
Cómo cuidar la piel en la montaña
Allí, los rayos ultravioletas del sol son un 75% más fuertes que en el llano
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"El esquí es un deporte sensacional que nos beneficia física y psíquicamente, pero que expone a nuestra piel a la acción de los rayos solares, mucho más intensos en las alturas nevadas que en las tórridas playas frecuentadas durante el verano", afirma el doctor Fernando Stengel, presidente de la Fundación del Cáncer de Piel.
Se estima que el reflejo de la nieve, sumado al efecto de la altura, puede incrementar la cantidad de rayos ultravioletas hasta en un 75%. "En la altura los cuidados deben ser más extremos porque hay una menor cantidad de capas de atmósfera que filtran los rayos ultravioletas, lo que magnifica sus efectos -explica este médico dermatólogo-. Por eso, el bronceado que se adquiere en la montaña es diferente del de la playa."
¿Cómo afecta esto nuestra piel? El riesgo mayor es, sin duda, el cáncer: "En la actualidad estamos viviendo una verdadera epidemia de cáncer de piel que guarda estrecha relación con una irresponsable exposición al sol a lo largo de toda la vida".
Pero el cuidado de la piel no puede pensarse sólo en términos de cáncer, agrega Stengel. "Uno de los efectos más visibles es el fotoenvejecimiento, que no tiene que ver con la edad de la persona sino con los años de exposición al sol sin el cuidado adecuado; envejecimiento de la piel absolutamente irreversible".
Piel de invierno
Un factor para tomar en cuenta es -aunque parezca obvio- nuestra propia piel. "Por lo general, llegamos a la nieve con piel de invierno, es decir, una piel blanca y fina que ofrece poca protección a los rayos ultravioletas -afirma Stengel-. Por eso debemos protegerla con cremas de alto factor de protección solar."
Pero, ¿qué tan alto debe ser el factor del protector? "No menor a 30, y mejor aún si es más alto."
Las orejas y los labios también deben estar a resguardo, estos últimos con lápices con filtros solares. "Y los calvos, ¡cuidado! -advierte este especialista-. Cuando la temperatura aumenta, estos esquiadores tienden a sacarse los gorros dejando el cuero cabelludo a merced del sol directo. Usen gorros de lana o sombreros de tela liviana, y mejor si éstos tienen un ala de cinco centímetros."
Por otro lado, "quienes tienen una piel muy sensible, de esas que nunca se broncean y siempre se queman o se llenan de pecas, deben asumir esa limitación y usar protección extra, en la forma de pañuelos sobre la cara o pasamontañas".
"Disfrutemos del deporte a pleno, pero no adoremos al sol, tirados en reposeras mientras descansamos, generalmente en el peor horario del mediodía -concluye Stengel-. No se trata de prohibirnos de disfrutar el deporte, sino de tomar las precauciones pertinentes". Estas son:
- Reaplicar los protectores solares cada dos horas, o antes si se esquía.
- Aplicar al menos dos miligramos por centímetro cuadrado de piel.
- Usar una protección que resguarde la piel de todos los rayos ultravioletas (los UVA y los UVB).
- Evitar el cóctel de números: no aplicar una protección de factor 60 en una parte del cuerpo y de 8 en otra.
- Por la noche, usar cremas hidratantes, ya que el ejercicio, el sol y la sequedad del ambiente deshidratan el cuerpo y la piel. De día, tomar mucho líquido.




