Habrían descubierto por qué son más pegadizas ciertas canciones

Identifican las características que las vuelven inolvidables
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23 de diciembre de 2001  

LONDRES (The Sunday Times).- Un científico norteamericano parece haber resuelto el misterio de por qué canciones como "Submarino amarillo", de Los Beatles, permanecen en la mente, incluso a veces por años, mientras que el recuerdo de otras melodías más sofisticadas se desvanece al poco tiempo de ser escuchadas.

El profesor James Kellaris, psicólogo social de la Universidad de Cincinnati, asegura haber descifrado la clave que vuelve "pegadiza" una canción. Tras encuestar a 1000 personas sobre canciones que no podían sacar de su cabeza, el investigador afirmó que una combinación de simplicidad, repetición e inducción de adrenalina pueden convertir en inolvidable una secuencia ordinaria de notas musicales.

Estos elementos producen "picaduras de mosquito mentales", explicó Kellaris; crean una suerte de picazón mental que sólo puede ser aplacada al volver a tocar la canción en la mente una y otra vez.

Las canciones que reúnen estas características son las más buscadas por la industria de la música, pero pueden causar stress. Kellaris halló a un individuo que no puede quitar de su cabeza un tema musical de un juego de Atari desde 1986.

Melodías de ayer y de hoy

Los más exitosos proveedores de melodías pegadizas han sido Los Beatles, Michael Jackson y Mozart. "Bad", el éxito de 1987 de Michael Jackson, es el mejor ejemplo de una canción pegadiza, afirma Kellaris. "Su ritmo, su melodía y su letra son simples y repetitivos (el estribillo dice I´m bad, really bad, you know I´m bad ), lo que permite que uno aprenda la canción fácilmente aunque no lo quiera."

Otras canciones pegadizas son, por ejemplo, "We Will Rock You", de Queen, que suele ser cantada en Estados Unidos en los eventos deportivos, "YMCA", de Village People, y "Don´t Worry, Be Happy", de Bobby McFerrin.

Pero la música pegadiza no es algo exclusivamente moderno. Generaciones anteriores tararearon "Eine Kleine Nachtmusik", escrita por Mozart en 1787, o la Obertura 1812, compuesta por Tchaikovsky en 1880.

Oliver Sacks, un prestigioso neurólogo que ha trabajado en la materia, dijo que las canciones más irritantes son usualmente absorbidas durante la adolescencia. En casos extremos, éstas pueden retornar en la vejez como "alucionaciones sonoras" tan convincentes que aquel que las padece busca a su alrededor la radio para apagarla.

John Durrante, psicólogo de Los Angeles, sostiene que se puede hacer una distinción entre canciones pegadizas y melodías complejas. "Tomografías cerebrales muestran que se requieren menos conexiones neuronales para una canción de cuna que para una melodía compleja, de modo que a la hora de necesitar alimento musical, el cerebro optará por una comida chatarra ".

Las más pegadizas

  • "Yellow submarine"

    de Los Beatles

    es la más difícil de olvidar.
  • "We Will Rock You"

    de Queen

    ocupa el segundo lugar.
  • "Bad"

    de Michael Jackson

    es la tercera, según los científicos.
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