
Heather Graham, científica de la NASA: “La Luna es un lugar donde una célula puede sobrevivir”
Estudios sugieren que existen nichos protegidos con temperaturas bajas y poca radiación donde ciertos microbios podrían sobrevivir en estado latente
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La Luna suele asociarse con un entorno sin condiciones para la vida. Sin embargo, un estudio en el que participó Heather Valeah Graham, científica del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), plantea que determinados microorganismos terrestres podrían permanecer vivos en algunos sectores de su superficie.
El estudio de la NASA sobre los microbios en la Luna
La investigación, publicada el 19 de agosto en Science Advances, examinó la resistencia de bacterias y hongos frente a las condiciones ambientales del polo sur lunar. Los resultados apuntaron a la existencia de zonas protegidas de la radiación ultravioleta (UV), donde ciertos organismos podrían mantenerse en estado latente.

“Cuando pensamos en el satélite natural, no solemos pensar en biología”, dijo Graham en un comunicado. “Pero la Luna es un lugar donde una célula puede sobrevivir, por lo que nuestra primera exploración de estos sitios debería prestar especial atención a los microorganismos que llegan y esforzarnos por caracterizar la química lunar antes de que nuestras visitas cambien lo que encontraremos”, señaló.
Graham trabaja en el desarrollo de métodos destinados a identificar señales biológicas que no necesariamente tengan la misma composición química que la vida terrestre. El estudio en el que participó no sostiene que los microorganismos puedan desarrollarse en la Luna.
La diferencia entre supervivencia y crecimiento resulta central: los organismos estudiados podrían permanecer vivos durante determinados períodos, pero la ausencia de una atmósfera estable y de agua líquida disponible impediría su reproducción activa. Los investigadores analizaron cinco grupos de microorganismos que pueden estar presentes en seres humanos o en ambientes espaciales:
- Bacillus subtilis: según el estudio de la NASA, es una bacteria mesófila muy común, asociada a los humanos, que destaca por su alta resistencia al calor y su capacidad para formar endosporas duraderas.
- Deinococcus radiodurans: es una bacteria extremófila sumamente resistente a la radiación. Demostró capacidad para sobrevivir tras ser expuesta directamente al espacio exterior y fue cultivada en salas limpias de la NASA.
- Staphylococcus aureus: es una bacteria mesófila muy común en la piel humana y resistente al calor.
- Aspergillus niger: es un hongo altamente resistente a la radiación que prospera en ambientes cálidos y húmedos. Es un contaminante habitual de la Estación Espacial Internacional (EEI) y se comprobó experimentalmente que es capaz de resistir en el exterior de la estación expuesto al espacio.
- Fusarium (spp.): el estudio evaluó varias especies de este género de hongo del suelo, el cual también es resistente al calor y fue detectado de manera recurrente como contaminante dentro de la EEI.

Por qué el polo sur lunar puede proteger a las células
La configuración del terreno en los polos de la Luna genera sectores donde la luz solar no alcanza directamente. Debido a la escasa inclinación del eje de este satélite, el Sol permanece cerca del horizonte y las elevaciones del terreno pueden proyectar sombras sobre cráteres, depresiones y pequeñas irregularidades.
Los científicos utilizaron datos de elevación y temperatura obtenidos por el orbitador de reconocimiento lunar de la NASA junto con modelos de radiación para estudiar tres sectores: Nobile Rim, Connecting Ridge y De Gerlache Rim. A partir de esa información elaboraron mapas de posibles áreas de supervivencia.
Los resultados mostraron que esos espacios pueden tener dimensiones muy diferentes. Algunos abarcan sectores de cráteres de varios kilómetros, mientras que otros corresponden a superficies mucho menores, como depresiones, marcas de vehículos o incluso una huella dejada por una bota.
La radiación UV, el principal límite para los microorganismos
Según el estudio, las temperaturas máximas del verano lunar en el polo sur no suelen alcanzar los niveles necesarios para eliminar a los microorganismos evaluados. En cambio, la radiación ultravioleta aparece como el factor que más limita su supervivencia.
Aspergillus niger presentó la mayor resistencia frente a la radiación UV entre los organismos analizados. Los modelos indicaron que durante el verano podría persistir en entre el 2% y el 9% de las áreas expuestas que no permanecen en sombra, mientras que durante el invierno esa proporción aumentaría hasta entre el 15% y el 30%.
Las llamadas regiones de sombra permanente constituyen los lugares con mayor protección frente a la radiación solar directa. Allí, la radiación UV procede principalmente de la luz que se dispersa en las elevaciones cercanas y representa una fracción reducida de la exposición directa.
Los cinco microorganismos analizados podrían mantenerse en estado latente durante más de una semana en estas condiciones. Para los investigadores, esto convierte a las sombras lunares en puntos que deberán recibir atención durante las primeras investigaciones de superficie.
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