
Diabetes: lanzan una nueva insulina que se aplica sólo una vez al día
Estará disponible a partir de la semana próxima en el país; ya hay 600 argentinos que la utilizaron
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PARIS.- Recuperada la normalidad -28 grados de máxima y 16 de mínima-, esta urbe a la que más que nunca le cabe el apodo de Ciudad Luz, que ostenta cielos de claridad enceguecedora y cafés animados hasta altas horas de la noche, se ofrece sin retaceos a los visitantes con la impudicia de una gran dama seductora.
Esta semana, a los habituales turistas del verano nórdico se suman los deportistas del Campeonato Mundial de Atletismo y los médicos que asisten al congreso de la Federación Mundial de Diabetes, un gigantesco foro convocado por la organización no gubernamental, que se congrega una vez cada tres años y que en esta edición reúne nada menos que a 14.000 participantes.
Durante el encuentro se presentará un nuevo análogo de insulina humana de acción prolongada, que se administra sólo una vez al día. El producto llegará a la Argentina a partir de la semana próxima.
Educación y control
Aunque comenzó formalmente ayer, sobre el final de la tarde -con la llegada al Palais des Congrés de un ciclista diabético que recorrió 500 kilómetros, entre Estrasburgo y París-, algunas reuniones se adelantaron, como la que condujeron el viernes Wim Wienjens, bioquímico holandés que acaba de convertirse en el nuevo presidente de la Federación, el médico italiano Geremia Bolli, el británico David Owens y la finlandesa Hannele Yki-Jarvinen.
Estos y otros especialistas insisten en que una parte fundamental del tratamiento es el control y la educación diabetológica, única manera de mantener la enfermedad bajo control. La diabetes es una enfermedad crónica y progresiva caracterizada por el aumento anormal de los niveles de glucosa en la sangre debido a que el cuerpo no puede producir o utilizar adecuadamente la insulina, hormona indispensable para hacerla ingresar en las células, a las que sirve de combustible.
Si la glucemia aumenta en forma desmedida puede presentarse un coma diabético, y si se mantiene elevada durante muchos años, puede provocar daños graves en los ojos, en los riñones y en el sistema nervioso, y favorecer la aparición de lesiones en los grandes vasos que irrigan el cerebro, el corazón y las piernas.
Se calcula que, en la actualidad, padecen diabetes alrededor de 184 millones de personas, una cifra que podría ascender a 330 millones hacia 2025, entre otras cosas, debido a su asociación con la obesidad, otra condición en acelerado crecimiento.
Las personas que ya fueron diagnosticadas, pero continúan sin controlar su diabetes, y aquellas que no conocen su condición constituyen uno de los problemas más acuciantes para los sistemas sanitarios en todo el mundo, ya que los costos asociados con la enfermedad equivalen a entre el 5 y el 10% de los presupuestos nacionales dedicados a la salud.
En la contabilidad sanitaria, estos datos ocupan la columna del "debe"; en la del "haber" figuran los nuevos desarrollos científicos, como la insulina glargina , un análogo de la hormona humana elaborada mediante la utilización de tecnología de ADN recombinante, de acción prolongada, que se administra sólo una vez por día. Entre otras cosas, esta nueva formulación lograría imitar mucho más fielmente la liberación fisiológica normal de la insulina basal.
"A mí me resultó muy buena -afirma Néstor Loreto, que padece diabetes desde hace más de dos décadas y conduce un programa de televisión sobre la enfermedad-. Personalmente, creo que en el futuro reemplazará la bomba de insulina." Loreto es uno de los 600 argentinos que ya comenzaron a utilizar este medicamento que se lanza en la Argentina la semana próxima.
Otra de las novedades que se discutirá en estos cinco días es una insulina en aerosol, aunque aún se encuentra en una etapa muy preliminar. De acción rápida, estaría destinada a complementar -y no reemplazar- los tratamientos actuales.
Los especialistas subrayaron que es importante erradicar la resistencia de médicos y pacientes hacia la insulina, cuya administración muchos consideran como un fracaso del tratamiento. "En el pasado, la diabetes Tipo II se llamaba "no insulinodependiente" -afirman en su guía para la prensa-. Pero ésta no es una buena descripción, ya que ahora sabemos que la terapia insulínica puede ser el mejor enfoque para controlar los niveles de glucosa en muchos individuos a medida que la deficiencia insulínica progresa."
Un obstáculo para el uso de insulina es que algunos médicos sienten que no tienen tiempo para instruir a los pacientes acerca del uso adecuado o piensan que requiere un monitoreo extensivo.
"La ven como un último recurso para las personas con diabetes Tipo II cuando la dieta, el ejercicio y las medicaciones orales fallan. Esto puede reflejar un rechazo general a utilizar una droga inyectable y el temor de que los pacientes ganen peso. Sin embargo, diversos estudios clínicos están comenzando a echar por tierra estos conceptos erróneos."
Uno de los obstáculos que frenan la adopción de la terapia insulínica es el temor a las inyecciones, que por otro lado son indoloras. Según el Centro de Control Epidemiológico de los Estados Unidos, por lo menos el 40% de las personas con diabetes Tipo II requerirá inyecciones de insulina para controlar su diabetes.
"Dada la progresiva disfunción de las células beta del páncreas en la diabetes Tipo II -afirman los médicos-, la terapia con insulina puede ser aún más esencial en estos pacientes."





