
Floortime: una escalera de seis peldaños
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Desarrollado a comienzos de los 90 por el psiquiatra pediátrico Stanley Greenspan, docente de la Universidad George Washington y ex director del Programa de Desarrollo Infantil y del Centro de Estudios de la Salud del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, y la psicóloga Serena Wieder, el método DIR/Floortime reconoce seis etapas del desarrollo.
La primera es la atención y en ella los especialistas evalúan si el chico puede mantener la concentración y la calma durante una actividad que le gusta hacer y si puede mantenerlas cuando se le pide cambiarla. A ésta le sigue el compromiso o capacidad del chico de llamar la atención de sus padres. En la tercera etapa aparece la habilidad para comunicarse con intención, es decir, si el chico responde cuando la mamá le habla y puede expresar sus emociones con gestos.
La cuarta ya incluye interacción en la comunicación que el chico inicia con cierto propósito, como obtener un juguete. En la quinta etapa aparece la elaboración de ideas y símbolos, mientras que en la última se ubica el desarrollo del pensamiento superior, que permite unir esas ideas. "En la etapa final, el chico debe desear un objeto, ir a buscar a uno de los padres para señalarle qué es lo que quiere y poder obtenerlo -ejemplificó la doctora Cordero-. Es el progreso de las seis etapas lo que se estimula con este método."
A largo plazo
Un estudio realizado por los doctores Greenspan y Wieder en 200 chicos autistas tratados con el nuevo método, halló que el 58% había logrado en ocho años construir confianza e intimidad con los padres, expresaba afecto y podía elaborar pensamientos abstractos, además de comunicarse de manera espontánea e interactiva.
Un segundo trabajo, presentado en la última conferencia nacional del ICDL, en 2004, fue un seguimiento a 10 y 15 años de 16 varones autistas, de 12 a 17 años de edad. Los mismos autores hallaron que los pacientes lograron a largo plazo altos niveles de empatía, y algunos desarrollaron talento musical y en la escritura, como la poesía.
La mayoría de los chicos fueron estudiantes sobresalientes y pocos tuvieron un rendimiento bajo por problemas de aprendizaje. Los resultados aparecerán en la edición de noviembre de la revista Journal of Developmental and Learning Disorders.






