
Cada vez más, los jóvenes usan Viagra
Recurren a esta pastilla para sentirse más seguros; los médicos dicen que se trata de un consumo "frívolo"
1 minuto de lectura'
La llegada del Viagra al mercado revolucionó la vida sexual de muchos hombres, sobre todo la de los más maduros. Pero hoy, aunque parezca sorprendente, también muchos jóvenes recurren a esta pastilla para encontrar un aliado contra la inhibición y contra lo que ellos consideran un "bajo rendimiento". Los médicos, no obstante, califican este uso de frívolo y "recreativo".
Según los especialistas, la inseguridad típica de la edad, el miedo a no rendir, el deseo de ser infalibles y, en ocasiones, la necesidad de contrarrestar la disminución de la potencia sexual que produce el consumo de otras drogas son algunas de las razones que motivan a los jóvenes de entre 20 y 30 años a hacer del sildenafil -nombre genérico del medicamento- un protagonista más de los encuentros amorosos.
"Les da una fantasía de seguridad, porque la capacidad eréctil a esa edad es buena", dice León Gindín, médico sexólogo y profesor titular de Sexualidad y Salud de la Universidad Abierta Interamericana. El especialista hace hincapié en la falta de interés en superar las dificultades de manera genuina, ya que, en lugar de buscar las causas del problema, se pretende arreglar todo con "una pastillita".
Además de aludir al uso recreativo e innecesario del Viagra, los expertos alertan de los riesgos de combinar esta molécula con otras sustancias como la cocaína, el poper -el "lanzaperfume de antaño"- o las anfetaminas. Una práctica, cuentan los pacientes a sus médicos, bastante común en discotecas y boliches, donde se vende sildenafil junto con los estupefacientes tradicionales.
El psiquiatra, sexólogo y psicoterapeuta Adrián Sapetti dedica largos párrafos en su página web, sexovida.com , a dilucidar algunos de estos peligros: el poper, dice, es básicamente nitrito de amilo, y el Viagra está contraindicado con los nitritos y nitratos (medicamentos que se usan como vasodilatadores coronarios) por lo que se pueden producir desmayos, lipotimias y estados de shock.
Pero los riesgos no devienen únicamente de su uso junto con otras drogas. La venta por Internet y la falsa creencia de que con el Viagra no hace falta hacerse estudios médicos esconden, en opinión del doctor Sapetti, importantes amenazas para la salud de todos los consumidores, no solamente de los jóvenes.
"Mediante el envío a domicilio, se venden pastillas sueltas, sin caja, por lo que no hay manera de saber si se trata de comprimidos robados, adulterados o caducados", sostiene el especialista, que hace referencia al elevado número de pacientes, de todas las edades, que se acercan al consultorio con el único propósito de que les sea recetado el sildenafil, ya que en teoría se vende únicamente bajo receta.
Sapetti explica lo peligroso de prescribir medicamentos sin antes hacer un diagnóstico correcto, ya que la disfunción eréctil puede ser síntoma de un trastorno más grave. "Si le doy Viagra a un hipotenso, le puedo ocasionar serios problemas, incluso la muerte", afirma.
Por lo tanto, los expertos recomiendan hablar con un médico antes de consumir sildenafil, no sólo para que se indique la dosis adecuada, que varía según la edad y la gravedad de la disfunción, sino también para que pueda descartarse la existencia de un problema más serio.
El psiquiatra y sexólogo Andrés Flichman también destaca la importancia de consultar con un especialista, y pone como ejemplo los casos de personas con antecedentes de diabetes. "La disfunción eréctil es una manifestación precoz de esta enfermedad que lesiona los vasos, por eso muchos pacientes descubren que son diabéticos en nuestros consultorios", explica.
Un síntoma de este nuevo empleo del fármaco es que, más allá de los jóvenes -aunque sin duda ellos contribuyen-, las ventas de esta droga no han dejado de aumentar desde su irrupción en el mercado farmacéutico hace ya ocho años. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, la facturación en 2005 de las 23 presentaciones del sildenafil que existen en la Argentina fue de más de 40 millones de pesos, y el número de unidades consumidas fue de casi 3 millones.
Sólo en octubre, la marca Magnus, lanzada en 2001 por el laboratorio Sidus y desde entonces, una de las más populares en el país, vendió 640.000 comprimidos. Un verdadero boom.






