
Alzheimer: un importante descubrimiento argentino
Relaciona dos genes que controlan la proliferación neuronal
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Los doctores Andrés Carrasco y Eduardo Castaño se conocen hace años. Ambos son médicos e investigadores y trabajan en laboratorios del Conicet ubicados a dos pisos de diferencia, en el mismo edificio.
Hace un tiempo, Castaño le contó a Carrasco acerca de sus trabajos con el gen presenilina, cuya mutación produce la forma familiar y precoz de la enfermedad de Alzheimer (ver recuadro).
Carrasco, que es presidente del Conicet y especialista en embriología molecular, se vio tentado por un desafío de su colega: ¿por qué no probar el comportamiento de ese mismo gen, pero en la embriogénesis?
Tiempo después llegaron las conclusiones, que aparecieron publicadas en el último número de la prestigiosa revista científica Mechanisms of Development, una de las tres más conocidas mundialmente en el área de desarrollo embrionario.
La novedad del aporte argentino, financiado totalmente por subsidios del Conicet y del Fondo Científico y Tecnológico (Foncyt), radica en haber demostrado que el gen de la presenilina -que todos tenemos y que cuando aparece mutado provoca el Alzheimer familiar- activa otro gen, llamado sonic hedgehog, que cumple funciones neuroproliferativas durante el desarrollo embrionario.
Estas funciones aumentan la división celular en determinadas zonas de la placa neural, algo que dará origen al sistema nervioso central.
En términos más sencillos, ambos genes, que mantienen una estrecha relación, ponen en marcha complejos mecanismos que fabrican neuronas (o células nerviosas) en el embrión.
Cuando sonic hedgehog no se activa en la embriogénesis, se produce en animales o humanos una gravísima malformación del sistema nervioso: la holoprosencefalia o ciclopía. Son individuos que nunca llegan a nacer, pero si lo hicieran tendrían un solo ojo. Es que la malformación hace que se pierda la bilateralidad del sistema nervioso, tanto que se forma un solo hemisferio cerebral.
De embriones y adultos
"Hallamos que la presenilina tiene una función normal en la neurogénesis del desarrollo embrionario -explicó Carrasco- y que mantiene una relación hasta ahora desconocida con el gen sonic hedgehog, regulando el número de células precursoras de neuronas en regiones específicas del sistema nervioso central."
Sin embargo, y en la vida adulta (muy lejos de la etapa embrionaria), los científicos encontraron que el gen sonic hedgehog, activado por la presenilina, también se expresa en el cerebro de los adultos. Y más: conserva su actividad proliferativa en las regiones cerebrales donde se detectan las lesiones primarias del Alzheimer, la zona del hipocampo, asociada a los mecanismos de aprendizaje y memoria.
"No sabemos cuál es la función de la presenilina en el cerebro adulto normal -agregó Carrasco, que utiliza a la rana como modelo experimental, un vertebrado comparable al ser humano-. Pero es evidente que debe cumplir alguna tarea que, si el gen falla, produce graves alteraciones."
Lo hallado podría indicar que ambos genes, al expresarse en proteínas que se encuentran en cerebros adultos normales, serían los encargados de poner en marcha la regeneración de neuronas una vez que éstas empiezan a perderse, frente a ese proceso inevitable llamado envejecimiento. Ese mecanismo genético y molecular no ocurriría cuando se padece Alzheimer: en ese caso, las neuronas mueren, pero no hay reemplazos.
La doctora Laura Morelli, bioquímica que trabaja junto con el doctor Castaño en el Instituto de Química y Físicoquímica Biológica (Iquifib), del Conicet, dijo que no es frecuente que dos grupos de investigadores argentinos se reúnan para un trabajo en común (algo que en cambio sí se practica en otros lugares del mundo).
"Quizá cuesta entender cuál es la proyección de este hallazgo -dijo la científica-. Para eso hay que ubicarse en el contexto de una enfermedad muy compleja de la que aún no sabemos qué la ocasiona. Es muy difícil curar lo que no se conoce y posiblemente lo que se ha descubierto ayude a comprender mejor los mecanismos biológicos que la producen. Tal vez es un aporte minúsculo en el marco de un paciente demente, pero es tremendamente importante a nivel de ciencia básica, de conocimiento."
Para el doctor Castaño, toda contribución con algún impacto sobre el Alzheimer es muy valiosa. "En nuestro país hay al menos 250 mil pacientes -dijo-; a los 65 años la padece el 5% de la población; pero a los 80, el porcentaje aumenta al 40%. Es una patología que causa enormes gastos al sistema de salud y, de acuerdo con las actuales expectativas de vida, en algunos años podría padecerla casi la mitad de la población mundial".
Olvidos a los cuarenta
Los doctores Eduardo Castaño y Laura Morelli trabajan desde hace años con una familia argentina entre cuyos miembros se detectó la mutación del gen presenilina, que produce la forma genética de la Enfermedad de Alzheimer. Esta familia tiene integrantes radicados en Salta, Tucumán y Buenos Aires.
La forma familiar -genética y hereditaria- de esta patología neurodegenerativa abarca al 10% de los casos y, a diferencia de la modalidad habitual de presentación (a partir de los 65 años), los primeros síntomas del Alzheimer precoz aparecen alrededor de la cuarta década de vida.
La persona tiene crecientes problemas para recordar, que se acentúan día a día, además de retraimiento, dificultades para realizar tareas cotidianas que antes hacía sin problemas y alteraciones en el lenguaje.
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