
Comer sano para vivir mejor
La buena alimentación no sólo se refleja en la balanza, mejora la calidad de vida y previene enfermedades; Patricio Rivera, coordinador del sitio de Internet Nutrar, explicó a LA NACION LINE los principales lineamientos para una dieta saludable
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Las bondades de una alimentación saludable no se traducen sólo en el peso. Comer adecuadamente aumenta la expectativa de vida, evita la aparición de ciertas enfermedades y mejora la estadía en este mundo en general.
Sin embargo, no todos cumplen con este propósito y sucumben ante la tentación de las grasas, las frituras y los dulces, o sufren graves falencias nutricionales, provocadas por la falta de ingesta de ciertos grupos de alimentos.
Patricio Rivera, coordinador general del sitio de Internet Nutrar , dedicado íntegramente al desarrollo de temas relacionados con la alimentación, comentó a LA NACION LINE que a partir de 2000, la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas publicó una serie de lineamientos, que aportan recomendaciones generales diseñadas para personas sanas y mayores de 2 años. El objetivo es alentar el consumo variado de comestibles, corregir los hábitos que son perjudiciales y reforzar aquellos que son adecuados para mantener el estado de salud, teniendo en cuenta las costumbres de la población vernácula.
"A través de la educación alimenticia nutricional se pueden hacer maravillas: cambiar muchísimos hábitos en la población, no sólo en el tipo de alimentos sino en el modo de preparación", opinó Rivera.
Pero, ¿cómo se comportan los argentinos en la mesa? Según el nutricionista, el argentino está acostumbrado a no desayunar, a almorzar poco y a los apurones, a comer mucho a la noche e irse a dormir rápido. Cuando en realidad se debería hacer un desayuno muy copioso, un almuerzo moderado, al igual que la merienda y la cena.
Además, en el sur del continente se tiende a abusar de la carne y a aminorar el consumo de frutas y verduras. La dieta del argentino medio debería reducir el azúcar y la sal, variar el consumo de panes, cereales, pastas, harinas, e incluir legumbres.
"Lo fundamental es comer con moderación e incluir alimentos variados en todas las comidas. Hay que comer de 4 a 6 veces por día. Consumir los derivados de los lácteos, frutas y verduras, carnes rojas y blancas", observó Rivera.
La importancia de consultar un profesional
Si lo que se busca no es sólo bajar los kilos de más sino mejorar la calidad de vida, Rivera recomienda no seguir las dietas de las revistas o los consejos de amigos: la mejor opción es consultar a un profesional.
La cantidad de calorías que una personas necesita dependerá de la edad, el sexo, la actividad física y alguna patología que pueda influir en la alimentación. Por eso, nada mejor que alguien que haya estudiado y practicado por años a la hora de definir qué nos llevaremos a la boca y cómo deberíamos hacerlo.
"Aquellas personas que se ven obligadas a suprimir algún grupo de alimentos debe recurrir al nutricionista para que le varíe la alimentación, seleccione los alimentos y le enseñe a prepararlos de determinada manera para provocar una mejora en la salud", advirtió.
Cuando comer enferma
Las recomendaciones continúan, pero se toman más en serio cuando se descubre que el consumo de variados comestibles, en tiempo y forma, no sólo extiende la expectativa de vida sino que disminuye las posibilidades de contraer ciertas enfermedades que están relacionadas con trastornos alimentarios tales como cardiopatías, ateroesclerosis, alzheimer, diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, entre otras.
Cuidados en época estival
Cuando el termómetro comienza a marcar altas temperaturas, se multiplican los casos de dehidratación y trastornos gastrointestinales. El agua no potabilizada, los alimentos mal cocinados y el descuido en la cadena de frío son casi siempre los causantes.
Para evitarlo, conviene: beber mucha agua, extremar la higiene en la cocina, controlar el grado de cocción de los alimentos, optar por los comestibles frescos o recién salidos de la heladera, comer frutas y verduras ricas en agua, no ingerir productos callejeros y evitar el consumo de productos cremosos.






