la adopción no es una situación más problemática, sino "algo especial, y por eso requiere asesoramiento especializado, tanto en lo psicológico como en lo legal.
"Sí, adoptar en forma legal era algo imprescindible para mi esposa, Gabriela, y para mí, porque ninguna relación buena puede nacer de una mentira -afirma Pedro, un papá embobado por su Juan, de casi un año, que sale disparado gateando hacia la puerta cuando lo escucha llegar-. En casa la palabra adopción se dice libremente, no tapamos nada. Y Juan es igual a todos los hijos..."
Paula, una analista de sistemas de 38 años y mamá de un varón de 3, dice que para ella y su esposo la decisión de adoptar fue muy firme al ver que ese hijo no vendría naturalmente.
"Teníamos posibilidades de recurrir a fertilización asistida, pero decidimos, por principios, dejarlas de lado -dice-. Es que siempre tuvimos en claro que nuestro objetivo era más ser padres que tener un hijo."
Antes de adoptar, ¿se hace un duelo por el hijo no biológico? "No en nuestro caso -añade Paula-. Como la adopción fue decidida a conciencia, no quedó en nuestro matrimonio la frustración de la esterilidad."
Efectivamente, para la doctora Sara Horowitz, fundadora del Servicio de Adopción del hospital Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna) y directora de la Asociación Respuesta, no siempre existe un duelo. "En esto no hay reglas. Lo que sí es cierto es que tener un hijo biológico es más sencillo que adoptar. Prepararse psicológicamente para la adopción implica saber que será un tema para abordar toda la vida, con claridad y sin rigideces..."
Cecilia, de 36, ve crecer su panza de cinco meses mientras mira la foto de Martín, su hijo mayor, de dos años y medio. "Quedé embarazada el mes siguiente de recibir la sentencia definitiva por la adopción de Martín -afirma-. El hecho de estar embarazada me deja mejor parada para evaluar cosas que veía en forma ideal. Por ejemplo, la panza. Definitivamente, embarazo no es igual a maternidad y si bien es fuerte si tuviera que medir hoy la alegría, no sé si no fue mayor o igual que recibir a Martín."
"No se decide adoptar un hijo de un día para el otro -agrega Horowitz-. Muchos vienen del circuito de la fertilización asistida, vapuleados, doloridos, manoseados..."
"Cuando vi que los métodos de fertilidad no funcionaban -agrega María- me dije que buscaríamos otra forma de ser papás. Tuvimos miedos, claro, pero siempre los pusimos sobre la mesa: uno se cree que no discrimina, pero también nosotros nos preguntamos qué pasaría si teníamos un hijo enfermo, o cómo enfrentaríamos el hecho de que no se nos pareciera. Se puede elegir edad, sexo, rasgos físicos, y es bueno pedirlo porque cada uno sabe hasta dónde puede dar."
Pedro, que hizo los trámites a través del Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, dice que cuando le plantearon la posibilidad de elegir sexo, edad, color de la piel, él y su esposa no pidieron nada. "Queríamos un hijo, si era verde , era lo mismo", dice bromeando. "¿Y cómo no estar loco con él si cuando lo reto me tira un beso?"
Gelman y Lipski dicen que "adoptar es aceptar la diferencia, pero la crianza crea similitudes en la forma de caminar, reírse, pensar, sentir".
La hora de la verdad
Actualmente, la ley de adopción prevé que los hijos tienen el derecho de acceder al expediente al ser mayores de edad.
"La ley dio forma a un imperativo psicológico ineludible -dice la doctora Silvia Furer, psicóloga del Equipo de Adopción de la Fundación de Asistencia Educativa (Fundae) y Coordinadora del Departamento de Adopción de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar- que hace a la construcción de toda persona: conocer su historia. Puede que sea una historia de dolor, que no se conozca, pero es importante decir a los hijos que son adoptivos, y no criticar sus orígenes."
"Cuando él era bebe me preguntaban: ¿Y cómo te fue al recibirlo? Y yo lo contaba, feliz, con él al lado -recuerda María sobre su hijo mayor-. Al año y medio intentó meterse debajo de mi remera y me preguntó: ¿Estuve en tu panza? Le contesté que no. Hace un año, cuando tenía cinco, volvió a preguntar y le dije: Estuviste en la panza de otra señora. No sé cómo es. Pero debe ser lindísima, como vos. Ella te ayudó a nacer y por eso le estoy agradecida. Te llevó a un juez porque no podía tenerte y ese juez te buscó un papá y una mamá para siempre.
Contra lo que se creía hasta hace unos años, los especialistas recomiendan disponer hasta de fotografías de la familia de origen. "Eso ayuda a relatar -afirma Horowitz-. Vos estuviste en la panza de esta señora que está acá... Y en esta foto estás cuando llegaste a casa, mirá lo contentos que estábamos todos...
Gelman y Lipski afirman que "la información depende de la edad. Si la mamá biológica tenía siete hijos y lo entregó a él, ¿cómo entiende a los 8 años que la mamá pudo con 6 y no con uno más?"
Más preguntas
Cuándo está contraindicado: si existen perturbaciones psíquicas (por ejemplo, mujeres que digan que adoptan para no arruinarse la silueta con un embarazo), ante la muerte reciente de un hijo, elevada angustia frente al deseo de adoptar, práctica simultánea de fertilización asistida (el hijo adoptivo debe tener un lugar propio, que demanda renunciar al hijo biológico).
Niños mayores: generalmente se prefiere adoptar bebes porque lo más probable es que hayan vivido menos situaciones traumáticas que un niño más grande. Sin embargo, no siempre es así. Es probable que estos chicos pongan a prueba la paciencia y el afecto de los mayores por el temor de nuevas pérdidas.
Escuela: es conveniente informar que el niño es hijo adoptivo, y que los docentes estén preparados para contener situaciones que puedan discriminarlo. Es interesante incluir el tema en las aulas, por ejemplo, cuando se celebra el Día de la Familia.
Hogares uniparentales: en nuestro país, pueden adoptar matrimonios y también personas sin pareja. La mayoría de las veces son mujeres de alrededor de 40 años. Los especialistas afirman que mientras esas mujeres tengan redes de contención y buena preparación podrán ofrecer al hijo un modelo no tradicional, pero positivo.
Dónde consultar:
-Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. J. D. Perón 524, Capital (011)4342-4588
-Asociación Respuesta. Salguero 2142. Piso 8, Capital (011)4826-1208
-Fundae (011) 45534352
-Fundación Adoptare. Panamá 949, 4° B, Capital (011) 48654924






