Ana Franchi: "Nuestra siguiente prioridad es revisar el número de ingresos a la carrera"

A 40 años de haberse incorporado al Conicet, su nueva presidenta dice que quiere saldar las deudas pendientes y poner al organismo al servicio del país
A 40 años de haberse incorporado al Conicet, su nueva presidenta dice que quiere saldar las deudas pendientes y poner al organismo al servicio del país Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Nora Bär
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20 de enero de 2020  

Doctorada en Química Biológica y graduada de socióloga (aunque nunca tramitó el título), a Ana Franchi, flamante presidenta del Conicet, se le hace difícil elegir entre ambas disciplinas: "Soy una servidora de dos patrones, multidisciplinaria por naturaleza", confiesa. Seguramente fue este compromiso el que la llevó a ser una presencia constante en las protestas por los recortes a la ciencia que se hicieron en el playón del Polo Científico, el mismo que ahora ve desde su oficina en el piso 11. Con licencia de la dirección del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos, aunque sus días transcurren en largas jornadas que se extienden a veces hasta las nueve de la noche, no puede ocultar su entusiasmo. "Tenemos una relación maravillosa con el resto del equipo. Cuando fuimos a hablar con Martín Guzmán, el ministro de Economía, por el tema de las becas [que acaban de aumentarse], yo había llevado una carpeta gruesa con toda la fundamentación -explica- y él nos entregó un papelito con la reestructuración. Me emocioné. No tener necesidad de justificarnos, de explicar para qué servimos. Volver a tener el ministerio y estas dos medidas de los últimos días muestran que estamos en el camino de volver a poner la ciencia de pie".

-Tras el aumento del estipendio a los becarios, algunos objetaron que los investigadores van a cobrar menos que los posdoctorandos.

-Hay muchas deudas con el sector científico tecnológico y es difícil resolverlas todas juntas. Los subsidios, los salarios, que en estos momentos están entre los peores de la región... En realidad, históricamente entre el posdoctorado y lo que ganaba un investigador asistente en mano no había tanta diferencia. Lo que cambiaba era acceder al aguinaldo, una obra social mejor, salario familiar y el aporte jubilatorio. Pero vamos paso a paso. También tenemos equipamiento obsoleto, las unidades ejecutoras me están reclamando...

¿Qué piden?

-Fondos para sobrevivir. Estamos esperando que terminen de pagarnos la última cuota del año pasado.

-¿Van a aumentar los ingresos a la carrera del investigador?

-Estamos en eso. Es nuestra segunda prioridad. La primera ya se cumplió, que era aumentar los montos de las becas. Ahora estamos estudiando los ingresos a carrera.

-¿Qué número piensan que sería deseable?

-El último año se dieron 450. El directorio solicitó 600, con lo que ya estaríamos mejor. Quizá necesitaríamos un poquito más, pero no solo hay que pensar en la carrera del investigador. Tenemos otra, que es la del personal de apoyo, que es importantísima. Hay muchos grupos de investigación que necesitan imperiosamente profesionales y técnicos. El equipamiento es cada vez más complejo y el personal de apoyo está envejecido. Se jubilaron muchos y hay alrededor de 300 unidades ejecutoras nuevas. El directorio también solicitó 150 cargos más para la carrera de personal de apoyo. No es lo óptimo, pero esperamos que eso vendrá a medida que avancemos.

-¿Tienen un tope?

-Todavía no.

-¿Podrían ser más?

-Esperemos que sí. Estamos hablando con las autoridades. Nos entienden y eso es muy importante. De hecho, el ministro de Economía tiene aprobado su ingreso al Conicet y lo aprecia mucho. Me parece maravilloso: que una persona que está discutiendo nada menos que la deuda externa le otorgue valor a haber sido admitido en el Conicet.

-¿Tiene alguna idea de cuál va a ser la inversión en ciencia para este año?

