
Control prostático, un hábito insoslayable
Si son detectados precozmente, alrededor del 80% de los tumores cancerosos pueden ser curables
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Desde hoy y hasta el sábado inclusive, el Hospital de Clínicas abre sus puertas para que los varones de 50 a 70 años tengan acceso gratuito a la atención de una glándula definitivamente masculina: la próstata.
El hospital había realizado una campaña durante 2001 en la que se atendieron 2680 pacientes; entre ellos, se constataron 65 cánceres prostáticos (el 2,4% de la muestra, aunque en la población general la cifra ronda el 7%). Este cáncer es la segunda causa de muerte por tumores neoplásicos entre los hombres, luego del cáncer de pulmón. Sin embargo, cuando el problema se detecta en forma temprana es curable en más del 80% de los casos.
"Por eso, el objetivo central es el diagnóstico temprano", dice el doctor Osvaldo Mazza, jefe de la División Urología del Hospital de Clínicas y profesor titular de esa especialidad en la Facultad de Medicina de la UBA.
Los pacientes serán recibidos, entre las 8 y las 13, en Paraguay 2351, y el viernes y el sábado se los atenderá en el Centro de Urología, en Córdoba 2424, una institución que dirige el doctor Edgardo Becher, urólogo del hospital y profesor de la UBA "que ofreció sus instalaciones en forma gratuita al Hospital de Clínicas", enfatiza el profesor Mazza, que es también jefe de Urología del Hospital Alemán. Además, se darán charlas informativas breves para propiciar una mayor concientización del problema.
Este año, la gente del Clínicas espera una convocatoria mayor, "teniendo en cuenta la cantidad de gente que perdió su seguro de salud -dice el doctor Carlos Nolazco, coordinador de la iniciativa-. Un examen urinario completo en el ámbito privado cuesta por lo menos 50 pesos, por el antígeno prostático específico (PSA por sus siglas en inglés), un marcador muy importante de sospecha de cáncer, más 300 a 400 pesos sumando la biopsia y la anatomía patológica".
La próstata es una glándula sexual cuya función resulta fundamental para la capacidad reproductiva del hombre. Se encarga de producir un líquido que ayuda a vehiculizar los espermatozoides por los conductos deferentes hacia la uretra y, desde allí, eliminarlos durante el acto sexual. De este modo contribuye a mantener vivas las células reproductivas masculinas hasta el momento de la fecundación.
No solamente puede enfermar de cáncer. La próstata también puede padecer inflamación severa, aun en menores de 20 años, y a partir de los 50 aumenta de tamaño. "A esa edad, ya el 40% de los hombres tiene hiperplasia prostática benigna (HPB), el crecimiento de un adenoma prostático no canceroso que a medida que aumenta de tamaño causa síntomas incómodos", dice el doctor Mazza.
Si bien el cáncer de próstata y la HPB van por caminos diferentes -en el 80% de los casos, el tumor se desarrolla en la cápsula o parte externa de la próstata y el adenoma, en cambio, en la parte interior de la glándula-, ambas enfermedades aumentan su frecuencia con la edad. "Hay una relación de coexistencia, no de causalidad -aclara Mazza-. Sabemos que un hombre de más de 80 años tiene un 90% de posibilidades de padecer HPB, y que entre el 40% y el 60% tiene desarrollo canceroso prostático. Pero eso no quiere decir que el cáncer llegue a manifestarse, porque es un tumor de lenta evolución y difícilmente a esa edad sea causa de muerte. En cambio, cuando el tumor se presenta en varones más jóvenes hay más riesgo de que afecte el desarrollo de su vida." Por eso, una de las claves es revisar la glándula, en vivo y en directo.
El PSA, que todos los hombres deben realizarse anualmente a partir de los 50 años -y desde los 40 si hay antecedentes familiares de cáncer de próstata-, es un paso con el que la mayoría cumple porque implica una simple extracción de sangre. Pero no es suficiente para arrojar tranquilidad en cuanto al riesgo de cáncer. Hay que realizar siempre un tacto rectal, que permite que el especialista tenga acceso directo a la glándula. "Palpamos la parte de atrás de la próstata", dice el doctor Mazza. "Hay un porcentaje de pacientes que vienen preocupados. Pero utilizamos guantes y un gel lubricante -añade el doctor Becher-, y la mayoría luego dice "si sabía que era esto, me lo hubiera hecho antes..."."
Con los resultados del PSA y del tacto rectal, el urólogo tiene valiosa información. Uno confirma el otro, y si hay diferencias entre los resultados el paciente es más investigado y candidato a una biopsia prostática. "Un PSA, que es un indicador muy sensible -dice Mazza-, puede dar positivo aunque no hayamos palpado ningún nódulo. A ese paciente hay que seguirlo, porque puede tener un tumor no palpable."
Los urólogos añaden que durante la campaña de 2001 hubo 576 personas con sospecha de cáncer, pero 291 no concurrieron a realizarse la biopsia, pese a la persuasiva insistencia telefónica de los organizadores.
"El tratamiento efectivo del adenoma es la cirugía; lo demás es paliativo, no cura", dice el doctor Mazza. La cirugía es indicación absoluta, añade, cuando la HPB es complicada o progresiva. "Complicada, si genera infecciones a repetición, o residuos de orina que pueden causar daño renal, o necesidad frecuente y urgente de orinar."
También está indicada la cirugía en HPB progresivas, que ocurren "cuando la vejiga se engruesa y acumula orina porque no puede vaciarse completamente -agrega Mazza-. En estos casos, el músculo, tarde o temprano, se volverá atónico. La cirugía debe hacerse antes de que la vejiga haya claudicado, para evitar la sonda posquirúrgica".
La cirugía quita el adenoma benigno, pero no la cápsula de la glándula. Por eso hay que continuar con el tacto rectal y el PSA, a fin de prevenir tumores.
En cambio, en los casos de cáncer, la intervención es radical: se quitan toda la próstata y las vesículas seminales.
Un trastorno en varones de toda edad
Entre las preocupaciones de los urólogos figura un trastorno insidioso y que muchas veces puede quedar desatendido: la prostatitis, cuadro que consiste en la inflamación y eventual infección de la próstata, y que puede ocurrir en varones de toda edad, incluso en aquellos aún jóvenes.
"Es un cuadro doloroso, con molestias miccionales, sensación de peso perineal y rectal, disminución del flujo urinario y aumento localizado de la temperatura", dice el doctor Mazza.
"Algunos varones jóvenes pueden padecerlo por tensión y ansiedad, como cuando están frente un examen", agrega Nolazco.
La próstata parece ser una glándula sensible a los estados de ánimo. "Bajo la próstata -explica el doctor Becher- está el piso perineal, que es un músculo estriado y puede contraerse ante una situación de estrés, como ocurre con los músculos del cuello. Al pasar la orina a presión por un periné hipertonificado se produce reflujo miccional. Eso inflama la próstata y puede producir infección. Por eso las prostatitis deben tratarse con antiinflamatorios y antibióticos, si es necesario. Es importante que lo tengan en cuenta los varones jóvenes."






