
Es imperativo controlar la presión sanguínea
Los resultados de diversos estudios indican que su disminución reduce drásticamente la mortalidad y morbilidad
1 minuto de lectura'

MILAN.- Este fin de semana, los diálogos de muchos de los turistas que paseaban por la plaza del Duomo, fastuosa catedral gótica que ocupa el corazón de esta ciudad, o que recorrían extasiados las coquetas callecitas donde las casas de moda más famosas del mundo exhiben modelos que pueden exceder fácilmente los mil dólares, no giraba en torno de la belleza del diseño, ni de las bondades de la cocina italiana, ni del calor húmedo que anticipaba una tormenta.
Para los más de cinco mil médicos que la semana última llegaron a la próspera ciudad lombarda desde toda Europa había otro tema excluyente: la hipertensión arterial, una condición crónica que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alcanza a alrededor de 691 millones de personas, aproximadamente un cuarto de la población adulta.
Con ese número de asistentes, 24 simposios satélite, 20 talleres y 20 conferencias plenarias, la 11a. Reunión Europea sobre Hipertensión Arterial resultó un foro de primer nivel donde se dieron a conocer los últimos estudios, los resultados de la más abarcadora evaluación de drogas antihipertensivas que se haya realizado y las indicaciones de la OMS para su tratamiento.
Un mal silencioso
"La hipertensión es extremadamente importante para la salud pública y para la comprensión de la enfermedad cardiovascular y el stroke -afirmó el profesor Giuseppe Mancia, presidente de la Sociedad Europea de Hipertensión-. Hasta la última década, muchos pensábamos que era una condición asociada con el envejecimiento y que no era necesario tratarla, pero ahora sabemos que reduciéndola se pueden eludir drásticamente la morbilidad y mortalidad producidas tanto por eventos cardiovasculares como cerebrovasculares."
En pocas palabras, la hipertensión es una condición crónica en la que la presión sanguínea sobre las paredes arteriales (medida en milímetros de mercurio) es más alta de lo normal. Al pico de esta ola (el número más alto de la medición) se lo llama presión sistólica , y a la medición más bajo, entre los latidos cardíacos, se denomina presión diastólica .
Para la OMS, una persona sufre hipertensión cuando su presión sistólica es de más de 140 mm y/o su presión diastólica es superior a 90 mm. En el 95% de los casos, los médicos aún no saben por qué se produce. El 5% restante se debe a patologías que conducen a la retención de sodio o a la vasoconstricción periférica.
Son muchos los daños que puede provocar la hipertensión en el organismo. Ocurren gradual y silenciosamente, sin síntomas aparentes hasta que se manifiesta como enfermedad coronaria, ataque cardíaco o accidente cerebrovascular. Por eso, el mayor problema contra el que deben vérselas los especialistas es que, aunque se diagnostica fácilmente y existen variadas opciones terapéuticas para controlarla, es una enfermedad que frecuentemente se pasa por alto.
"Hoy sabemos que la reducción de la presión sanguínea es proporcional a la reducción en eventos cardiovasculares y stroke -dijo en uno de los simposios satéliteel doctor Norman Kaplan, del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas-. Numerosos ensayos clínicos en un total de 80.000 pacientes, aproximadamente, arrojan evidencias claras al respecto."
Recientes estudios en gran escala muestran que un tratamiento más agresivo para bajar la presión sanguínea en pacientes con hipertensión -y especialmente en los que se encuentran en riesgo, como las personas de edad y los diabéticos- da buenos resultados. "Cuanto mayor sea la disminución, mejor -afirmó, sin medios tonos, Mancia-. Tener 8,8 de presión diastólica implica un riesgo cardiovascular más alto que tener 8,4."
Según los especialistas, hay acuerdo respecto de que el tratamiento debe iniciarse en pacientes de hasta 80 años con presión diastólica superior a 90 y sistólica inferior a 140. El ensayo HOT demostró que una reducción de la presión diastólica de 10,5 a 8,3 reduce el riesgo de eventos cardiovasculares un 30%. Y que la presión sanguínea óptima (en la que se produce el mínimo de eventos cardiovasculares) es de 13,85 y 8,26.
Un abanico de opciones
Con este enfoque en mente, los médicos aconsejaron que todos aquellos que presentan hipertensión reduzcan la ingesta de sal, pierdan peso, dejen de fumar, limiten el consumo de alcohol y aumenten la actividad física. Si de ese modo la presión no baja, deberían comenzar el tratamiento farmacológico.
En el simposio se comentaron el metanálisis de la OMS (es decir, el análisis de los resultados de estudios existentes) publicado en The Lancet y el estudio Insight, que evaluó la acción de los antagonistas del calcio v. diuréticos.
El primero sugiere que las drogas para controlar la presión son efectivas, tienen similares efectos colaterales y proveen buena calidad de vida. El segundo, que los antagonistas del calcio reducen el proceso de calcificación de las arterias y logran una regresión de la obstrucción de la arteria carótida, una lesión que se considera puede orientar la evaluación de riesgo cardiovascular.
Según el doctor Luis Ruilope, del Departamento de Nefrología del Hospital 12 de Octubre, el uso de antagonistas del calcio reduce un 42% la incidencia de stroke y un 13% la incidencia de eventos cardiovasculares.
Mancia, por su parte, dejó un mensaje esperanzador: "Somos afortunados de tener un abanico de alternativas a nuestra disposición para diseñar tratamientos personalizados".
Norman Kaplan
- "Los estudios realizados con antagonistas del calcio registraron menos eventos cardiovasculares y cerebrovasculares que con otras medicaciones. Se demostró que son seguros y efectivos para tratar la hipertensión. Pero actualmente se siguen realizando ensayos y contaremos con más datos para orientar las terapias y adecuarlas a cada paciente."
Giuseppe Mancia
- "En el futuro debemos prolongar nuestras observaciones sobre el efecto de los fármacos. Necesita- mos detectar las señales del daño que conduce a la mortalidad. Está creciendo el consenso de que hay que atacar los aspectos subclínicos: ¿tienen poder las drogas para detener el daño de los órganos que más tarde eclosionará?"
Luis Ruilope
- "Midiendo el grosor de las paredes de la carótida podemos hacer un pronóstico de riesgo cardiovascular. El estudio Insight muestra que las nuevas drogas reducen el ritmo de calcificación en las paredes arteriales e inducen una regresión del engrosamiento de la carótida. Esto confirma que son fármacos adecuados para el tratamiento."
La primera opción de tratamiento
- "Olvidémonos de preguntar por la primera opción de tratamiento -exclamó el doctor Giuseppe Mancia ante una pregunta periodística-. La terapia debe ser adaptada a cada paciente, y no vale de nada pensar en los primeros días de tratamiento si más tarde todo indica que muchos necesitarán más de un fármaco para lograr una reducción más efectiva de la presión." Para los expositores del simposio Nuevas Evidencias sobre los Antagonistas del Calcio en Protección Cardiovascular , el desafío real, ahora que se cuenta con varias opciones terapéuticas, es verificar el efecto de la medicación en lapsos más largos.






