
Einstein participó en sesiones de parapsicología
Lo revelan cartas manuscritas
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BERLIN (AFP).- Albert Einstein, que revolucionó la física con su teoría de la relatividad hace 100 años, participó en sesiones de parapsicología en 1930, poco antes de dejar para siempre Alemania, según curiosos documentos privados presentados por primera vez en Berlín en una exposición homenaje.
La muestra "Albert Einstein: ingeniero del universo" está organizada por el Instituto Max Planck de Historia de las Ciencias y se extenderá hasta el 30 de septiembre próximo.
A diario, miles de personas visitan documentos, testimonios sonoros, gráficos y fílmicos, así como aparatos científicos originales utilizados en diferentes épocas, hasta los más modernos de hoy día.
Para el director del Instituto Max Planck, Juergen Renn, el objetivo de la muestra es trazar una amplia visión panorámica sobre la ciencia y su desarrollo.
"En esta fascinante historia la vida y obra de Einstein conforman un punto de empalme de diversas líneas de evolución", expresó el academéico, quien concibió y realizó la muestra (catálogo editorial Wiley-VCH/Weinheim).
La exhibición, que se realiza en el Kronprinzpalast (Palacio del Príncipe Heredero) del elegante boulevard Unter den Linden, está dividida en tres grandes secciones: Imagen del mundo y conocimientos; Einstein, su vida y su carrera, y El mundo de Einstein, hoy.
En un apartado de la exposición referido al cuestionamiento del hombre sobre "las fuerzas invisibles" se exhiben cartas manuscritas enviadas por Einstein y su hijo Eduard al médico Heinrich Zangger, un amigo de la familia en Suiza.
"Esto de la clarividencia es una locura", escribía Einstein a su amigo, tras participar en una sesión con una vidente, "una mujercilla de 55 años [a quien] se le entrega alguna joya, lápices o un reloj de bolsillo. Ella toma un objeto, lo palpa [y dice] «usted tuvo una intoxicación con gas» o «usted trabaja en una gran casa y es temido por sus subalternos». Y así sigue, con gran exactitud. Hasta allí los hechos, aquí la razón, ambos en un dilema sin esperanzas", comentaba Einstein con escepticismo.
La moda del ocultismo
"En la década de 1920 y a comienzos de 1930 estaba de moda visitar videntes y grafólogos, mucha gente lo hacía, era parte de la cultura de entonces en la sociedad berlinesa", explicó Milena Wazeck, coordinadora del equipo científico que realizó la exposición.
En 1919 un grupo de académicos creó en Berlín la Sociedad Alemana de Ocultismo con el propósito de investigar fenómenos paranormales y determinar si éstos podrían ser incluidos en el "amplio campo de las ciencias exactas".
Un acta del 15 de febrero de 1930 relata una sesión experimental con el "metagrafólogo Otto Reimann, de Praga", organizada por la Sociedad Médica Alemana para la Investigación Parapsíquica, en la que participó Einstein (con su esposa Elsa y otro familiar) junto con otros destacados catedráticos.
A Reimann le fue entregada en esa oportunidad una esquela escrita por Einstein sin que el grafólogo conociera la identidad del autor del texto.
A través del manuscrito el grafólogo pudo describir la personalidad del científico: un hombre que "no adolece para nada de complejos de inferioridad", "tiene por naturaleza una desconfianza extraordinariamente fuerte", "es accesible a mejores conocimientos", "sufre bajo enormes tensiones" y que "quiere rendir más de lo que puede".
"Albert Einstein visitó en 1930 sesiones parapsicológicas con videntes y se mostró profundamente impresionado" por sus afirmaciones, señala uno de los apartados de la exposición.
Dos años más tarde el científico abandonaría definitivamente Alemania ante el inminente ascenso al poder del nazismo para emigrar a los Estados Unidos, donde residió hasta su muerte, en 1955.






