
Dos de cada tres personas mejoran con psicoterapia
La tendencia actual es integrar distintos enfoques y teorías
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Lo expresó reiteradamente la Organización Mundial de la Salud: en 2020 la depresión será la segunda causa de enfermedad en el mundo (hoy es la cuarta), sólo precedida por las patologías cardiovasculares.
"Este futuro plantea cada vez más la necesidad de evaluar la efectividad de los tratamientos y de optimizar resultados, dado que en salud mental, como en general, los recursos no sobran y la gente tiene cada vez más necesidades", afirma el doctor Héctor Fernández Alvarez, presidente de la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP) y del Capítulo Sudamericano de la Sociedad para la Investigación en Psicoterapia.
Fernández Alvarez, que dirige la Fundación Aiglé -una institución fundada hace 26 años- y su colega Hugo Hirsch, director del Centro Privado de Psicoterapias (CPP), que cumplió ya 20 años de actividad, organizan el viernes 28 y sábado 29 de este mes jornadas de actualización tituladas "Intervenciones individuales, familiares y comunitarias en depresión".
Según Hugo Hirsch, también en psicología, así como en medicina, se habla hoy de psicoterapia basada en la evidencia . Y añade que desde 1980, cuando se conoció el primer metaanálisis de Smith, Glass y Miller se replicaron numerosas veces trabajos que analizan los resultados de los tratamientos.
"El 66% de los pacientes que realiza psicoterapia mejora más que sino la hiciera -dice el psicólogo-. Un 33% mejora mucho; un 33% lo hace en forma moderada y el otro tercio no necesariamente mejora. Es lo mismo que decir que de cada tres personas que hacen psicoterapia más de dos se sienten mejor que si no la realizaran."
-¿Pero hoy en día no se llama depresión a demasiadas cosas?
-(Fernández Alvarez) El término depresión está siendo revisado. Define una cierta manera de organización de la experiencia que va desde una expresión normal de tristeza ante una pérdida hasta, en el otro extremo, una reacción patológica. Estar deprimido no es necesariamente una enfermedad sino un estado. Y en caso de devenir una enfermedad lo que llamamos depresión no es una entidad única sino un conjunto de entidades, porque hay distintas formas de presentación.
Abordaje integral
Para Fernández Alvarez, sin embargo, en el campo de la salud mental, incluida la Argentina, "estamos viviendo un proceso revolucionario -dice-. Hubo un período en que la psicologización o biologización de los fenómenos eran posturas teóricas excluyentes. Pero el desarrollo de la ciencia psicológica y las neurociencias dieron una convergencia, la explicación en términos psicológicos o biológicos ya no son alternativas y se convierten en enfoques amalgamados".
Por otra parte, el psicólogo añade que hay otro territorio donde se produce una revolución, "y es la independencia de las causas respecto del tratamiento. Es decir: que algo esté originado por un problema biológico no significa que se cure con un tratamiento biológico, puede abordarse, por ejemplo, con un tratamiento psicológico. Y en esta perspectiva influye también lo social. Por ejemplo, ¿hasta qué punto haber vivido en este país no predispone a la depresión?"
Los psicólogos advierten que el espíritu de las próximas jornadas que organizan será centrarse en un único tema, la depresión, y ofrecer en un día y medio de sesiones enfoques actualizados y complementarios sobre su abordaje y tratamiento (informes: cpp@cpp.com.ar;fundacion@aigle.org.ar )
Contra lo que se cree, la depresión no siempre implica un tratamiento farmacológico, y tanto Hirsch como Fernández Alvarez, junto con los psiquiatras Sergio Pagés y Alejandro Lagomarsino, demostraron en un trabajo de investigación que no había diferencias significativas entre quienes habían recibido tratamiento biológico, los que hicieron psicoterapia y quienes tomaron ambas opciones: todo dependía de cada caso.
"Es inviable por una cantidad de razones, y no sólo económicas, ir al psicólogo tres veces por semana -dice Hugo Hirsch-. La idea es producir un diseño más efectivo y más económico, en función del tiempo de la persona, de la familia y de los recursos del sistema de salud."
Fernández Alvarez resalta que buena parte de la terapia según su enfoque, el cognitivista, se realiza entre sesiones. "Como el terapeuta y el paciente han acordado un objetivo terapéutico -dice- se espera una tarea activa del paciente, que entre sesiones tiene que hacer distintas actividades, como, por ejemplo, hacer autorregistros, quizás una de las herramientas más utilizadas, con efectos muy positivos."
El psicólogo explica que para un paciente que asocia en forma automática determinadas situaciones (en el caso de un depresivo, por ejemplo, con la visión negativa de sí mismo, o con la visión negativa respecto del futuro), que el terapeuta le indique detenerse ante ese pensamiento automático para llevar un autorregistro de sus pensamientos implica tomar conciencia del problema y que la situación se encare mejor.
Existen otros trabajos intersesión, como diseños de escenarios futuros y escritura. Hugo Hirsch añade que "las tareas intersesión deben ser de los temas en los últimos cinco años que más volúmenes produjo en la bibliografía internacional".
En su perspectiva, tanto el enfoque de Fernández Alvarez como el suyo propio superan las visiones y modelos cerrados y son, en ambos casos, abordajes integrativos.
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