Dilemas médicos y Testigos de Jehová

Coinciden en la importancia de los comités de ética para resolver casos conflictivos
(0)
13 de septiembre de 2000  

"Aunque todas las semanas se realizan en Buenos Aires operaciones a Testigos de Jehová, el equipamiento y la medicación para las autotransfusiones lo debe procurar y solventar el paciente", dice Mario Menna, de la Asociación de los Testigos de Jehová. Aunque las prepagas no cubren estos tratamientos, en el país hay varias asociaciones que ofrecen servicios especializados en terapéuticas sin sangre, sobre todo en cirugías.

Uno de los programas más populares es Sangre Segura, que cuenta con 2500 afiliados; pero si bien no existen sanatorios para Testigos, en Sangre Segura buscan instituciones apropiadas. En la ciudad de Buenos Aires, el Argerich y el Italiano son los hospitales más "aptos"; en la provincia de Buenos Aires, el Servicio de Cirugía Cardiovascular del hospital Presidente Perón, de Avellaneda.

En los últimos cinco años, el jefe del servicio, doctor Jorge Trainini, ha efectuado cirugías del corazón "sin sangre" a 200 Testigos de Jehová. Allí, la atención es gratuita, pero la lista de espera es de más de un año.

Mitos pequeños

Un mito sugiere que cuando un niño Testigo de Jehová padece una enfermedad que requiere una transfusión (como la leucemia), sus padres no lo llevan al médico; según el mismo mito, varios padres habrían sido condenados a prisión por no haber permitido la correcta atención de sus hijos."¡Los padres llevan a los chicos al médico! -se indigna Menna-, pero a determinadas instituciones. Lo que no hacen es dar su consentimiento para las transfusiones, las aceptan sólo cuando el juez los obliga." Según el juez Pedro Hooft, presidente de la Asociación Argentina de Bioética, "el ejercicio de la patria potestad no puede poner en riesgo la vida de un hijo. Por eso, la Justicia, siguiendo criterios médicos fundados, autoriza la transfusión".

Jueces, médicos y testigos consultados coincidieron en la importancia de los Comités de Etica Hospitalaria para la resolución de estos casos.

Estrategias quirúrgicas

Ciertas técnicas caídas en desuso han vuelto a ser consideradas para evitar las transfusiones. "Un día recibimos a una Testigo con un problema valvular, la operamos con cirugía sin sangre y, para nuestra sorpresa, descubrimos que se recuperaba mucho más rápido que los pacientes intervenidos en forma convencional", explica el doctor Trainini.

En el hospital de Avellaneda, 400 pacientes por año (Testigos o no) son operados de esta forma con resultados similares a los del primer caso. Para Trainini,"es mucho más seguro usar la sangre propia que ajena: no hay riesgos de transmitir enfermedades ni problemas de compatibilidad".

Pero la cirugía sin sangre requiere una estrategia especial que incluye llegar al quirófano con un nivel adecuado de glóbulos rojos. Para ello son necesarias medicaciones específicas que estimulan la médula ósea a producirlos, fármacos que evitan los sangrados agudos y un buen control hematológico y de coagulación.

Reduciendo riesgos

"Aunque el riesgo de contagio de enfermedades como el sida y la hepatitis a través de las transfusiones es muy bajo, pues hoy hay mucho control, no cabe duda de que en una operación es muchísimo mejor no hacer transfusiones que hacerlas", asegura el doctor Pablo Curutchet, vicepresidente de la Asociación Argentina de Cirugía.

"En cirugías programadas, siempre y cuando no surjan imprevistos, si se puede elegir entre una cirugía tradicional y una sin sangre es siempre preferible elegir esta última."

Pero las técnicas alternativas no pueden emplearse en todos los casos, advierte el doctor Curutchet: "Un cirujano nunca puede predecir con absoluta certeza si un enfermo va a necesitar sangre; existen imprevistos intraoperatorios que requieren sangre y volumen".

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.