La aspirina baja los niveles de glucosa

En el futuro, ayudaría a los diabéticos
En el futuro, ayudaría a los diabéticos
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31 de agosto de 2001  

La aspirina en altas dosis podría ayudar al procesamiento adecuado de la insulina en los pacientes con diabetes tipo II, cuyo organismo no utiliza adecuadamente esta hormona, según los resultados de una investigación que publica hoy la revista Science. Si bien el descubrimiento podría abrir nuevos caminos hacia una terapia contra la enfermedad, los expertos reconocieron que las dosis empleadas en la investigación son altamente peligrosas para la salud humana.

Investigadores de la Universidad de Harvard y de la Universidad de California, San Diego, administraron la droga a ratones con diabetes y descubrieron que el medicamento bloquea la acción de una enzima llamada ikkBeta, y que ésta causa mayor sensibilidad a la insulina. El resultado es el descenso en los niveles de glucosa en la sangre.

"Este estudio nos ayuda a comprender lo que provoca la insensibilidad a la insulina debido a la obesidad y una dieta alta en grasas, porque logramos identificar un objetivo molecular", dijo el doctor Steven E. Shoelson, del Joslin Diabetes Center y de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, y principal autor del estudio.

Dosis no recomendadas

Aunque la aspirina puede tener algún efecto contra la diabetes en el largo plazo, Shoelson dijo que la dosis requerida puede ser dañina. Para bajar el nivel de glucosa en la sangre de un diabético se requerirían entre 6 y 8 gramos de aspirina durante períodos prolongados. Dos tabletas normales de aspirina contienen cerca de 0,65 gramos.

Las altas dosis de aspirina se utilizan para algunas enfermedades, pero pueden provocar efectos secundarios graves, tales como sangrado intestinal y úlceras. "Recomendamos seriamente no tratar la diabetes con aspirina", advirtió Shoelson.

Consultado por LA NACION, el doctor Mauricio Jadzinsky, jefe de Unidad de Nutrición del hospital Durand y ex presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes, explicó que "la aspirina se usa en diabéticos tipo II, en dosis que oscilan entre 80 y 250 mg por día, aunque el objetivo de la indicación no es mejorar la enfermedad en sí, sino uno de los problemas que ésta conlleva: los trastornos de la coagulación. En este campo, los efectos benéficos de la aspirina están absolutamente probados".

De todos modos, "no se indica en aquellos que tengan hipertensión arterial no controlada -aclaró- porque puede producir hemorragias de retina".

Según el especialista, "los antiinflamatorios (como la aspirina) actúan sobre las citoquinas, unas sustancias que producen insulino resistencia (disminución de la acción de la insulina en los tejidos periféricos, especialmente músculos y tejido graso). Por eso estos estudios resultan interesantes".

Aunque advirtió que el resultado "no se puede extrapolar a humanos porque habría que indicar 12 pastillas diarias de aspirina común, lo que es potencialmente peligroso, ya que el paciente podría sufrir una hemorragia digestiva".

Lo que Shoelson y sus colegas buscan ahora es la molécula química que bloquea la acción de ikkBeta sin los efectos colaterales de la aspirina. "Definimos la proteína objetivo y estamos tratando de encontrar drogas para combatirla", dijo el experto norteamericano. Otros estudios en ratones han sido promisorios, pero "pasarán años de investigación antes de que cualquier resultado pueda probarse en seres humanos", aseguró el investigador.

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