
Cómo ganar la batalla contra el colesterol
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No es fácil que una persona con colesterol elevado respete al pie de la letra las indicaciones de su médico. Según un estudio de la Sociedad Argentina de Cardiología, el 43% de los pacientes con hipercolesterolemia abandona la medicación recetada para combatir esta condición que afecta a alrededor del 35% de los argentinos, y que constituye uno de los principales factores de riesgo del infarto.
A las dudas y temores habituales de los pacientes antes de todo tratamiento que en teoría ha de ser de por vida, se le agregó hace un año y medio el fantasma de Lipobay.
Cuando la farmacéutica Bayer decidió retirar esta droga del mercado por sus efectos adversos, los consultorios de los médicos se vieron desbordados de llamadas de angustiados pacientes que tomaban éste u otro medicamento para controlar sus niveles de colesterol.
¿Son seguras y efectivas las drogas que actualmente se utilizan para combatir el colesterol? Si, coincidieron los especialistas consultados por LA NACION. Claro que, como todo medicamento, aquí también existen efectos adversos que desalientan su uso sin indicación y supervisión médica.
Pero si de lo que se trata es de mantener los niveles de colesterol dentro de límites saludables, siempre es bueno recordar que los medicamentos no constituyen la única herramienta de la que disponen los médicos para lograrlo, ni tampoco la primera a la que debe recurrirse.
"La mitad de las personas que tienen colesterol elevado podría beneficiarse simplemente mediante un cambio de su estilo de vida: modificar la dieta, bajar de peso y hacer ejercicio permitirían resolver buena parte de los casos de hipercolesterolemia", dijo el doctor Alejandro Ugarte, jefe de la Sección Nutrición y Diabetes del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic).
Cambio de hábito
En primer lugar, habría que dejar en claro cuándo uno puede empezar a hablar de colesterol elevado, ya que los análisis que cuantifican la presencia de los lípidos en la sangre suelen aportar muchas variables: colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos.
- Colesterol total : lo deseable es que se encuentre por debajo de los 200 miligramos por decilitro (mg/dl). Entre los 200 y los 239 mg/dl se está en el límite con el colesterol alto que comienza más allá de los 240 mg/dl.
- LDL o colesterol malo : debe ser menor a 160 mg/dl para las mujeres premenopáusicas, y menor de 130 mg/dl para los varones y las mujeres que han atravesado la menopausia. En las personas con evidencias de lesión arterial o diabetes se pierden valores menores a 100 mg/dl.
- HDL o colesterol bueno : lo deseable es que haya más de 40 mg/dl, aunque por arriba de 60 mg/dl se convierte en un factor protector de la salud cardiovascular.
- Triglicéridos (TG) : se recomiendan valores menores a 150 mg/dl.
Las combinaciones a que pueden dar lugar estas distintas formas de lípidos son las que van a determinar cuál es el tratamiento por seguir. Pero, como hemos mencionado, lo primero no son los fármacos.
"Cuando un paciente llega a mi consultorio con colesterol elevado, lo primero que observo es si tiene sobrepeso; en caso afirmativo, la indicación es bajar de peso -explicó el doctor Ugarte-. Si está en su peso adecuado, lo aconsejable es una dieta con predominio vegetariano, pues los vegetales no contienen colesterol."
Más allá de reducir la ingesta calórica, y reemplazar grasas animales por vegetales, existen ciertos alimentos que resultan muy buenos aliados de todo aquel que busque controlar sus niveles de colesterol.
"Existen margarinas, leches y yogures enriquecidos con fitoesteroles , que son un producto natural de los vegetales que permite reducir el colesterol -señaló el doctor Alfredo Lozada, jefe del Centro de Lípidos y Prevención, del Instituto Cardiovascular Buenos Aires (ICBA)-. Por otro lado, los pescados de aguas frías contienen omega 3, una sustancia que ayuda a reducir los niveles de triglicéridos."
Adoptar una rutina de ejercicio físico -en especial, aeróbico- y abandonar el tabaquismo son otros dos cambios de hábito que colaboran en la lucha contra el colesterol elevado.
Alternativas terapéuticas
Cuando los cambios propuestos no demuestran ser suficientes para torcerle el brazo al colesterol, sólo entonces se recurre a los medicamentos. La elección de la terapia adecuada dependerá del perfil lipídico del paciente en cuestión.
Para aquellos en los que el colesterol LDL es el problema, la terapia de elección son las estatinas. "Estas drogas regulan los receptores del colesterol LDL, estimulando su absorción por parte del hígado", explicó el doctor Lozada. "Sus efectos adversos son muy poco frecuentes -agregó el doctor Ugarte-; puede causar un aumento de las enzimas hepáticas o musculares, pudiendo ocasionar inflamación hepática o muscular."
Es por eso que cuando se indica un tratamiento con estatinas los médicos suelen monitorear el comportamiento de estas enzimas. Aun así, coinciden ambos especialistas, éstos son medicamentos con décadas de uso en humanos que avalan su seguridad.
Cuando lo que se encuentra fuera de control son los triglicéridos se recurre a los fibratos. "Estos medicamentos actúan sobre las moléculas que transportan los triglicéridos, reduciendo su presencia en la sangre", apuntó Ugarte. "Su efecto adverso más frecuente es la formación de cálculos biliares", completó Lozada.
A veces, niveles elevados de colesterol LDL y de triglicéridos pueden coexistir en una misma persona. "En ese caso, primero se indican las estatinas, pues en altas dosis no sólo reducen el LDL sino que también bajan un poco los triglicéridos. Cuando esto no resulta se combinan estatinas y fibratos, pero con mucha vigilancia, ya que la combinación potencia el riesgo de efectos adversos de ambos medicamentos", dijo Ugarte.
"Una situación más rara es tener que tratar niveles muy bajos de HDL, lo que a veces ocurre en personas que fuman, que tienen mucho sobrepeso o que no hacen ejercicio -comentó Lozada-. En estos casos se puede recurrir a una vitamina, el ácido nicotínico, que además de subir el colesterol bueno, baja el malo y los triglicéridos." Claro que también tiene su costado no deseado: "Eleva el azúcar, sube el ácido úrico y da calores parecidos a los de la menopausia".
La lista de medicamentos para tratar el colesterol elevado no se agota aquí; es más, pronto llegará a la Argentina un nuevo medicamento -el ezetimide- que ampliará aún más el arsenal terapéutico. Pero lo que debe tenerse en cuenta es que "tomar un medicamento no exime a una persona con colesterol elevado de realizar una dieta adecuada que potencie el efecto buscado", concluyó Ugarte.
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