-No, eso se va a tratar en "extraordinarias", pero seguramente crecerá, porque ya solo el aumento de las becas implica que se va a necesitar más presupuesto. Esperemos tenerlo también en ingresos, en subsidios... Siempre tomando en cuenta que no es todo lo que queremos, pero estamos empezando a transitar otra vía. Que la ciencia y la tecnología sean apoyadas por el Estado y que el Estado se apoye en la ciencia y la tecnología. Tenemos mucho que ofrecer.

-¿En su gestión habrá alguna orientación especial hacia la ciencia básica o la aplicada?

-Por supuesto que la ciencia básica es fundamental y, como es sabido, en la Argentina es de excelencia. Pero además queremos bajarla al territorio. En estos días nos encontramos con ministros, intendentes, organizaciones no gubernamentales, y todos nos preguntan sobre cómo encontrar la solución de distintos problemas. Tenemos muchas demandas y queremos ayudar a que se resuelvan. La idea es que la gente se apoye en la ciencia.

-¿Tienen pensada una revisión del vínculo del Conicet con las universidades?

-La articulación con las universidades y con los otros organismos de ciencia y tecnología es otra deuda. Ya pedimos una reunión con el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). No queremos que haya una competencia entre la universidad y el Conicet. También nos interesa tener una relación más fluida con el INTI, el INTA, la Conea...

-Desde hace años se dice que el sistema científico tiene que federalizarse. ¿Cómo lo harán?

-Creo que tenemos que empezar a pensar proyectos integrales. No mandar a un investigador o una investigadora a una ciudad chiquita y que al tiempo lo tengamos de regreso. Primero, tenemos que hablar con las provincias, saber si están interesadas en recibir científicos para resolver problemas, para reforzar la ciencia y la tecnología... Hay cosas que la propia provincia o el municipio puede ofrecer, como facilidades de vivienda, por ejemplo. Queremos hablar con los lugares que demandan y conocer qué es lo que ofrecen. Se requiere alguna ayuda para seducir a investigadores que quieran moverse al interior. En cualquier mudanza, uno retrasa su carrera, y eso tiene que tener un premio.

-¿Es posible disminuir la proverbial burocracia del Conicet?

-No es un tema menor. En la sede central, por los problemas salariales, se fueron 300 personas. Muchísimo personal administrativo está por debajo de la línea de pobreza. En un momento llegó a haber solo dos personas a cargo de los sistemas informáticos, porque es muy difícil competir con los sueldos de las compañías privadas. Todo eso tenemos que solucionarlo. También estamos tratando de descentralizar evaluaciones para no tener que traer constantemente a la gente del interior y que no tengan que perder tres o cuatro días cada vez. Queremos darles lugar a los centros científicos tecnológicos para que puedan resolver algunas cosas, y eso permitirá que todo sea un poco más rápido.

-Una de las áreas más criticadas en los últimos años fue la de ciencias sociales. ¿Habrá algún cambio en las políticas del Conicet?

-Bueno, nuestro vicepresidente de asuntos científicos, el doctor Mario Pecheny, es politólogo. Tradicionalmente, se dio el 25% de los ingresos a cada gran área. La de ciencias sociales fue muy maltratada: se llegó a decir que estudiaban pavadas. Queremos mostrar que desde las ciencias sociales se puede aportar muchísimo a los grandes problemas de la Argentina: el hambre, la pobreza, la seguridad... Por ejemplo, todo el tiempo se habla de Vaca Muerta y allí trabajan ingenieros, geólogos. Pero ¿qué pasa en una ciudad chica cuando llega un aluvión de gente que va a ganar mucha plata? ¿Cómo reacciona? En general lo primero que se construye son casinos... ¿Cómo se resuelve la relación con pueblos originarios muy aislados? Ahí están las ciencias sociales, los antropólogos, los sociólogos, los comunicadores, los lingüistas. La multidisciplinariedad es cada vez más necesaria.

Por: Nora Bär
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